Avanza el juicio por el caso SW

Un ciudadano español negó que haya sido el destinatario de cuatro valijas con 60 kilos de drogas despachadas por la empresa Southern Winds (SW) hacia Madrid en 2004 y sembró dudas sobre una agencia de viajes que financiaba a la compañía aérea.

Se trata de José Ramón González Villar, que declaró durante cerca de tres horas ante el Tribunal Oral en lo Penal Económico 3, que desde la semana pasada juzga a siete imputados por el contrabando de cocaína.

"Nada tengo que ver con las valijas que tengo delante de mí", afirmó el imputado, mientras señalaba las maletas que el tribunal exhibe como prueba desde el primer día del debate y que fueron secuestradas el 17 de setiembre de 2004 en el aeropuerto de Barajas por la Guardia Civil española.

González Villar y su esposa, Elena Toimil Batán, están acusados de haberle pedido a Walter Beltrame, ex jefe de atención a pasajeros frecuentes de SW, que les enviara las valijas a España y hay pruebas de que mantenían contactos telefónicos frecuentes.

Al respecto, el acusado explicó que él y su mujer tenían que llevar a su país 12 maletas con vajilla, pero que cuando viajaron a España el 3 de setiembre de 2004 sólo despacharon ocho y dejaron las restantes en la Argentina.

González Villar dijo que el 14 de setiembre Beltrame les avisó que él tenía previsto ir hacia Madrid, por lo que acordaron que él les haría llegar las valijas y por eso, no tenían destinatario.

Sin embargo, según el imputado, él retiró sus cuatro maletas del aeropuerto, las cuales describió como "muy parecidas" a las que tenían la droga, pero afirmó que contenían "vajilla y copas" compradas en la casa de regalos Sanguinetti, en la Capital Federal, por 1.200 euros.

Sobre la modalidad de enviar valijas sin destinatario, el español dijo que había una agencia de viajes llamada Kuntur que financiaba a SW y siempre hacía ese tipo de pedidos.

El abogado del acusado, Gabriel Juricich, explicó tras la audiencia que Kuntur "cuatro días antes (del contrabando de drogas) había intentado mandar esos cuatro bultos, pero no pudieron" y que hay correos electrónicos en la causa que prueban esas solicitudes.

Según el letrado, esa firma intentó despachar "tarros de helado", pero "los tuvieron que bajar del avión porque sorpresivamente tenían imanes y desequilibraban los instrumentales".

Juricich recordó que tiempo después se supo que se había detectado un contrabando de drogas camuflada en helado, lo que consideró sugestivo.

Sobre su estrecha relación con la compañía aérea, González Villar relató que se debía a que en el primer vuelo que realizó tuvo un preinfarto y fue muy bien atendido por dos médicos y la tripulación.

Asimismo, negó ser un pasajero frecuente de la aerolínea y señaló que viajaba "unas tres veces" al año a la Argentina para someterse a "tratamientos médicos por su afección cardíaca y cáncer de próstata".

Sin embargo, reconoció tener trato con Beltrame y que juntos habían pensado en constituir una sociedad "con la finalidad de exportar carnes y jamones" al exterior, pero que ello nunca se concretó.

En la causa, hay pruebas de que González Villar habló por teléfono dos días antes del envío de la droga con el ciudadano colombiano Juan David Aristizábal Tabares, también detenido en este caso acusado de ser uno de los remiseros que llevó una de las valijas a Ezeiza.

Télam