La columna del consumidor - Adelco
El quinto poder

"Todos somos consumidores. Los consumidores representan el grupo económico más importante y se hallan interesados en todas las decisiones económicas, públicas y privadas; sus egresos representan las dos terceras partes de los gastos económicos totales. Sin embargo, constituyen el único grupo que no está organizado suficientemente y cuya opinión, muchas veces, no es tenida en cuenta". (John F. Kennedy, 15 de marzo de 1962, mensaje especial al Congreso sobre protección de los intereses de los consumidores.)

En el mundo, sin duda alguna, muchas cosas han cambiado y mejorado desde que Kennedy formulara su famosa declaración de derechos de los consumidores ante el Congreso de Estados Unidos. Sin embargo, en nuestro país, en el año 2007 y habiendo trascurrido mas de 45 años de esta declaración, la frase sigue teniendo vigencia.

Y esto es así por la miopía de los distintos poderes del Estado, que no comprenden la necesidad de llevar adelante políticas de tutela de nuestros derechos como consumidores, de escuchar las opiniones de las asociaciones que nos representan, de fomentar la constitución de las mismas y de educarnos para que desempeñemos un rol activo en el mercado para orientarlo y trasformarlo.

No obstante, pese a esto y gracias a la convicción y al trabajo de las distintas entidades que trabajan por la protección de los nuestros derechos como consumidores, se van obteniendo importantísimos logros en relación con aquéllos.

Pero esta situación no es azarosa; por el contrario, ella se debe a la conciencia que se va logrando en la población del poder que tenemos como consumidores. Gracias a ello, en forma mancomunada, podemos modificar el mercado y, por qué no decir, las políticas de gobierno.

No aislarse

Es muy difícil que un consumidor en forma aislada logre ser escuchado, pero, sobre la base de la gran repercusión y adhesión masivas que se lograron por medio del denominado boicot al tomate, comenzamos a tomar conciencia de que juntos tenemos un poder importantísimo, ya que un mercado sin consumo no tiene razón de existir. Y así, tanto los empresarios como el gobierno saben que la población los está controlando y que van a expresar su disconformidad cuando sientan abusivas las reglas del libre mercado o que se dibujan precios de productos que no se plasman en las góndolas al momento del consumo, generándose así una realidad paralela entre lo "oficial" y lo "real".

Se demuestra, de esta forma, que es posible la metamorfosis desde los consumidores, es decir, desde la población hasta las estructuras de poder ya establecidas, y que no alcanza la "cultura de la queja" que no obtiene resultados favorables, sino que son necesarios la acción y el uso de ese poder individual que tenemos, con el cual, sumado al del resto de los consumidores (uniendo nuestras fuerzas), se obtienen logros importantísimos, comenzando así a cambiar la cultura de la resignación por la de la participación.

Es por ello que los invitamos a formar parte de esta nueva e incipiente estructura de poder, y a tomar conciencia de que un nuevo consumidor en acción que se suma hace la diferencia. Y de que, a pesar de que los cambios no son abruptos ni rápidos, juntos tenemos una fuerza incalculable para luchar por nuestros derechos. Ya lo expresaba la Madre Teresa de Calcuta al afirmar que: "A veces, sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota".

La premisa

Desde los inicios de Adelco predicamos el eslogan "No se queje, si no se queja". Existen distintas maneras (mediante la no compra o por medio del voto, etcétera) de demostrar que no estamos de acuerdo con determinado precio de un producto o política de gobierno y que vamos a hacer valer el poder que tenemos, que pasamos de la queja a la acción y, así, no sentimos que las decisiones pasen "por otros" sin poder hacer nada, sino que, como consumidores, somos verdaderos protagonistas del mercado y sus decisiones.

Dra. Claudia González Dato Ing. Luis Lombó