DE RAICES Y ABUELOS
Ganarse la vida y honrar la América
Inmigrantes y literatura. Dos alumnas del Profesorado de Literatura investigaron acerca de cómo los autores locales y nacionales -literatos e historiadores- mostraron al proceso de la inmigración argentina.

Los barcos de inmigrantes llegaban al puerto de Buenos Aires repletos de sueños y esperanzas.. 

"Ganarse la vida y honrar la América: los principios de los inmigrantes" es el título del trabajo de investigación que encararon dos estudiantes del profesorado de Lengua y Literatura. El tema guardaba relación con las historias que contamos en esta sección de la revista Nosotros, pero más aún porque entre sus contenidos se cuenta una nota publicada en De Raíces y Abuelos.

Éstos fueron los motivos que llevaron a la docente de EGB I y II Liliana Ramírez a ponerse en contacto con esta sección y dar a conocer la investigación que realizó junto a su compañera Erica Gatti. Ambas estudian el Profesorado para el Tercer Ciclo de la EGB y Educación Polimodal en Lengua y Literatura, en el Instituto Superior Particular Incorporado N° 4.031 Fray Francisco de Paula Castañeda, de nuestra ciudad.

"Con mi compañera hicimos un trabajo para la cátedra Seminario de Literatura Regional Interdisciplinario, que está a cargo del profesor César Actis Brú -contó-. Nos propuso investigar sobre un tema en particular en relación a lo escrito por autores santafesinos y de la región. Elegimos analizar la llegada de los inmigrantes a nuestro país y, esencialmente, en nuestra región, desde la literatura que nos brindan nuestros autores".

"Al llegar a nuestro territorio, los inmigrantes debieron enfrentarse con numerosos problemas y consecuencias políticas y sociales antes de poder acceder a la compra de la tierra. Estos problemas marcaron la historia de estos personajes y forjaron su personalidad, a tal punto que se ven reflejados en la cultura y la fisonomía de las colonias agrícolas que formaron en esta Pampa Gringa, llenas de su fuerza y empuje".

"Vimos el tema de los inmigrantes a través de autores locales y también argentinos, además de historiadores -relató-. Los autores que tomamos como eje del trabajo fueron José Pedroni (`Hacecillo de Elena'), Jorge Isaías (`Crónica Gringa'), Gastón Gori (`El pan nuestro' y `El desierto tiene dueño'), Exequiel Gallo (`La Pampa Gringa') y Adolfo Bioy Casares (`Memoria sobre la Pampa y los Gauchos'), entre otros".

Flujo migratorio

La docente y estudiante explicó que "los temas que investigamos incluyeron la parte histórica del flujo migratorio que tuvo la Argentina (primero lo que fue planificado, que permitió que los colonos recibieran tierras para trabajar, y la inmigración espontánea, la que llegó masivamente a partir de 1880) y vimos con qué realidad se chocaron estos emigrantes en la nueva tierra, con los grupos que vivían acá".

"Vimos que fue un encuentro bastante difícil con el gaucho porque tenía costumbres diferentes, además de otro idioma -explicó-. Siempre hubo roces entre el inmigrante y el gaucho; no se comprendían. Uno de los planteos del trabajo fue cuestionarnos por qué no se unieron ambos grupos, ya que ambos estaban en desventaja. También advertimos cómo en la literatura argentina, los autores plasman ese encuentro entre los inmigrantes y el gaucho, por ejemplo, a través de la obra de Adolfo Bioy Casares; el Martín Fierro, de José Hernández; Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes; o El Fausto, de Estanislao del Campo. Además, como el trabajo es de lengua y literatura, también hicimos un análisis a través de las distintas teorías, como la de la enunciación. El libro que publicó El Litoral cuando cumplió sus 80 años también fue una bibliografía consultada por las alumnas".

Válido testimonio

Otro capítulo de la investigación analiza una carta testimonial escrita por Louis Mettán, quien se radicó en Esperanza. Esa misiva relata la visión y las expectativas de ese inmigrante, llegado a esa colonia el 10 de julio de 1857.

En ella, primero, expresa la incertidumbre que siente sobre su futuro pero luego manifiesta conformidad, al ser recibido por un funcionario de Santa Fe al aclarar que el contrato se cumplió. Según sus palabras, se considera un colono, con una colonia, para ser colonizada.

