Las fuentes de luz deben ser utilizadas estratégicamente para lograr una buena visibilidad en los ambientes y en aquellos sectores de la casa que necesitan de iluminación especial. Además, el tipo y calidad de la luz, deben adaptarse al diseño, colores, texturas y superficies de una habitación.
Por eso es muy importante, a la hora de decorar, tener en cuenta la iluminación artificial y natural simultáneamente. La primera será clara protagonista a tono con el espacio y los objetos; pero durante el día, es importante que la decoración aproveche las fuentes de luz natural de las que se disponga, sobre todo en épocas de "buena luz" como son las estaciones de altas temperaturas.
La luz natural con la que cuenta un ambiente depende de la ubicación del inmueble, su orientación y las aberturas exteriores. Si bien esta iluminación no puede variar, sí puede manipularse a través de diversas estrategias decorativas, como la elección precisa de texturas, colores, telas o revestimientos, junto con la distribución de objetos y mobiliario.
La ubicación de muebles debe estar pensada teniendo en cuenta la forma en que éstos afectan la calidad y cantidad de luz natural que recibe un ambiente.
La forma en que se utilizan las aberturas de una habitación o se generan nuevas, son un recurso importante en la decoración, más aún, en la manipulación de luz natural.
Teniendo en cuenta que el color es el principal elemento que intensifica u oscurece un ambiente, será importante tener en cuenta algunos consejos.
La luz refleja en las superficies de una habitación, siendo absorbida o rechazada. Tanto para el buen manejo de luz natural como para la potenciación de fuentes de luz artificial; las superficies, texturas y materiales utilizados en una decoración, deben estar previamente pensados en función del resultado que se quiera obtener.
Tipos.
Hay tres tipos básicos de iluminación artificial, que tienen que ver con la forma y el modo en que llega la luz a un ambiente y a los objetos.