ACTUALIDAD / DECORACIÓN
La estación de la vida
Jardinería.

El objetivo a la hora de diseñar o decorar un jardín es crear un conjunto armonioso y resolver de la mejor manera posible aspectos prácticos. En esta nota, consejos y secretos para lograr un espacio con sello propio, estilo y un aire diferente que da más vida al hogar.

textos de Revista Nosotros. fotos de El Litoral

Llegó la primavera, la estación verde; momento ideal para dar vida a nuestros jardines planificando estratégicamente su diseño. Para aprovechar espacios; elegir las plantas, flores y arbustos adecuados; y optar por los ornamentos indicados, presentamos aquí algunos secretos y sugerencias.

El clima

Conocer el clima sirve para elegir las especies más adecuadas, ya que hay algunas que se dan mejor en unas regiones que en otras. El hecho de ver prosperar las diferentes especies vegetales en los alrededores o en viveros cercanos, es una buena señal para saber si se pueden cultivar con garantías o no.

Los tres parámetros más importantes en este sentido son las temperaturas, la lluvia y el viento. Un ejemplo son las variedades de árboles frutales que necesitan pasar inviernos fríos para dar frutos.

Aparte del clima general de la región, dentro de cada jardín o parcela existen lugares con condiciones ambientales particulares, son los llamados "microclimas". Junto a un muro se generan características propias: hay más humedad, sombra parcial o total, y el espacio está protegido de los vientos fríos. Debajo de un árbol encontramos sombra, protección, y se recibe menos agua de lluvia.

Un tema importante en cuanto al clima y a los microclimas es estudiar las zonas de sol y las de sombra. La orientación norte, sur, este y oeste, indica las caras más o menos soleadas que se deberán tener en cuenta para ubicar las plantas según sus necesidades de luz.

El suelo

El tipo de suelo también influye en la selección de especies vegetales. El aficionado no suele prestar mucha atención a cómo es el suelo de la parcela, y siembra de todo en todo tipo de suelos sin más consideración. Ésta es una causa de no pocos fracasos en la plantación. Estudiando las siguientes características se puede conocer perfectamente cómo es un suelo:

•Textura: Hay suelos arcillosos, suelo arenosos, suelos francos, etc. Algunas plantas gustan de suelos más pesados (arcillosos) y otras más ligeros (arenosos). •Profundidad: Tener en cuenta que el suelo con menor espesor presenta poca tierra a disposición de las raíces. Un árbol necesita un suelo más profundo que una planta de temporada. A veces hay una roca muy superficial o una capa compactada en el subsuelo. •Drenaje: Si el drenaje es malo habrá que tomar medidas, incluso llegar a instalar una red de tubos de drenaje. •PH: Algunas plantas no deben plantarse en suelos con pH alcalino, porque amarillearían. •Contenido en caliza: Si es un suelo calizo, poco calizo o fuertemente calizo, parámetro muy relacionado con el Ph. •Riqueza en humus: Puede ser suelo pobre, medio o rico, en materia orgánica. Si es pobre, será necesario "estercolar" (en general, aportar materia orgánica) más fuertemente que si fuera rico. •Riqueza en nutrientes: Lo mismo, si el suelo es pobre en fósforo, potasio, magnesio, etc., se debe abonar más para corregirlo. •Salinidad: Algunas veces hay suelos salinos. No son frecuentes, pero si es el caso, obligará a tomar una serie de medidas para poder cultivar plantas.

Diseño

El objetivo principal en el diseño de un jardín es crear un conjunto armonioso y resolver los aspectos prácticos. Lo ideal es intentar que el espacio tenga un sello propio, un estilo, un aire diferente; para lo cual se aconsejan algunos items:

•Un ambiente muy cuadriculado no suele ser la mejor opción. Añadir curvas y esquinas secretas. Por otro lado, las líneas curvas hacen parecer a los jardines pequeños, más grandes de lo que son en realidad. •Para diseñar un jardín cómodo, considerar cuatro puntos: Elegir especies que requieran un bajo mantenimiento, tapizantes en lugar de césped que da mucho más trabajo, plantar en sendas elevadas en vez de a ras de suelo y optar por setos informales en lugar de setos formales que exigen varios recortes al año y por lo tanto más trabajo (los informales se dejan más libres y están formados por especies que se recortan muy poco o nada, desarrollando flores e inclusive frutos). •Si se cuenta con pendientes muy fuertes, lo mejor es construir muros de contención y terrazas; o hacer pequeñas plataformas semicirculares con el borde de piedras. •Los caminos principales deben ser amplios: un metro y medio de ancho permite el paso de dos personas a la vez; los secundarios pueden ser más estrechos. Los senderos se pueden iluminar con un sistema de bajo voltaje que es fácil de instalar. •Se puede bordear el camino de acceso con plantas de temporada de colores e ir renovándolo para variar la estética. •Es ideal instalar un pequeño estanque, una cascada o una fuente; se trata de una opción refrescante y el sonido del agua produce serenidad y relajación. •Es recomendable que los bancos del jardín estén rodeados de vegetación, ya que el tacto es una sensación a considerar. •Una pérgola siempre tiene su sitio como beneficioso proveedor de sombra cuando se cubre con trepadoras. •Los árboles de hoja caduca que dan sombra se plantan en la fachada suroeste de la casa durante el verano. En invierno, sin hojas, dejarán pasar el sol. •Colocar las coníferas de acuerdo a la dirección de los vientos dominantes; así, se protegerá al jardín gracias a su follaje perenne. •No sobrecargar el jardín con muchas especies de plantas y con un exceso de colores sin orden ni coordinación. La falta de armonía es un error muy frecuente. •Se puede atraer a los pájaros con un bebedero o una pila con agua. •Según la época del año, se pueden ir cambiando las plantas que se cultiven en maceta. •Los ornamentos juegan un papel muy importante en el jardín. Por ejemplo, una escultura constituye un punto focal de atracción visual; también se puede optar por grandes jarrones, maceteros modernos, los clásicos recipientes de terracota o piedra. •Seleccionar plantas adaptadas al clima de la zona y al suelo del jardín. •Estudiar las zonas de sol y sombra del jardín para decidir qué plantar en cada lugar. Casi todas las flores necesitan unas seis horas de sol al día. Es importante conocer qué cantidad de luz solar demanda cada especie. •En sitios de mucha sombra, en lugar de césped, es conveniente plantar tapizantes cubresuelos que toleran la oscuridad, como la hiedra, por ejemplo. O bien, extender una capa de grava o chinos decorativos. •Las zonas húmedas con un drenaje deficiente son adecuadas para especies como la primula, los helechos, bambúes y árboles, como los sauces y el ciprés de los pantanos. •Para construir un macizo de flores, combinar plantas perennes y plantas de temporada. De esta forma, se tendrá color todo el año. Las plantas anuales viven unos meses pero, en general, tienen un período de floración más largo e intenso que las perennes. •Los macizos se pueden trazar con la ayuda de una manguera, espolvoreándola por encima con cal o yeso para que quede la curva dibujada.

Pequeños jardineros

•Los niños pueden participar en actividades de jardinería. Dejarlos a cargo de una parte del jardín y que planten semillas de girasol, lechugas, ajos, remolachas, etc., es una interesante opción.

•También para los más pequeños se puede construir un arenero: un cajón de dos por dos metros se puede armar en muy poco tiempo y no resulta costoso.