A 13 días del nuevo año...

En una cuadrícula que se reproduce en heladeras, paredes y escritorios de diferentes modos, los ojos creen lo imposible: volver tangible al tiempo y planificar su paso. En agendas, almanaques y calendarios se esperan momentos o se acercan casi sin notarlo, por más que nos esmeremos en evitar o acelerar su paso. El ritmo es siempre el mismo, exacto e inmutable.

A lo largo de 365 días, un poco más de 52 semanas o, si se prefiere, 8.760 horas o 525.600 minutos construimos nuestras realidades, intensas e inevitablemente efímeras. Pero una especie de maldición que acelera manecillas y segunderos, los instantes que llenamos de risas, de disfrutes y placeres parecen escurrirse y resultan insuficientes, y aquellos que se padecen se sienten sumidos en un insoportable letargo.

Hoy, en la tarde 352 del 2007, o a sólo 13 días de fin de año, el tiempo transcurrido parecerá insuficiente para quienes no logran dimensionar sus momentos diarios. El devenir es impredecible pero no imperceptible. Al mirar atrás, las personas que durmieron 8 horas, desde el 1� de enero hasta hoy cerraron sus ojos por poco más de 117 días (el 32 % del año) y, quienes lo hicieron sólo seis, invirtieron casi tres meses en sueño.

Aquellos que cumplen 8 horas diarias de trabajo, de lunes a sábado, llevan trabajadas 2.413 horas y, si este período diario se reduce a seis, dedicaron a sus ocupaciones el tiempo equivalente a 75 días.

Los que se quejaron o se lamentaron al menos media hora en tres oportunidades de la semana, extendieron su disconformidad a casi once días... mas cada uno sabrá cuántos segundos dedicó a modificar la razón de su descontento.

Quienes rieron por lo menos media hora los fines de semana, fueron felices unas veinticinco veces -pero sólo en un total anual de seis horas-. Los que soltaron carcajadas al menos dos veces en la semana, lo hicieron unas cien veces, que serán la misma cantidad de encuentros para quienes hicieron el amor con igual periodicidad.

En días en que los consejos se multiplican para comenzar bien el próximo año, y volver el contador a cero, es preciso recordar que los momentos se reproducen con cada rotación que realiza la Tierra sobre sí misma y que las situaciones son cuantificables aun cuando es imposible dimensionar la intensidad con que fueron vividas.