Al margen de la crónica
Tomando medidas

Hace algunos años, cuando un consumidor medianamente exigente pero más bien despistado pedía "un litro de vino 3/4", la expresión movía a risa del auditorio más o menos ilustrado. Sin tomar en cuenta que cuando uno, a su vez, pedía un litro de gaseosa, de jugo embotellado o de cerveza, en realidad estaba comprando algo así como 970 cm3, o menos.

Pero bueno, con un poco de información, uno se podía manejar con parámetros más o menos estables. La época en la que se redujo la extensión y el tamaño del papel higiénico -con todos los riesgos que eso conlleva- o se fueron sustrayendo paulatinamente galletitas del paquete para mantener el precio reduciendo la cantidad, o se inventaron tamaños inverosímiles para eludir listas de precios fijos -por ejemplo, gaseosas de 2,25 litros- vendría después. Y, una vez más, un consumidor avispado y atento puede lidiar con esos bruscos cambios de registro.

Pero, paralelamente, se estaban gestando otros cambios, más radicales y profundos, que llegan tan lejos como a la propia naturaleza de los objetos. Debimos sospecharlo cuando el verdulero nos preguntó cuántos kilos de bananas íbamos a llevar, en lugar de la proverbial docena.

Pero eso era sólo el inicio. Al poco tiempo, ya nos estaban vendiendo helados por litro. Pero cuál no sería la sorpresa al advertir que una marca de lácteos promociona una edición especial de yogur íde un kilo! Y hay más: ante el alarmante alza del precio de las verduras, ciertos vendedores de feria hallaron un nuevo recurso para atenuar el impacto. Y así es que cuando usted vaya a comprar -si sus ingresos se lo permiten- un kilo de zapallitos, se topará con que le ofrecen... un "lote".

Así, las cuantificaciones extravagantes se extienden y las certezas largamente acuñadas, vacilan. Y al correr de los dedos uno se pregunta cómo serán valoradas estas disquisiciones. Porque, la verdad �cuántos centímetros debería tener un buen comentario?