DESTINOS
Más que una porción (de) en Buenos Aires
La pizza: una tradición
La pasión por los hornos de leña, por los maestros pizzeros y por el olor a pan y tomate con mil combinaciones de ingredientes posibles, ha convertido a Buenos Aires en uno de los reinos de las mejores pizzas.
textos de Claudia Safont. fotos de EFE Reportajes
Los italianos la inventaron, los españoles la comercializaron, pero a lo largo de casi dos siglos los argentinos aprendieron el arte de la pizza y se encargaron de reinventarla y copar la ciudad de Buenos Aires de más de mil pizzerías que tienen ya un valor patrimonial. El gran valor de la pizza en Buenos Aires se ha visto reconocido ahora con la publicación de la guía gastronómica "Pizzerías de valor patrimonial de Buenos Aires", una recopilación de las 39 pizzerías más tradicionales, con más historia y con mayor arte pizzero de la ciudad. "Hay quienes dicen que el distintivo de nuestra pizza se origina en la mezcla de la receta italiana con la elaboración española, pero para nosotros el secreto está en la mozzarella argentina", escribió hace unos años una periodista argentina.
Una larga tradición
Sólo con mozzarella, las ya clásicas fainás -masa de garbanzos- o las fugazzetas nacieron en el colorido barrio de La Boca, fruto de la inmigración italiana que allí se instaló a principios del siglo XIX. Así, en este barrio copado por la inmigración, todavía sobrevive con gran éxito la pizzería Banchero, inaugurada en 1932 y en la que por aquel entonces se compraba por cinco centavos una porción de mozzarella y otra de fainá. Pizza y cerveza eran la fórmula mágica para disfrutar de un buen partido de fútbol y la pasión pizzera en el barrio boquense llega hasta tal punto que en la década de los 90, cuando Boca Juniors perdía, la hinchada contraria había llegado a corear "la pizza se quemó". "La pizza forma parte indisoluble y da idiosincrasia a la ciudad de Buenos Aires, ya que pertenece a nuestra identidad y en el imaginario de los turistas ya está incorporado el valor de nuestras pizzas. Incluso, se conoce más que el patrimonio monumental", declaró Nani Arias Incollá, subsecretaria de Patrimonio Cultural. Siendo La Boca un barrio alejado del corazón de Buenos Aires, la avenida Corrientes no tardó en hacerse eco de este gran hito como lo fuera la pizza en los años 30, y de la "adicción" que creó. En esta avenida, arteria principal de la ciudad y legendaria por sus teatros y vida nocturna, se encuentran algunas de las más famosas pizzerías de Buenos Aires: "Los Inmortales", "Las Cuartetas", "Güerrín", "El Palacio de la pizza". De los grandes pizzeros ambulantes con delantal blanco y largos mostachos se pasó en Buenos Aires a las pizzerías visitadas por artistas, la mayoría de ellas en la avenida que nunca duerme: Corrientes. Antes o después del teatro, esta segunda patria de la pizza ofrecía y ofrece a artistas y público, degustar los mejores productos de la ciudad.
Sitios emblemáticos
Así, el espíritu tanguero y el sabor de las pizzas italianas se fundieron en 1951 con la creación de "Los Inmortales", una de las pizzerías más emblemáticas de Buenos Aires. Las pizzas a la piedra, la de anchoas o la de jamón y pimientos son algunas de las especialidades que alguna vez degustaron en "Los Inmortales" artistas de la talla de Liza Minelli, Marcelo Matroianni o Aníbal Troilo. Para los bolsillos más acaudalados y con ganas de una pizza con un toque más sofisticado, la pizzería "Filo" se erige como una opción segura. Con poco más de una década de vida, este restaurante ha sido un referente de la "movida" porteña, y ofrece a sus visitantes combinar una porción de pizza con el arte, ya que en el subsuelo del local está instalada una prestigiosa galería. Sin embargo, para aquellos que quieran disfrutar de una pizza de manera más informal y comer en la barra, dos empresarios españoles crearon hace más de setenta años la pizzería "Las Cuartetas", donde el escritor Alberto Vaccarezza solía escribir en las paredes, espontáneos versos. De ahí el nombre del lugar. Allí se puede comer tanto delante o detrás del horno que cuece las pizzas; y degustar la "Salvatore" es casi una religión: se trata de una pizza de mozzarella, fugazzeta y anchoas, cuyo origen proviene del capricho de un inmigrante italiano de juntar, en una misma pizza, estas tres variedades. En la hora pico se generan largas colas en la mayoría de las pizzerías para obtener una buena mesa, pero "El Cuartito", siempre llena y con una clientela fiel, ofrece la posibilidad de comer de pie ante la visión de una decena de potes con las diferentes especias que más tarde formarán las pizzas. Para los estómagos más insaciables y amantes de una buena pizza, la pizzería "Angelín", situada en la calle Córdoba y también todo un clásico, ofrece la versión original de "la pizza canchera", realizada con salsa, sin mozzarella y de un diámetro mayor que cualquier otra, lo que provoca que si se pide para llevar, se deba empaquetar en dos cajas. Compartir una buena pizza con un vaso de moscato, mistela o marsala es una práctica que con los años ha ido cayendo en el olvido, pero la pizzería "Güerrín" mantiene esta tradición para que los amantes del vino degusten su plato estrella: la Ideal Güerrín (mozzarella, jamón, pimientos y alcachofas), con su bebida favorita.
Cálido ambiente
Con original delivery
Con el paso de los años, las pizzerías se han transformado y han pasado de ser el comedor de los trabajadores que por un módico precio optaban por un alimento muy nutritivo, a un lugar de reunión de jóvenes y no tan jóvenes. Así, hay pizzerías con varios establecimientos en toda la ciudad, que ofrecen un ambiente cálido por la noche para los jóvenes y a mediodía muchos empresarios optan por comer ahí y degustar las pizzas servidas en tablas de madera y hierro que conservan el calor del horno. Además, hay pizzerías que cuentan con un servicio de "delivery" -para llevar- muy original, ya que los distribuidores no usan motos o bicis, sino que los patines son el medio de transporte para hacer llegar el menú.
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