En el siglo XX, el cuerpo empieza a mostrarse y la bikini se consagra como la prenda más "icónica" de la seducción femenina. Este traje de baño de dos piezas nació el 5 de julio de 1946 en Francia y, al igual que la minifalda, su invención se la disputan dos autores. Louis Réard es el más conocido y cuenta la historia que contrató a una stripper del Casino de París para que luciera su diminuto modelo en color rosa. Lo bautizó "bikini" en honor a las islas del Pacífico donde se habían realizado pruebas atómicas.
Al mismo tiempo, Jacques Heim, otro francés, lanzó su versión de nombre "átomo", y la presentó en los trampolines de la pileta del club Molitor. Pero, bikini fue el nombre que alcanzó mayor fortuna popular debido al carácter explosivo de la propuesta en esa época.
En los años �50 le siguió el monokini, un diseño de Rudi Gernreich que consistía en un slip hasta la cintura con dos especies de tiradores que apenas tapaban el busto. Una versión que si bien no tuvo gran aceptación en el público de esos tiempos, fue el disparador del topless en Europa en los años �60.
Un poco más tarde, el dos piezas continuaría por la senda del achicar dimensiones. La bombacha se haría similar al de las vedettes de teatro de music hall, es decir, un simple triángulo sostenido en su parte posterior por una cinta casi invisible, que se llamó string.
Luego llegó la tanga que las chicas de Ipanema copiaron de las pigmeas. Así, la bikini colaless arribó a los Estados Unidos a fines de los �70 y no tardó en ser incorporada a la alta costura, de la mano de Chanel y Michael Kors.
Algunas de las bikinis más inolvidables fueron la que lució Brigitte Bardot en 1958 en el film "The girl in the bikini" o Raquel Welch, quien puso de moda las variantes de gamuza minimalista como la que usó en "Un millón de años antes de Cristo" (1966) rodeada de animales prehistóricos. Ursula Andress, por su parte, hizo furor al exhibir en el film "Dr. No" (1962) una bikini blanca que incluía un cuchillo colgando del cinturón.
Así es como en este tercer milenio, el bikini sigue vigente y despertando suspiros por donde vaya. Esta temporada de verano, la moda para el agua y el sol no conoce fronteras y se adapta a cualquier lugar para hacer de las vacaciones el mejor momento del año.
Para tomar nota y no quedar afuera de la tendencia, aquí van algunas sugerencias de colores, estampados y diseños que se destacan:
Históricamente, el bikini tiene más de 1.600 años de antigüedad, de acuerdo con los mosaicos provenientes del año 300 a.C. encontrados en la Villa Romana del Casale en Sicilia, que muestran a mujeres en bikini ejercitándose. En La Villa Imperial del Casale de Piazza Armerina, en Sicilia, hay un mosaico titulado "La Stanza delle Raggazze in bikini" (La cámara de las chicas en bikini), que data de hace unos 1600 años.
Sin embargo, el mítico traje de dos piezas despegó como un objeto de moda hacia el final de los años cincuenta.
Entonces, el bikini se convirtió en un símbolo de expresión femenina, dice la escritora americana y ex modelo Kelly Killoren Bensimon, quien escribió "The Bikini Book" para celebrar el cumpleaños de la prenda.
"Realmente le da seguridad a la gente -afirmó en una entrevista con la BBC-. El bikini es un símbolo emblemático de libertad. Se trata de divertirse, de jugar, de un estilo de vida. Celebra a la figura atlética, a las modelos, a las bailarinas y la gente real".
La señora Bensimon sitúa la edad del bikini de acuerdo a la época en que comenzó a generar escándalo.
Aquí, algunas sugerencias acerca de qué bikini ponerse según los gustos y el estilo de cada una:
El historiador de la moda francesa Olivier Saillard argumenta que el bikini se impuso a sí mismo debido "al poder de las mujeres, y no al poder de la moda. La emancipación de los trajes de baño siempre ha estado ligada a la emancipación de las mujeres", afirmó.
Bryan Hyland cantó "Itsy-Bitsy Teenie-Weenie Yellow Polka-Dot Bikini" en los sesenta y "Playboy" tuvo su primera portada con un bikini en 1962.
Dos años después, se mostró un bikini en la portada de la revista "Sports Illustrated", dándole así una connotación aceptable. Dejó de asociarse exclusivamente con un entorno sexual.
En los ochenta, el bikini sufrió una caída en su popularidad, para posteriormente reflotar su vigencia.
textos de Georgina Lacube