Unión tuvo una mala noche, empató sobre el final, hubo algunos silbidos pero llegó a la punta...
Y si jugando así está arriba...
Cabezas gachas. Los jugadores de Unión fueron los primeros en darse cuenta de que no habían jugado bien. Los rostros de Pereyra, Flores y Carabajal son una muestra elocuente de ello. Foto: Luis Cetraro. 

La gente se disgustó con el equipo pese a que el empate llegó a un minuto del final. Almirante se había puesto en ventaja con un cabezazo de Penco y allí reaccionó la gente. Es que el equipo estaba jugando mal y, para colmo, perdía y resignaba la posibilidad de darle alcance a Belgrano. Sin embargo, Paulo Rosales consiguió la igualdad y calmó, sólo en parte, la impaciencia de la gente, que igualmente despidió con silbidos al equipo. Es una realidad que Unión no está en un buen nivel futbolístico, pero hasta ahora la matemática lo acompaña y se está logrando el objetivo de pelear arriba. De todos modos, la gente debe entender algo: el campeonato dura 38 fechas, el camino es largo y si bien es cierto que se puede jugar mejor, el arranque está lejos de ser preocupante.