Proyecto de reconversión del sector frutihortícola
Los frutales se asoman en las quintas
Con un adecuado asesoramiento, los quinteros comenzaron a producir frutas para venderlas en el mercado en fresco y proveer a las industrias que elaboran dulces. Intentan generar una actividad que complemente a la horticultura.
Ivana Zilli - izilli@ellitoral.com
A medida que el ánimo de los productores hortícolas desvanecía en nuestra región, un proyecto de reconversión productiva resurgía entre profesionales y productores del sector. El objetivo primordial es que los horticultores comiencen a incorporar variedades de frutas en sus quintas para venderlas en el mercado en fresco y/o proveer a las industrias. Se trata de una propuesta que se lleva adelante entre la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)-Agencia Santa Fe- y la Secretaría de Agricultura del Ministerio de la Producción de Santa Fe. "Queremos que se produzcan frutas que puedan ser adquiridas por las industrias radicadas en la zona en torno al cultivo de las frutillas y que se dedican, fundamentalmente, a la elaboración de dulces y al congelado de frutas. Estas plantas industriales, luego de finalizar la cosecha de frutilla, mantienen una capacidad ociosa que podría ser utilizada". Sin embargo, "no pretendemos reemplazar a la horticultura con fruticultura; sino que nuestra intención es generar una complementación", sintetizó el ingeniero Norberto Gariglio, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). El Proyecto de reconversión del sector frutihortícola comenzó a implementarse a principios de año y, durante este período, las instituciones se han convertido en demostradores y capacitadores de los horticultores para que puedan adquirir las herramientas y destrezas necesarias que les permita decidir si les conviene o no iniciarse en esta actividad. Paralelamente, se consultó a las industrias de la zona para ver qué capacidad de producción instalada tienen, cuál es la necesidad real de frutas (características y variedades) que existe y en qué época del año las necesitan. De esta manera, "se pretende diseñar una estrategia productiva, teniendo en cuenta la demanda que hay en el ámbito local", precisó Gariglio.
Paso a paso
A partir de la financiación que se obtuvo de la Agencia Nacional de Promoción Científica que se enmarca en el Proyecto federal de innovación productiva (PFIP), se dividió a nuestra zona hortícola en tres áreas: la que pertenece a las cercanías de la ciudad de Coronda, el Cinturón Verde Santafesino (Angel Gallardo, Monte Vera y Recreo) y la zona de la Costa (Cayastá, Santa Rosa de Calchines, entre otras). En estos lugares, se implantaron lotes experimentales: dos están localizados en la ciudad de Esperanza; uno en Coronda, en el que se plantaron frambuesas como complemento del cultivo de frutillas que es tradicional en esa región; en Angel Gallardo, hay tres lotes demostrativos (dos con durazneros y caquis y el tercero cuenta con higueras, mamón o papaya y manzana de bajo requerimiento de frío); y en Santa Rosa de Calchines se hizo un lote con paltas, higueras y mamón. Puntualmente, en la ciudad corondina, "hay mucho interés por el desarrollo de la producción de frambuesas porque con estas frutas se podrían abastecer las industrias de Coronda que se crearon para procesar frutilla. Desde junio hasta diciembre, estas empresas trabajan con la producción frutillera; mientras que desde el último mes del año hasta junio se ven obligados a buscar otras frutas para seguir trabajando". De esta forma, "se pretende cubrir parte del período que las industrias están inactivas o presentan dificultades para abastecerse de materia prima". Cerca de 30 plantas industriales hay en la zona de Coronda, lo que representa un nicho de mercado importante. Para el productor hortícola, "incorporar la producción de frutas a sus quintas es bastante simple porque es un cultivo menos intensivo que la mayoría de las hortalizas. Los frutales requieren menor mano de obra, cuidados sanitarios más limitados y un manejo tecnológico más simple que los que necesitan los cultivos hortícolas". Sin embargo, "es necesario capacitar a los productores y técnicos en determinadas prácticas culturales (como la poda, el raleo, etc.) que son específicas de los frutales", resaltó Gariglio. En la mayoría, "los costos de implantación de los frutales que propusimos como alternativas de producción no son altos"; excepto en la frambuesa, donde "la cantidad de plantas que se deben implantar por hectárea es muy alta (6.000-7.000 plantas/ha.)". Según las especies, "cada planta cuesta entre 6 y 10 pesos; y por hectárea se necesitan entre 500 y 1.000 plantas", detalló Gariglio. Muchos de los productos que se eligieron para intercalar con la producción hortícola se cosechan en verano y en otoño. A fin de año comienza la cosecha de manzana e higo. Todos estos cultivos "entran en producción en un tiempo bastante breve", agregó el profesional.
Panorama complicado
Desde hace un tiempo, la horticultura y la floricultura se encuentran en crisis. Es que "los cultivos intensivos utilizan muchos insumos que son importados y después de la devaluación han triplicado sus costos mientras el precio del producto se mantuvo". Por lo tanto, "la falta de hortalizas no es solamente consecuencia de las inclemencias climáticas -el granizo de Navidad y las lluvias de marzo-; sino que los productores también están desapareciendo porque no tienen rentabilidad y muchos prefieren cerrar sus puertas". De esta forma, "Santa Fe perdió competitividad en el sector hortícola nacional. En nuestra zona, el tomate era el cultivo líder; sin embargo, como la época de producción en Corrientes y Buenos Aires comenzó a superponerse con la de Santa Fe, perdimos competitividad". A partir de estas circunstancias, "la horticultura de nuestra provincia entró en un período de crisis". Por esta razón, "se pensó que los frutales podrían ocupar parte de esta tierra sin llegar a competir con la horticultura cuando este sector logre una mayor reactivación", concluyó el ingeniero Gariglio.
Para tener en cuenta
El ingeniero Norberto Gariglio, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), señaló que "la industria lechera también puede ser un sector interesante para proveer con frutas". Las empresas de este rubro "utilizan muchas frutas y nosotros estamos ubicados en la Cuenca Lechera más importante de Sudamérica". Por lo tanto, "vender insumos a estas industrias también puede ser una salida interesante". Para tener una dimensión de la importancia que tiene la demanda de este sector, "se hará una encuesta a los industriales de la zona para ver qué cantidad de productos utilizan, en qué época del año y cuál es la forma en que ellos compran esta mercadería", remarcó el profesional.
|