Mariana Rivera
El Día Mundial de Lucha contra el VIH/Sida -que se conmemora todos los 1° de diciembre- es la fecha oportuna para mostrar las últimas estadísticas locales, nacionales y mundiales de nuevas personas que se infectaron con el virus, recordar sus formas de transmisión y la manera más adecuada para prevenirla.
Sin embargo, pocos hablan de tomar conciencia respecto de la importancia de hacerse la prueba del VIH, para saber nuestro estado serológico y recibir información preventiva. Tampoco se insiste en que uno puede pedirla voluntariamente -por ejemplo, en los hospitales Iturraspe y Cullen de nuestra ciudad-, solicitando previamente información o asesoramiento sobre la enfermedad, de manera que -si el resultado es positivo- podamos tener el tratamiento adecuado y evitar el contagio a nuestras parejas.
Tampoco se recuerda que la ley nacional de sida N° 23.798 dice que el test de VIH en ningún momento pueden ser compulsivo ni obligatorio, y que se requiere brindar a la población información para que sepa los beneficios de hacerse la prueba.
Hacerse la prueba es una decisión individual que lleva a que una persona piense en su vida pasada, en sus planes para el futuro, en su fragilidad y sus fortalezas. Hacerse la prueba debería ser un cambio de comportamiento que puede ayudar a cambiar esta epidemia, que hoy afecta 1,7 millones de personas en América Latina. Tampoco debemos olvidar que el uso del preservativo es la forma más eficaz para evitar el contagio de ésta y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).
"Es muy poca la gente que viene a realizarse un test de VIH porque recibió información preventiva que le sirvió para procesar en relación a su vida privada y, por lo tanto, decidió hacerse el análisis. Esto tiene que ver con que la información preventiva no está trabajada de la mejor manera", admitió a El Litoral Leonardo Martínez, asistente social, integrante junto con las infectólogas Patricia Gambino y Laura Trosh del Comité de Infecciones del hospital Iturraspe de nuestra ciudad.
Por su parte, Néstor Osti, integrante del Cipress (Centro Interdisciplinario de Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual y Sida) opinó que "se puede estimar que uno de cada cuatro o cinco análisis se hace por voluntad o pedido del paciente. Aunque la demanda espontánea del test está en crecimiento, muchos pacientes que se enferman de sida no saben que están infectados. Por eso, la mayor cantidad de análisis surgen de los bancos de sangre (cuando los ciudadanos se acercan para realizar este acto voluntario) o de los controles de embarazo". En este último caso, aclaró, el test termina siendo incluido en la rutina de control y se realiza a modo compulsivo, porque las mujeres no fueron consultadas en la mayoría de la veces".
En este sentido, Martínez aseguró que en ese establecimiento de salud "la mayoría de las detecciones se realiza por los controles de embarazo y la gente que ya tiene el VIH con una situación avanzada que viene a internarse en alguna de las salas del hospital porque ya tiene alguna manifestación de la enfermedad. Como no saben que tienen VIH llegan por algún problema respiratorio o una diarrea, es decir, cuando ya tienen manifestaciones de sida. Como no lo pueden resolver llegan a la internación cuando la enfermedad ya está avanzada. Al ver el cuadro y sospechar la enfermedad se pide el análisis de VIH. Resulta bastante traumático trabajar con estos pacientes, de manera que asuman que tienen el virus porque no hubo un proceso reflexivo previo a la realización del test".
En relación a las embarazadas, advirtió que "el inconveniente que estamos viendo en el hospital con ellas es que, si bien se llega a la mayoría de las de la provincia a través del sistema de salud provincial, el análisis de VIH es realizado de modo `compulsivo', algo que también está ocurriendo en el sector privado".
También planteó que "la mayoría de los profesionales de la salud piensa que hay que hacer la prueba a la mujer embarazada con esta lógica tutelar que suele tener el Estado con ellas, como si no estuvieran capacitadas para tomar decisiones. Nosotros apostamos por dedicar tiempo para hablar con las mujeres y ofrecerles el test de VIH y que ellas puedan decidir qué hacer respecto de esta práctica y su embarazo. Esto tiene que ver con el derecho a la salud y a las personas".
Y continuó: "A veces no hay nadie que les explique que se les va a hacer un análisis de VIH, que tienen que prestar su consentimiento, que ese análisis se realiza con un código para preservar la identidad de la persona. La mayoría de las veces, tanto en el sector privado como en el público, el análisis de VIH aparece dentro de un listado de análisis que tiene que hacer la mujer cuando va a un control de embarazo".
