En represalia por los ataques palestinos con cohetes Al Kasam
Israel cerró los pasos fronterizos con Gaza
Israel cerró las fronteras con Gaza con lo que cortó aún más el flujo de suministros vitales a la zona y mantuvo la presión militar sobre el gobernante Hamas para que frene los ataques con cohetes contra su territorio.

El gobierno israelí cerró hoy los pasos fronterizos con la Franja de Gaza por los que entra la ayuda humanitaria hasta nuevo aviso, en represalia por los ataques con cohetes Al Kasam desde la franja territorial palestina, dijeron fuentes militares israelíes.

El cierre afecta al paso de Erez, por donde suelen salir los casos humanitarios y al de Kerem Shalom, por donde entra el aprovisionamiento para la población, confirmaron fuentes de la Unrwa, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos.

La Unrwa indicó que el cierre de todos los accesos a la Franja de Gaza por parte de Israel le impide encaminar cualquier tipo de ayuda humanitaria a ese territorio.

"El ejército israelí cerró hoy los pasos con Gaza en cumplimiento de una orden del ministro de Defensa", Ehud Barak, dijo un portavoz militar.

Los pasos permanecerán cerrados hasta el domingo, aunque la medida puede ser prolongada si para entonces los milicianos no cesan sus ataques, explicó.

"La decisión será estudiada el domingo en el Ministerio de Defensa", subrayó el portavoz.

El cierre afecta principalmente al paso fronterizo de Erez, en el norte de Gaza, por donde suelen salir los casos humanitarios que requieren atención médica en Israel.

Por Erez también entran diplomáticos y funcionarios de organismos internacionales, y periodistas, aunque se desconoce si también ellos se verán afectados.

También ha sido suspendida la actividad en el paso de Kerem Shalom por donde ingresa el aprovisionamiento a Gaza, confirmaron fuentes de la Unrwa, que se encarga de la ayuda humanitaria.

Sanciones

La aplicación de estas sanciones fue anunciada ayer por Barak durante una visita a la zona de Sderot, principal blanco de los cohetes palestinos.

"No será fácil, no ocurrirá este fin de semana, pero pondremos fin a los cohetes", advirtió Barak a la población de Sderot, al anunciarles que Israel iba a cerrar totalmente la franja.

En la práctica, Gaza está bajo un severo aislamiento desde que los islamistas de Hamas tomaron el control de ese territorio en la revuelta de junio de 2007 contra el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abas.

No obstante, Israel permitía hasta ahora la salida de casos humanitarios, y la entrada, con muchas restricciones, de productos básicos y combustible.

La nuevas sanciones se producen en el cuarto día de una ofensiva militar israelí contra los lanzadores de cohetes que ha causado 34 muertos, entre ellos varios civiles.

Por su parte, las milicias palestinas han lanzado contra suelo israelí más de 130 cohetes y proyectiles de morteros desde el martes, que han herido a unas quince personas.

También murió el voluntario ecuatoriano Carlos Andrés Mosquera en un kibutz israelí por disparos de un francotirador palestino.

Amenaza de frustrar la paz

Israel y el movimiento islamista Hamas, que controla la Franja de Gaza, están enzarzados en una escalada, de consecuencias imprevisibles, que corre el riesgo de frustrar cualquier negociación de paz entre la Autoridad Palestina y el gobierno israelí.

El ejército israelí intensificó desde hace varias semanas los ataques aéreos y las incursiones terrestres en la franja de Gaza, que infligieron importantes bajas a los grupos armados palestinos, pero no lograron poner fin a los disparos de cohetes contra las localidades israelíes.

"Israel persigue un doble objetivo: limitar al máximo los disparos de cohetes y debilitar a Hamas", considera el especialista militar Shlomo Brom. "Esto se puede realizar a condición de evitar una escalada incontrolada de la violencia, golpeando con fuerza, lo que por otra parte anularía toda posibilidad de reanudar el proceso de paz", agrega.

Según este antiguo jefe del departamento de planificación del ejército, la única posibilidad es "un alto el fuego con Hamas", que Israel podría obtener si sus responsables tuviesen el valor de elegir esta opción estratégica.

Mientras tanto, la escalada continúa. Tras una incursión especialmente sangrienta en la Franja de Gaza, que dejó 17 muertos -entre ellos varios civiles- el 15 de enero, una verdadera lluvia de cohetes palestinos cayó en el sur de Israel.

Por primera vez, estos disparos fueron reivindicados por Hamas, el movimiento islamista que el pasado junio tomó el control de la Franja de Gaza por la fuerza. Hamas defiende la lucha armada contra el Estado hebreo y reclama su desaparición, al tiempo que se declara dispuesto a firmar una tregua.

Por su parte, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ordenó anoche el cierre de todos los pasos fronterizos entre Israel y la Franja de Gaza.

El ministro dio asimismo la consigna de intensificar los ataques contra los miembros de grupos armados al tiempo que "continúan los preparativos para un ataque a gran escala".

Sin embargo, el gobierno es muy reticente a lanzar al ejército en una operación de envergadura que, según el Estado mayor, se saldaría con importantes pérdidas por parte israelí y obligaría al ejército a ocupar durante varios meses zonas enteras de la Franja de Gaza.

Condena de la ONU

Naciones Unidas condenó hoy la decisión de Israel de cerrar las fronteras de la Franja de Gaza y advirtió que la medida empeorará la "ya grave" situación humanitaria de la empobrecida zona y radicalizará a su población.

"Esto sólo llevará al deterioro de una situación ya muy grave", dijo Christopher Gunness, vocero de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (Unrwa), en declaraciones en Jerusalén.

Cerrar los pasos fronterizos "sólo puede conducir a una mayor radicalización de un pueblo deprimido y desmoralizado", agregó Gunness, citado por la agencia de noticias Europa Press.

EFE-AFP-Télam