En un confuso episodio
Policías de Santo Tomé acusados de violación
Una pareja denunció que tras un allanamiento en su casa de Adelina Oeste fueron trasladados a una dependencia policial, donde al menos un policía habría abusado de la mujer y otro golpeado al hombre. El abogado de los agredidos criticó la investigación.

Un matrimonio santotomesino denunció ante la Justicia un grave delito que involucra a policías y civiles, que participaron de un operativo realizado en Santo Tomé, el 26 de julio pasado. Además de golpear al hombre de la casa, uno de los uniformados habría violado a su mujer con ayuda de otros dos y a la vista de terceros.

Era la hora de la cena de aquel día de invierno, cuando la pareja que ocupaba su casa del barrio Adelina Oeste desde hacía dos días, vio irrumpida la tranquilidad de la noche por los vehículos oficiales.

"De repente entraron en mi domicilio un grupo de policías, todos armados. Toman la casa, nos reducen y tiran al piso, nos maltratan y a mí me manosean. No había personal femenino", declaró la mujer, de 32 años, que luego describió la serie de abusos.

Por ese hecho existe una denuncia en el Juzgado de Instrucción Tercera, a cargo de Julio César Costa, quien oportunamente indagó a los acusados y hasta el momento no ordenó detenciones.

Hace tres meses

Si bien el caso pone en tela de juicio el accionar de varios servidores públicos, no se pudo confirmar la existencia de sumarios administrativos en Jefatura, ni en la Dirección General de Asuntos Internos.

A más de tres meses de producido el allanamiento, Carlos Parodi, abogado penalista que patrocina al matrimonio agredido, cuestionó el accionar del juez Costa, a quien criticó por la falta de medidas dispuestas para esclarecer el tema.

En la primera de varias denuncias, las víctimas hicieron expresa alusión a la usurpación de domicilio sufrida, lo mismo que a los apremios y amenazas. Al poco tiempo ampliaron los cargos y la mujer confesó el abuso sexual del que habría sido presa.

Según relató la pareja, la policía ingresó a la casa "actuando de oficio" y sin una orden judicial. "Nunca nos dijeron el motivo del allanamiento" acusó el muchacho de 33 años.

Si bien los uniformados se habrían negado a revelar sus identidades durante el allanamiento, algunos fueron reconocidos, y no todos eran policías.

Dos civiles

Entre ellos estaban el antiguo inquilino de la casa, a quien recientemente habían echado "por usurpador". Además de un abogado que los asesoró en otro tiempo.

A su vez relataron que los policías solicitaban el título original de la propiedad, que según confesaron los ocupantes del inmueble, se encontraba a resguardo en una escribanía de la ciudad.

Ya en sede policial el hombre se habría negado a firmar un boleto de compra venta para transferir su propiedad a otra persona. Según indicó, esa era la única forma de que no los molestaran más.

Pero antes del traslado, ambos habrían sido esposados y apuntados con el arma reglamentaria. "A ella la empiezan a tocar -cuenta el marido- y en tono de burla me decían `qué linda mujer que tenés flaco, está muy buena"'.

"Ahora vas a ver lo que hacemos con tu mujer si no me entregás los papeles", le habrían gritado al esposo, que oponía resistencia desde el piso.

Mientras tanto, la orden para que palpen de armas a la mujer, habría sido aprovechada para manosearla. "Me introducen los dedos en la vagina y el ano, y me empiezan a apuntar con el arma como si me fueran a disparar".

El abuso

En ese momento fueron trasladados a una dependencia cercana, donde según los denunciantes, la violencia recrudeció, al punto que allí se habría consumado la violación que debe investigar la Justicia.

Una vez adentro, a él lo introducen en una celda, mientras que a ella la llevaron a una oficina.

"Pusieron la música fuerte y había momentos que la escuchaba gritar" contó el marido, que pasó unas 16 horas de encierro, alternadas con salidas al baño que eran aprovechadas para castigarlo.

"A mí me habían sacado la ropa y así esposada me violaron", mientras "otro policía me sujetaba por la espalda. Estaba apoyada contra el escritorio y apuntada con un arma", relató la mujer. Uno de ellos "se cansó de filmar, sacar fotos y exponerme delante de otros policías y del abogado, que estaba parado en la ventana de la oficina".

Al abuso físico relatado sobrevino una hemorragia que terminó con la mujer internada en el hospital Cullen. "Me taponaron con un trapo sucio y gritaron que llamen al médico", recordó. Después de un rato, cuando cesó un poco la hemorragia, le pidieron que se vistiera porque un patrullero femenino la trasladaría al hospital.

Como consecuencia de lo denunciado, la pareja debió mudarse a otra casa, ubicada en la zona de Cuarteles. Con respecto a la vivienda de Adelina Oeste, aseguran que fue usurpada y saqueada por su antiguo inquilino.

Juliano Salierno