En una parte de su texto se puede leer: "Tomo hoy la pluma para informarlos de la situación y del estado en que hoy nos encontramos, y de cómo hemos hecho nuestro feliz viaje por tierra y por mar, o sea, hasta Amberes, donde nos embarcamos el 21 de febrero de 1856. Llegamos al puerto de Buenos Aires el último día de abril, al mediodía; permanecimos cuatro días en la rada para esperar al barco de vapor que nos conduciría hasta Santa Fe. Ahora diré lo que he recibido: mis seis barriles de harina, dos caballos, dos bueyes, mis siete vacas y el toro, las semillas necesarias para trabajar la tierra, de rendimiento inconcebible".

Una historia particular

El último capítulo del trabajo es el que guarda relación con De Raíces y Abuelos de El Litoral. "Cuando estábamos terminando el trabajo busqué en revistas y diarios artículos relacionados y apareció una nota en De Raíces y Abuelos titulada `Una doble condición: emigrada e inmigrante'. Era la historia de Inés Kainer y vimos que era como un resumen de toda la investigación que habíamos hecho. Era escritora e inmigrante; hablaba de cómo se ubicaban los inmigrantes en los terreno, recién llegados; las familias que se agrupaban en los barrios de acuerdo a su nacionalidad y hablaban su dialecto; que tenían que casarse con personas de la misma nacionalidad para mantener las costumbres. Ellos mismos se cerraban a la integración pero, a la vez, los niños que nacían en la nueva tierra sufrían ese encierro porque querían integrarse a los argentinos".

"También nos impactó que Inés volvió a Italia y no encuentra cómo denominarse a sí misma. Acá le dicen `la gringuita' y allá, `la argentina'. Tiene la doble condición. Nos pusimos en contacto y nos contó que había enviado al Centro Piamontés un artículo que escribió sobre los inmigrantes de Santa Fe en Italia; además de que este año va a editar un libro sobre la ciudad".

Y agregó: "Me impactó la generosidad de Inés al decir que el país le abrió las puertas y que tenemos que estar agradecidos a él. Es una especie de ida y vuelta: como argentinos muchos de nosotros tenemos las raíces de los inmigrantes y debemos mantener viva esa historia y transmitida a las siguientes generaciones".

Conocer los orígenes

Cabe agregar que la investigación analiza en profundidad los grupos de inmigrantes italianos y españoles, que fueron los más masivos, pero también indaga en "cómo la palabra gringo sufrió semánticamente un proceso de cambio, de acuerdo a la bibliografía estudiada: primero se le daba ese nombre a toda persona extranjera de habla inglesa y luego se lo adjudicó a los italianos, específicamente a los piamonteses".

El trabajo puede ser consultado en la biblioteca del Instituto Castañeda, donde se conserva una copia. Por último, Liliana concluyó: "fue una gratificación hacer este trabajo porque uno no siempre conoce sus orígenes y sólo ama lo que conoce. Este tema lo habíamos dado en la escuela pero en esta investigación tuvimos otra mirada sobre la inmigración: es como que nos comprometimos más con este hecho histórico".

Cubrieron una tierra despoblada

Una reflexión final.

Liliana Ramírez escribió el texto que transcribimos a continuación a modo de síntesis de la investigación que encaró sobre la inmigración.

"El vacío pronto se fue llenando. La nada ya era existencia. El aluvión demográfico de los inmigrantes que llegaron de distintos puntos de Europa cubrió toda la tierra despoblada. Ya nada sería igual. La ocupación trajo de la mano cambios y éstos dieron origen a un cuadro inédito, pintado por la mano del colono que lo engrandeció con sus sueños de libertad, de bienestar y de progreso.

Cada gotita de pintura compuesta por el alma de estos extranjeros hizo de la escena una obra maestra. El lienzo que los acogió fue nuestra Argentina, tierra nueva y joven que abrió sus brazos de madre para proteger a éstos, sus hijos adoptivos. El marco que envolvió a esta creación fue la esperanza que venció los límites étnicos, idiomáticos y religiosos.

Hoy, a nosotros, ciudadanos argentinos, nos cabe un doble compromiso: por un lado, mantener el latido del país pujante que nos dejaron nuestros abuelos inmigrantes a través de la cultura del esfuerzo y del crecimiento; por otro, sembrar la historia de nuestros antepasados para que nuestros hijos y nietos puedan cosecharla y la revivan en cada anécdota de los que habitaron esta tierra, personas de carne y hueso con vidas llenas de sufrimientos y gozos, creencias y costumbres, grandezas y debilidades... Y como diría Johann Goethe: `La vida debe vivirse hacia adelante pero sólo puede comprendérsela hacia atrás"'.

textos de Mariana Rivera