César Miño
Con una producción que a falta de lucidez volvió a recurrir a los estandartes que históricamente lo han distinguido, el Seleccionado Argentino de Rugby venció en la víspera a su par de Escocia por 19 a 13, accediendo al derecho de disputar una de las semifinales de la VI Rugby World Cup, el domingo próximo a las 16 en París, ante Sudáfrica, que ayer consiguió idéntico derecho al superar a Fiji.
Para conseguir la quinta victoria consecutiva en la Copa (récord de todas las participaciones mundialistas), Los Pumas debieron trabajar a destajo ante un adversario impregnado de méritos, que los comprometió severamente en algunos tramos del complemento.
Tal como hizo en todas y cada una de sus presentaciones anteriores, Argentina comenzó a desarrollar un esquema de juego perfectamente preestablecido, en el que el control de la pelota y el posicionamiento táctico se destacaron con nitidez.
De esta forma, con serenidad y sin vértigo, fueron apropiándose del contenido de las acciones, ante un adversario ordenado, metódico y enjundioso.
Más allá de cumplir con este objetivo primogénito, las huestes de Loffreda y Cia. denotaron imperfecciones notorias, que provocaron cierta falta de contundencia y eficacia.
Esto, obviamente, propendió a que el equilibrio fuese una especie de común denominador de las acciones, que cerraron la etapa inicial con un modesto 13 a 6 en favor del favorito, que por supuesto vestía de celeste y blanco.
En el complemento, las acciones prosiguieron dentro del mismo contexto, aunque dejando la sensación de que, por primera vez en el torneo, Los Pumas evidenciaban rastros del inconmensurable desgaste físico y mental producido en la fase clasificatoria de la magna competición.
Pese a que la notable categoría de Juan Martín Hernández y la plausible capacidad de Felipe Contepomi permitieron acceder a un para nada despreciable 19 a 6, transformando en puntos el ciclópeo esfuerzo de los forwards y el resto del equipo.
Sobre la media hora, la entereza escocesa (con el pack a la palestra) encontró una retribución merecida, por lo que ensayo y goal mediante, el score se acotó a seis puntos: 19 a 13.
Diferencia que obviamente dejó abierta la posibilidad de que la historia se direccionara hacia los representantes del Viejo Continente. Pero allí irrumpió el mítico coraje puma, ejemplificado a puro tackle y corazón, con lo cual pudo sostenerse el resultado bajo control, hasta el mismísimo pitazo final del irreprochable referee francés.
Los Pumas habían consumado la obra más relevante de su historia. La que les permite no sólo ocupar un sitial que realmente merecen en la actualidad; sino también alimentar un sueño que parece no poseer fronteras muy bien definidas.
Argentina 19
Escocia 13
El match se disputó en el Stade de France de Saint Denis, ante 78.000 espectadores, con el referato del francés Joel Jutge.
La relación del rugby argentino con el sudafricano no sólo posee una importancia relevante, sino también algunos detalles muy especiales, como que junto a los All Blacks, los Springboks son los únicos dos seleccionados a los que Los Pumas jamás han podido vencer.
Obviamente, cualquier alusión vinculada al historial deportivo entre ambas naciones, nace de la mítica gira de 1965, pergeñada el año anterior por el sudafricano Isaac van Heerden, quien tras observar el Campeonato Argentino 1964, pensó que "los bravíos rugbiers argentinos serían capaces de afrontar un tour" por la tierra de los por aquel entonces incomparables Springboks.
Fue así que tras las primeras presentaciones de la tournée, un periodista de aquel hermoso país bautizó al Seleccionado Argentino con el nombre de Pumas, en alusión al jaguareté que desde siempre predominó en el escudo de la UAR ubicado en la camiseta celeste y blanca sobre el corazón.
Justamente, en aquel inolvidable 19 de junio de 1965, el Ellis Park de Johannesburg (por aquel entonces con enormes tribunas de madera) fue testigo de una de las hazañas memorables del rugby argentino: el triunfo sobre los Junios Springboks, por 11 a 6, que paradójicamente no puede considerarse test-match.
Lo propio ocurrió en Bloemfontein, en 1982, cuando merced a 21 puntos de Hugo Porta, el combinado denominado Sudamérica XV (integrado en su totalidad por argentinos) venció a los Springboks por 21 a 12. Aquella inolvidable tarde del 3 de abril de ese año, tampoco contiene un match oficial, ya que debido al appartheid, el representativo de nuestro país concretó la tournée con la denominación citada, con un plantel en el que había algunos rugbiers chilenos y uruguayos.
De allí en más, Argentina y Sudáfrica disputaron doce test-matches, que en su totalidad se definieron en favor de los africanos.
Los principales medios del Planeta Rugby hablan del histórico logro argentino. En Londres, The Daily Mirror señala: "El sueño de Escocia quedó hecho jirones después de que los leones de Frank Hadden se convirtieran en la última víctima del poder Puma".
El escocés The Scotman, afirma: "El funcionamiento valiente y apasionado de Escocia no pudo con Los Pumas, en un final fantástico. Argentina es la gran revelación".
Por su parte, L'Equipe precisó: "El equipo de Loffreda supo imponerse a través de su fidelidad a la combinación de la potencia de su pack y el empleo del terreno con un juego muy eficaz. Los Pumas tienen como virtud principal, la cabeza para ganar los partidos". El prestigioso diario francés también retrucó los conceptos del australiano David Campese y destacó que "ahora Los Pumas tienen una cita con la historia ante los Springobks".
Por último, Le Fígaro, publicó que "Los Pumas adquirieron su ticket para las semifinales de un Mundial por primera vez, con una gran demostración de coraje y convicción."