Fuentes médicas dijeron esta mañana que el estado de las niñas atacadas por su madre la tarde del último lunes, evoluciona favorablemente y agregaron que en el hospital donde son asistidas permanecen internadas en terapia intermedia en la sala de cuidados especiales.
Ambas niñas están conscientes y la mayor de ellas, de apenas cuatro años, habría balbuceado algunas palabras. Esta ingresó al Hospital Alassia con trauma facial y otras serias lesiones producto de los golpes recibidos, mientras que la menor, de un año y medio, sufrió algunas fracturas y una herida grave en la cabeza.
En tanto, la joven madre que se presentó en sede policial para atribuirse la muerte de las niñas -porque las había dejado por muertas en la casa de calle Aguado-, sigue privada de la libertad en dependencias de la Unidad Regional I.
En el marco de las actuaciones sumarias por tentativa de homicidio agravada por el vínculo, que en las próximas horas elevará la División Judicial de la URI al juez de instrucción en turno, se halla imputada Liliana Amaro.
Doblemente desgraciada la vida de esa mujer de 27 años que en su casa de barrio Altos de Noguera intentó matar a sus dos pequeñas hijas azotando sus cabezas contra una pared y golpeándolas después con una gruesa varilla de hierro.
La madre responsable de tamaño estropicio habría atravesado una situación crítica y, sin recursos propios, se hallaba en medio de un callejón sin salida cuando dejó su casa de Estanislao del Campo, no se sabe si para escapar de los malos tratos o expulsada por su compañero, un hombre muchos años mayor que ella.
Lo cierto es que Liliana, -La Mona como la empezaron a llamar despectivamente desde su más temprana infancia-, se había instalado recientemente junto a sus niñas, de uno y tres años de edad, en la casa que sería escenario de la tragedia, es decir, en la vivienda de calle Aguado al 9800.
"A veces, como podía, salía a trabajar", dijo una de las personas entrevistadas, "trabajaba -agregó- en casas de familia y también parecía ocuparse de las nenas porque siempre las tenía limpias y bien peinadas".
Esa y otras fuentes consultadas en Altos de Noguera dieron a entender que si Liliana fue echada o escapó de aquella casa para mejorar su situación, estuvo lejos de lograr el objetivo porque entonces "empezó a vivir de favor en casa prestada" y supuestamente, a sufrir la presión de personas que formaban parte de un triste pasado que quería olvidar.
De todos modos las mismas fuentes coincidieron al calificar y condenar la monstruosidad el acto criminal, pero también se preguntaron si nadie advirtió antes -desde ningún organismo oficial- la situación social desesperante por la que atravesaba la mujer junto a sus niñas, antes del terrible estallido demencial.
Ahora Liliana por tentativa de homicidio será llevada a la Justicia, pero no ocurrirá lo mismo con su compañero -quien se hallaba ausente cuando las niñas fueron atacadas-, y recuperó la libertad en las últimas horas.
José Luis Pagés