"No tengo dudas" escribió el juez
Remisero violador, procesado ahora por tentativa de abuso
El violador serial Hugo Conrado Compagnucci fue nuevamente incriminado por la Justicia santafesina en un caso de abuso sexual, aunque en esta oportunidad no llegó a consumar el hecho. Su víctima fue una prostituta de 19 años, que se defendió con una navaja.
De la Redacción de El Litoral
Hugo Conrado Compagnucci tiene 56 años, está casado y hasta su última detención a comienzos de octubre trabajó como remisero, en una agencia de Guadalupe. Hacía cinco meses que había salido de la cárcel, donde cumplía condena por cinco casos de violación a mujeres de distintas edades, durante fines de la década de 1990. La semana pasada, fue nuevamente procesado por la Justicia Penal por el delito de "privación ilegítima de la libertad y tentativa de abuso sexual" contra una joven prostituta. En los considerandos del procesamiento, el juez de Instrucción de la Cuarta Nominación, Rubén Eduardo Saurín, fue terminante: "No tengo dudas", los hechos han ocurrido "de la manera por ella relatada, descartando de plano la tentativa de robo que aduce en su defensa" Compagnucci. Tal como quedó acreditado para la Justicia, el miércoles 3 de octubre, en horas de la noche, Compagnucci levantó a Gabriela de la esquina de Facundo Zuviría y Hernandarias. Manejaba un Fiat Uno verde -remís- cuando al ver a la joven de 19 años que ofrecía sus servicios detuvo la marcha. Le preguntó la tarifa y aceptó llevarla.
Bajo amenaza
Ella subió en el asiento del acompañante y juntos acordaron ir a un hotel en Zeballos y Peñaloza. De pronto, el hombre desenfundó un arma con la que amenazó a la chica y desvió el camino por la avenida Aristóbulo del Valle. El remisero estacionó en un descampado de Campo Crespo, donde la obligó a desnudarse. La mujer, que "accedió a medias" a la orden, aprovechó un descuido de Compagnucci para utilizar una navaja que llevaba entre sus prendas. Todavía en el interior del coche la chica comenzó a darle puntazos a su captor, al punto tal que en el forcejeo se lastimó una pierna. En la pelea perdió un celular con cámara, una cadenita de oro con un crucifijo, un atado de cigarrillos y una zapatilla, denunció luego ante la policía. En la huida fue auxiliada por un vecino, desde donde llamó al Comando Radioléctrico. Compagnucci escapó de la escena ante la presencia de testigos, y se dirigió herido a la Seccional 9a. A las 0.05 del jueves radicó una denuncia por robo. Minutos más tarde, a las 0.45 de la madrugada, Gabriela hizo lo mismo en la Subcomisaría 11a. de Nueva Pompeya, donde explicó lo ocurrido.
Volvió a Las Flores
Fue "en virtud del padecimiento sufrido por la víctima", que el juez Saurín resolvió el procesamiento, y destacó la "esencial importancia de las declaraciones que efectuaron las personas involucradas". Una testigo contó de qué manera "solicitó auxilio" Gabriela, y recordó que iba sin una zapatilla. Sin embargo, el arma de fuego con la cual habría sido amenazada no fue hallada. Hubo careos entre víctima y victimario, y ambos se mantuvieron en sus dichos. Según la mujer, Compagnucci "no la mató porque vio gente cerca", mientras que él sostuvo haberse defendido de un asalto. Finalmente, el juez lo procesó por "privación ilegítima de la libertad individual y tentativa de abuso sexual en concurso real", por lo que su detención se convierte en prisión preventiva en la Unidad Carcelaria N° 2 de Las Flores.
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