La rápida atención de los casos de emergencia y la existencia de redes sanitarias que eviten la confluencia masiva de pacientes a los hospitales públicos, son dos pilares esenciales para el correcto desenvolvimiento de cualquier sistema de salud.
En cuanto al primero de estos dos factores, durante años la provincia de Santa Fe contó con un insuficiente sistema de ambulancias a través del conocido Servicio 107. De hecho, el número de móviles jamás alcanzó para atender a miles de ciudadanos que no cuentan con cobertura privada. Pero el mayor de los inconvenientes fue la carencia de personal médico a bordo de dichas unidades, por lo que los potenciales pacientes se encontraban en manos de enfermeros quienes, más allá de su buena voluntad, no estaban legalmente autorizados a realizar ciertas prácticas o a suministrar medicamentos esenciales para salvar vidas en casos de urgencia.
Durante la última gestión del gobierno provincial se logró superar esta falencia y las actuales autoridades trabajan para coordinar de manera más eficiente los servicios de las ambulancias del 107, con las del Cobem en la ciudad de Santa Fe.
De todos modos, en los últimos días se produjo un inconveniente que aparece como una señal de atención: durante casi 24 horas, la central telefónica del Servicio 107 dejó de funcionar correctamente, por lo que los llamados no eran atendidos por el personal de comunicaciones. Lo llamativo fue que no se informara oficialmente a tiempo a la ciudadanía sobre esta falencia, sino que el problema se conoció de manera casual y gracias al trabajo de la prensa. En un servicio en el que la rápida atención de la emergencia resulta clave para salvar vidas, no deberían repetirse errores de esta naturaleza.
Con respecto a la red de dispensarios barriales destinados a la atención primaria de la salud, el municipio de Santa Fe dio a conocer un panorama desalentador: en general, los 49 centros sufren problemas edilicios, estructurales, de organización y de falta de personal.
Según la Organización Mundial de la Salud, los dispensarios barriales deberían atender entre el 70 y el 80% de los casos, de manera que sólo lleguen a los hospitales los pacientes que requieren de una atención de mayor complejidad. Sin embargo, en Santa Fe los hospitales reciben a seis de cada diez pacientes.
El gobierno provincial se comprometió a trabajar rápidamente para modificar esta situación en el menor lapso factible. Y no se trata de una cuestión antojadiza.
Una efectiva red de centros de atención primaria de la salud no sólo redundaría en beneficios para los potenciales pacientes, sino que además representaría un verdadero desahogo para los hospitales que ya no dan abasto ante tanta demanda.
Avanzar cuanto antes se pueda con estos dos pilares -atención de la emergencia y un eficiente sistema de dispensarios- será esencial para que las políticas sanitarias de mediano y largo plazo tengan éxito, tanto en la ciudad capital como en toda la provincia.