Juan Manuel Fernández - [email protected]
(Córdoba, Enviado Especial)Hasta el momento la suba de las retenciones era un rumor bastante sólido, pero aún no existía confirmación alguna. En ese clima de incertidumbre -al que habría que sumarle el hermetismo sobre la futura gestión de la señora del presidente- las empresas que integran la cadena agroalimentaria argentina intentaron "iniciar un debate fundado" sobre las políticas económicas (léase retenciones, restricciones a la exportación y subsidios) de la actual administración.
Sin sospechar que al día siguiente se anunciaría un nuevo incremento en los derechos de exportación para granos y sus derivados, el Foro de la Cadena Agroindustrial expuso un trabajo titulado "Estudio de impactos económicos y sociales de políticas públicas en la cadena agroindustrial". El objetivo fue mostrar los efectos reales de los derechos de exportación (DEX) y de las restricciones al comercio (REX), del tipo de los ROE y los cierres de registros, y simular escenarios alternativos en los que pudieran eliminarse o suavizarse estas trabas, que replican tanto en la producción primaria como la industrial.
El encuentro tuvo lugar en un hotel de la ciudad de Córdoba el martes 6 del corriente. Allí se congregaron las 40 asociaciones de productores, proveedores de insumos y servicios, comercializadores, exportadores y empresarios de la industria alimenticia para conocer el resultado final del estudio que encargaron a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de La Plata. Los economistas Julio Nogués (Universidad Torcuato Di Tella) y Alberto Porto (Universidad Nacional de La Plata), junto a otros miembros del equipo de investigación, afirmaron -en resumen- que la eliminación de los DEX permitiría: crear 300.000 puestos de trabajo en forma directa e indirecta; contribuiría a reducir 6.9% la pobreza; mientras que reduciría la recaudación en $2.580 millones, aunque esa cifra se recuperaría por mayores ingresos de otro impuestos, devenidos de una mayor actividad industrial.
Porto comenzó planteando efectos negativos y positivos de una posible eliminación de las retenciones. El resultado inmediato sería mayores precios al productor agropecuario que se trasladarían a los consumidores; en consecuencia aumentaría la pobreza y la indigencia; y disminuirían sensiblemente los ingresos fiscales. "Es indudable que los efectos negativos existen", reconoció el economista, que de inmediato expuso "el lado bueno", capaz de neutralizar lo malo: con mayores precios al productor aumentarían también los ingresos laborales, se incrementaría la oferta de trabajo y crecería el empleo. También habría mayor recaudación por impuesto a las ganancias y de otros tributos (como el IVA, por ejemplo) gracias al mayor consumo.
A su turno, Julio Nogues le puso números a los efectos de eliminar los DEX: la canasta básica de alimentos subiría 9.6% (el precio de la carne 12%) y un 14.5% la canasta total; pero la pobreza (por la mayor actividad económica que comentó Porto) disminuiría entre 0.5 y 1.5%, mientras el PBI crecería entre 2.8 y 4.6%. "Entre 90.000 y 450.000 personas estarían saliendo de la pobreza", aclaró, y agregó que generaría unos 300.000 nuevos empleos (directos e indirectos) en la cadena agroindustrial.
Por otra parte, el trabajo estimó que el subsidio indirecto que representan los DEX al consumo interno benefician en mayor medida (70%) a sectores que no lo necesitan. De tal modo se propuso como alternativa a la eliminación del tributo -y sus efectos negativos- un tipo de "subsidio focalizado" al consumo de los sectores con menos recursos. "Por ejemplo la implementación de vales alimentarios para familias con ingresos totales inferiores a $1.000", indicaron los economistas. De esa manera -aseguraron- el costo inicial para el fisco rondaría los $3.500 millones, que luego podrían disminuir a $500 millones. Según los cálculos, el ajuste se completaría en un plazo de 3 años.
La Cadena Agroindustrial genera u$s 20.000 millones anuales, equivalentes al 18.5% del PBI nacional. A su vez, representa el 35.6% del empleo total y origina ingresos fiscales equivalentes al 12.3% del PBI. Del total de bienes producidos se exporta el 33% y el 67% restante se destina al mercado interno para consumo final e intermedio. Aporta el 56% de las exportaciones totales argentinas y el 15% de las importaciones.
Los economistas Julio Nogués y Alberto Porto negaron que un aumento de las retenciones se traduzca en un incremento lineal en la recaudación fiscal. Los expertos consideraron que si bien el cobro por DEX crecería, en contrapartida habría menos producción, menos consumo y -por lo tanto- una contribución menor en otros tributos como Ganancias.
La Bolsa de Comercio de Santa Fe es una de las entidades que conforman la Foro de la Cadena Agroindustrial. Su presidente, Mario Pérez García, participó del 4° Foro realizado en Córdoba y resaltó el hecho de abrir "una discusión nueva" sobre las retenciones, uno de los temas que más preocupa al sector.
"En primer lugar porque se habla con base científica; y en segundo lugar, que ya no se mira sólo desde nuestra óptica, sino que se analiza desde los aspectos positivos y negativos que tiene el impuesto; o sea que hay un reconocimiento de aspectos positivos de la retención, sobre todo del punto de vista del superávit fiscal. Realmente empieza de forma muy madura en nuestro sector, lo que nos va a posibilitar hablar mejor con el gobierno, que es con quien nos interesa interactuar", opinó.
A su vez, consideró que los efectos estimados de una eliminación de la retenciones (caída en la recaudación y aumento de la canasta en el corto plazo, pero mayor actividad económica, generación de empleo y disminución de la pobreza en el largo) depende de un "realismo político" del propio sector. En virtud de la importancia que tiene el tributo para la administración nacional, consideró: "tenemos que ser muy prudentes en el manejo frente al poder público acerca de cómo planteamos el hecho de ir acomodando esas variables para que sea positivo para el país en general y no únicamente para un sector".