Por eso, aseguró que desde el comité que integra se insiste en solicitar a los ginecólogos que "dediquen cinco minutos para decirle a la embarazada cuáles son los beneficios que puede tener, para su bebé y ella, saber si tiene VIH. No hay ninguna que haya rechazado hacérselo pero lo han consentido. Pero cuando muchas veces se atiende sin disponer de tiempo y los médicos sólo indican hacerse `estos análisis', sin explicar cuáles son, pasa como si fuese un análisis compulsivo encubierto".
Martínez también aseguró que "se está llegando a una cobertura importantísima del test en las embarazadas porque la mayoría se realiza el análisis de VIH, que no es obligatorio pero se debe sugerir hacérselo. Pero muchas veces ellas no saben que se lo están haciendo. Cuando da negativo no hay demasiados inconvenientes pero el tema está en que cuando aparecen resultados reactivos y el médico no le explicó previamente que le iban a hacer este análisis. Ahí es cuando el tema se vuelve complicado y conflictivo".
El pedido de toma de conciencia de esta enfermedad que se hace cada 1° de diciembre a nivel mundial sirve para que muchas personas se animen a hacerse el test de VIH. En el Iturraspe -por ejemplo-, el año pasado recibieron la misma cantidad de demanda voluntaria de la prueba, gracias a la información previa que la comunidad había recibido por la fecha, que durante todo 2006.
"Cuando se hacen los ofrecimientos de tests para el 1° de diciembre, cuya difusión se hace a través de los hospitales públicos, la cantidad de gente que concurre es importante. Es evidente que cuando hay información clara, cuando la gente tiene la confianza de que lo que se va a hacer es serio, concurre en mayor cantidad a hacerse el test", admitió Leonardo Martínez.
Y añadió: "Como hay un impacto comunicacional muy importante, no viene una persona sola sino grupos de amigos, dos o tres personas juntas a hacerse el análisis. Esto tiene que ver con la fecha simbólica y que comunicacionalmente se instala el tema. Además, influye que los servicios de salud se preparan para que la gente que venga esté un poco más orientada".
Sin embargo, Martínez advirtió que "muchas veces, los hospitales más grandes son una especie de laberinto, donde la información no está del todo clara. Por este motivo, hay mucha gente que viene al hospital y hasta llegar a Servicio Social tiene que preguntar en varios lugares. Si alguna persona llega con alguna situación que le genera cierta ansiedad o angustia (como preguntar por el VIH) y no tiene claramente con quién hablar puede ser que vaya".
Por eso, aseguró que "los mejores resultados de trabajar en campañas de detección con grupos y comunidades particulares se consiguieron yendo a buscarlos en los lugares donde habitan o se mueven. Esto pasó con la población gay, con la gente que está privada de su libertad, con las travestis. Muchas veces, los hospitales todavía tienen cierta lógica expulsiva o ciertas prácticas homofóbicas".
En este sentido, Néstor Osti opinó que "muchas personas se sienten excluidas del sistema de salud y recurren al Cipress. Es por este motivo que estamos advirtiendo una mayor cantidad de consultas en la institución, fundamentalmente de gente más pobre o analfabeta, proveniente del norte de la provincia o hasta del Paraguay, donde no tienen posibilidades de tratarse la enfermedad. También advertimos que se está llegando tarde con las medidas de prevención de la enfermedad porque el número de casos aumenta en la provincia y en el país. Es una tarea difícil porque se trata de un cambio de comportamiento en los seres humanos".
Martínez coincidió al mencionar que "hace tres años estábamos viendo que había una meseta, es decir, no había un incremento de casos en la comunidad gay masculina. Sin embargo, en los últimos dos años hemos notado que ha crecido y de manera considerable. La vía de transmisión en el centro norte de la provincia es la sexual en más de un 90 % de los casos, a diferencia de lo que pueden dar las estadísticas de la provincia porque la mayor cantidad de casos está en Rosario, donde tienen una cantidad considerable de gente en la que la vía de transmisión del virus fue la sangre, por el uso de drogas intravenosas".
El contacto con sangre ajena o las relaciones sexuales sin protección provocan gran desconfianza, motivo por el cual cualquier persona podría estar expuesta a infecciones de transmisión sexual (ITS), como el VIH. A pesar de que las posibilidades de infección son generalmente muy escasas, no dejan de estar presentes. Por eso, la única forma de saber si uno sigue siendo VIH negativo (ausencia de VIH en sangre) es someterse a un test de VIH.
Este test es un análisis de sangre sencillo, gratuito y confidencial que se hace en los hospitales. Sólo se lo pueden hacer a una persona si está de acuerdo y su resultado siempre tiene que darse en privado.
Previamente, la persona debe recibir información, en el marco de lo que se llama consejería o consultoría, para generar un vínculo de confianza. Se le explica que los análisis no son compulsivos, que se preserva la identidad de la persona que se lo realiza, que son gratuitos y cuáles son las etapas de procesamiento de la muestra de sangre, para que puedan interpretar el resultado del análisis.
