A diez años de los primeros piquetes
En Santa Rosa de Lima siguen pidiendo por trabajo digno
En setiembre de 1997 se produjo el primer corte de ruta. El reclamo por empleo se materializó, en muchos casos, en planes que con distinta denominación, se mantienen hasta el día de hoy. Dos referentes de aquel movimiento reseñan lo que ocurrió en la última década.

Hace diez años un grupo de vecinos de Santa Rosa de Lima convocó a una asamblea para debatir sobre la situación del barrio, a partir de un diagnóstico grave: el desempleo estaba golpeando duro. Corría agosto. Luego siguieron las gestiones, los trámites y, cuando todos los plazos se agotaron, llegaron los reclamos que se materializaron en protestas, manifestaciones y cortes de rutas. En los primeros días de aquel setiembre, los desocupados se convirtieron en piqueteros.

Qué los reunió entonces y qué cambió en esta década, preguntó El Litoral a Rubén Salas y Ana María Martínez, dos de los fundadores del Movimiento de Desocupados en Lucha, en el mismo salón de La Rioja al 4600 donde diez años atrás se convocó a la primera reunión.

Martínez - Fueron los hechos concretos, las personas concretas las que nos indujeron a convocar a una primera reunión. Nosotros observábamos con mucha preocupación a nuestros vecinos, nuestros parientes, la gente conocida, que hacía colas interminables en busca de trabajo, que golpeaba las puertas y jamás tenía respuesta. Vimos desplomarse en llanto a un desocupado y nos propusimos convocarnos. Surgió una primera reunión, el 19 de agosto de 1997, en este mismo salón y donde hubo una treintena de compañeros, todos desocupados que se reunieron para hablar de sus problemas y de la forma de empezar a reclamar un trabajo que siempre pedimos que sea digno.

Salas - Para ubicarnos en el tiempo, Menem era presidente de la Nación, Reutemann había ganado las elecciones, era la transición de Obeid, época de privatizaciones. Veíamos que la gente hacía cola en el Correo para cobrar algo que no sabíamos qué era y resultó ser el Plan Trabajar II. Desde esa época hasta ahora hay gente que todavía está cumpliendo una función en un lugar público y sigue con un plan.

Martínez - Nosotros pedíamos desde un principio por un trabajo digno. Obviamente no íbamos a dejar de lado los planes, que fue la única respuesta que tuvimos. Pero ese trabajo digno, creo que ningún compañero lo tiene todavía. Y llamamos así a lo que salió en el censo de los Desocupados en Lucha: aquél que tenga aporte jubilatorio, obra social, salario familiar y vacaciones pagas.

- �Por qué se llegó al corte de ruta?Salas - Cuando se empezó con esto vinieron los funcionarios a decir que teníamos que tener una personería jurídica. Convocamos a las tres vecinales y a la Iglesia, pero no la conseguimos. Recurrimos a la Municipalidad, y empezaron a venir los funcionarios. Quedaron en venir de nuevo el 30 de agosto, el día de la Virgen del barrio y ese mismo día se inauguraba la plaza. Éramos 30 ó 40 y fuimos a la plaza, con la sorpresa de que, cuando llegamos, estaban la policía y los perros. Le dimos la espalda al acto, y ésa fue nuestra primera movilización. Después siguieron las conversaciones y los trámites y, en una asamblea, se resolvió hacer el primer corte de ruta, el 7 de setiembre.Martínez - A partir de ese corte, en el que conseguimos los primeros 60 planes, continuamos la lucha y llegamos a tener alrededor de 550 y otros 100 anotados en lista de espera. Todo se conseguía así, sin perder identidad como movimiento, ni la dignidad, sin pedirle favores a nadie y conservando la total independencia del gobierno y los partidos políticos del gobierno. - Ahora no hay más piquetes pero sigue habiendo planes, aunque con otros nombres.Martínez - Siempre nos pareció un mal asistencialismo. Durante dos generaciones enteras se ha perdido la cultura del trabajo y la responsabilidad número uno la tienen los gobiernos. Por eso presentamos un montón de propuestas de trabajo concreto. E hicimos un trabajo profundo para que los compañeros que estaban dentro de los centros de salud, puedan tener referencias de sus jefes, y que haya concursos. Diez años después, �qué otro canal tiene la comunidad de Santa Rosa de Lima para movilizarse?Martínez - Se ve la necesidad de un entramado mucho más fuerte en la organización. Hay instituciones unidas en el espacio interinstitucional, pero no son todas. Está el intento de juntarse para ver qué se puede hacer. Creo que el gran desafío es empezar a estrechar lazos entre los vecinos y tratar de organizarse en torno a las necesidades. Hubo dos inundaciones. La primera nos hizo perder todo. En la segunda, perdimos parte de todo pero fue un tiro en la nuca: perdimos las ganas de seguir peleando.Salas - El tema de la organización y la lucha es fundamental. Es cierto que hubo psicólogos en el barrio, pero hay problemas que se resuelven desde la participación. En la segunda inundación nos quedó la incertidumbre de que podía ocurrir una tercera. Entonces, �para qué hacer algo si en cualquier momento nos volvemos a inundar? De hecho, mucha gente se ha ido del barrio. Por eso para nosotros no queda otro camino que la organización social, que permita recuperar a aquellas personas que ya ni salen a la vereda. Se puede subsistir de otra forma si existe la organización. - Las buenas noticias en materia de empleo, �llegaron también al barrio?.Martínez - Mentiríamos si dijéramos que no hay trabajo. Hay un poco más de trabajo que antes, pero no una barbaridad. Hoy hablábamos de trabajo digno y lo que vemos es que hay muchísimo trabajo en negro. Una persona dice que tiene una buena changa porque es extensa en el tiempo. Pero, o está en negro o con un exceso de horas de trabajo.Salas - Además hay una franja de edad que no consigue trabajo. Después de los 40 años no se consigue más. Los vecinos que no tienen capacitación han ganado toda la vida los sueldos más bajos y hoy, con un plan, mandan a sus chicos a un comedor, comen ellos en el comedor. Es una degradación tremenda.

Nancy Balza