En esta etapa de cambios de gobierno, con el ir y venir de funcionarios que dejan y ocupan sillas, pasaron inadvertidas la salida de la vida política santafesina de alguien que estuvo a un paso de ser gobernador, así como la llegada a una silla de un órgano de control de un fiel legislador reutemanista durante más de tres lustros. Casualmente, ambos nombramientos fueron propiciados por Carlos Reutemann.
Horas antes de que Hermes Binner llegara a la gobernación, a pocas cuadras de la sede del Poder Ejecutivo, Horacio Daniel Usandizaga retiraba sus pertenencias personales de las cómodas oficinas del Enress. Terminaba su mandato en el órgano de control adonde llegó como parte de un amplio entendimiento entre el sector que condujo en la Unión Cívica Radical y el justicialismo encolumnado detrás de Carlos Reutemann. Antes, había sido intendente de Rosario, tres veces candidato a gobernador, diputado y senador nacional por Santa Fe. Ahora despunta el vicio ejerciendo la presidencia de Rosario Central, club al que tomó prácticamente en ruinas y al borde de perder la máxima categoría en el fútbol argentino.
También a pocas horas de que Binner asumiera la gobernación, en un acto prácticamente privado, Mario Esquivel asumió como vocal del Tribunal de Cuentas de la provincia después de haber obtenido el acuerdo parlamentario a pocos días de terminar su cuarto mandato como diputado provincial. Ni los empleados del Tribunal de Cuentas fueron notificados e invitados a la ceremonia de jura que se hizo casi entrada la noche y ante la presencia de otro vocal y de familiares íntimos.
Salidas y entradas sigilosas de políticos en cargos de control que tuvieron el mismo apoyo a la hora de haber sido designados y que pasaron inadvertidos para la ciudadanía santafesina que a esa hora se interesaba por los primeros pasos de Cristina Fernández de Kirchner como presidente o esperaba la llegada a la Casa Gris del primer ocupante socialista de la historia institucional de la provincia.