En la mayoría de los hospitales, el primer análisis que se hace (que utiliza el método de Elisa, que demora como mucho 48 horas) tiene márgenes de dudas. Si éste da reactivo (positivo) no significa que una persona tenga el VIH. Entonces, se debe hacer una nueva extracción de sangre y sobre ésta se vuelve a utilizar el método Elisa; si vuelve a dar reactivo se hace un tercer análisis sobre esa segunda muestra de sangre, que se llama Western Blot, que es el confirmatorio. Éste se realiza en el Laboratorio Central de la provincia y tiene su complejidad. La secuencia entre el primer y el tercer análisis puede demorar alrededor de 15 días.
Las pruebas que suelen hacerse sirven para detectar los anticuerpos producidos por el organismo para defenderse del VIH. Si hay anticuerpos, hay virus. Sin embargo, hay una primera etapa de la infección, de alrededor de tres meses, en que la presencia del virus no es detectable por las pruebas de laboratorio: es el llamado "Período Ventana".
Pero más allá de que no se detecten los anticuerpos, durante ese período, el virus se está multiplicando de manera muy rápida. Por lo tanto, aun si las primeras pruebas han dado negativas es necesario continuar cuidándose. Aunque no se puede generalizar, lo normal es que el médico recomiende repetirlas.
Un resultado indeterminado sólo se da en dos casos extremos: en caso de que la enfermedad esté tan avanzada, y puede medirse la carga viral y la cantidad de células CD4; o cuando la persona está seroconvirtiendo, es decir, la infección es muy reciente, caso en el que se repite el test pasado un tiempo.
La ley nacional de sida prohíbe a los médicos o a cualquier otra persona que por su ocupación se entere de que alguien tiene VIH o sida revelar esta información públicamente.
Hoy en día, contraer VIH ya no es similar a contraer otro tipo de enfermedad terminal. Sin embargo, es necesario que una persona infectada con VIH aprenda a convivir con el virus, detecte su presencia a tiempo para acceder a un tratamiento y no infectar a otras personas al mantener relaciones sexuales sin protección.
- La prueba del VIH es sencilla, gratuita y eficiente.
- Sus resultados son confidenciales.
- La población debe saber los beneficios de conocer el estado serológico para aumentar la percepción sobre riesgo y vulnerabilidad al VIH.
- Se trabaja para terminar con la percepción de que solamente las personas enfermas deben hacerse la prueba.
- En 1985, la Onusida y la OMS establecieron tres principios para garantizar los derechos individuales de las personas, en el proceso de la expansión de la prueba de VIH y asesoría. Incluyen: prueba con asesoría; garantizar la confidencialidad; la prueba sólo se realizará con el consentimiento informado.
Los servicios de prueba de VIH y asesoría brindan importantes beneficios porque permiten, entre otras cosas:
- Ayudar a las personas a reducir comportamientos de riesgo (aunque el cambio de comportamiento está influido por muchos factores sociales y culturales).
- Recibir asesoría para una vida positiva (nutrición, asesoría continua, revelación del estado serológico e identificación de la red de apoyo), especialmente para las personas con un diagnóstico positivo al VIH.
- Referir a las personas a otros servicios e intervenciones como la prevención de la transmisión de infecciones asociadas al VIH, otras ITS, transmisión materno-infantil, planificación familiar y tuberculosis.
- Ayudar a las personas a comprender, aceptar y afrontar su estado serológico, sea éste positivo o negativo.
- Fomentar, en las personas con diagnóstico negativo, planear su futuro y el acceso a servicios preventivos como adopción de prácticas sexuales y de inyección seguras.
- Promover entre las parejas la importancia de conocer su estado serológico y recibir asesoría preventiva en pareja.
- Fomentar la solidaridad con las personas que viven con VIH.
- Contribuir a la reducción del estigma y discriminación.
- Apoyar la vigencia de los derechos humanos.
La Iniciativa Hazte la Prueba (www.haztelaprueba.info/) propone un conjunto de acciones y herramientas dirigidas a incrementar la demanda de la población a servicios de prueba de VIH y asesoría.
Complementa las actividades que la OPS/OMS desarrolla para apoyar los esfuerzos de los países en fortalecer y expandir estos servicios, en el amplio contexto de la meta de acceso universal a servicios de prevención, atención y tratamiento integral.
También pretende contribuir a reducir la propagación del VIH en la región y promover el acceso universal a la atención integral, en cumplimiento con la Meta 6 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y la Meta 2 del Plan Regional de HIV/ITS para el Sector Salud, 2006-2015 de OPS.
El objetivo central es crear un ambiente propicio para que las personas tomen decisiones informadas sobre la importancia de conocer su condición serológica, al mismo tiempo que se les facilite el acercamiento a los servicios de salud para realizarse la prueba del VIH y asesoría.