El miedo a tomar decisiones, un síndrome post crisis de oficina
Ciancio: "en el Estado aún no se superó la cultura de crisis"
El cambio que espera concretar el gobierno provincial pasa en muchos casos "por la cabeza de la gente", dijo el ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente, Antonio Ciancio. Opina que los escenarios críticos que provocaron la economía y las inundaciones dejaron huellas culturales en las oficinas del Estado provincial. Y que esas visiones llegan incluso al presupuesto vigente.

"Lo notamos mucho en la provincia: hay una fuerte impronta, que aún sobrevive, que parece provenir de la cultura que generó la crisis, o habría que decir mejor que generaron las crisis", reflexiona el ministro de Aguas, Servicios Públicos y Medio Ambiente, Antonio Ciancio, al hablar sobre Estado y sus insuficientes respuestas en los servicios públicos que presta.

Al arquitecto de Rosario -que tiene a su cargo la cartera en la que están empresas como Assa, EPE, contratos como los de las concesiones viales provinciales, los puertos y los aeropuertos, más la resolución de los problemas hídricos de la provincia-, no le falta tiempo para hacer observaciones sobre el sector público provincial en general.

Ciancio tiene una suerte de teoría sobre la crisis y sus enseñanzas... o sus secuelas culturales, según el término que prefiere su autor.

Custodiar la caja

"Durante las crisis había que contener la caja, no gastar, se venía algo peor aún de lo que se vivía y así se procedía, en todos los ámbitos. No digo que hoy estemos en medio de la gran bonanza pero sin dudas hay un presupuesto interesante y posibilidades para ver un poco más adelante. Pero, paradójicamente, por esta visión cultural en el Estado provincial que le ha dejado la crisis, muchos de los dineros del Presupuesto 2008 no se pueden tocar... Y no hablo del Fondo de Emergencia, sino de los famosos plazos fijos que realmente deberían ser invertidos. O de recurrir más al crédito externo", destacó.

"En la provincia dejaron huella las experiencias de las crisis, como la de 2001 y 2002, cuando se subvirtieron valores tan importantes como el del respeto por la vida humana, con la cantidad de muertos que hubo, o las de las inundaciones. Esos momentos hacen que uno se retrotraiga. Se tiende a conservar cuando se ve un panorama futuro aún más duro que el que se transita, a cuidar lo poco que se tiene, a suponer que mañana será más difícil que hoy, porque hoy es más difícil que ayer, y en ese tobogán y retraimiento cada acción se piensa en términos muy conservadores, cautelosos... Si eso se traslada a una organización, como lo es el gobierno y la administración del Estado (que tiene 110 mil agentes), se crea un sistema cada vez más lento y trabado", expuso.

"Con la regionalización y la descentralización administrativa, pensamos que estamos dejando atrás un momento difícil y una tradición cultural que hace todo más difícil", dijo.

El territorio

"Al formular los programas de gobierno partimos de un concepto fundamental: no hay posibilidad de gobernar un territorio desde el asiento en una o en dos ciudades. Y por nuestra experiencia anterior creamos un programa de regionalización y descentralización administrativa. Por supuesto es una tarea de no corta duración y que el problema es dar los primeros pasos. Todos nuestros programas están teñidos de esa visión integradora del territorio que es extenso como un país con una población como la del Uruguay", señaló.

El ministerio a su cargo "es una sumatoria de aspectos que estaban dispersos. Y hay programas de acción sobre las particularidades de cada temática y se trabaja ya no sobre los presupuestos de tal o cual dirección, sino que se diseñan y ponen en práctica programas que se interrelacionan con una o más direcciones o ministerios. Los problemas no tienen dueño, sino que tienen un componente horizontal y allí deben concurrir los que deban hacerlo".

"Los tres grandes bloques: agua, medio ambiente y servicios públicos están delineados así. En el primero proyectamos diez programas de trabajo que tienen que ver con la provisión, el control de inundaciones, la retención de escurrimientos superficiales, la contaminación de napas. Tenemos equipos con gente del ministerio y especialistas que vienen a trabajar. Lo mismo en medio ambiente, que tiene dos grandes líneas: contaminación industrial y el problema verde por la deforestación y la contaminación de las aguas. En servicios públicos atendemos una amplia gama de empresas y organismos que van desde Assa hasta la EPE, de los aeropuertos hasta los puertos, y también con esta idea multiplicadora y regionalizadora".

Las gestiones anteriores

"Nos proponemos rescatar la continuidad de las cosas. Las cosas no son a partir de que uno llega, las cosas son. Uno llega en un momento determinado, cuando hay ya una acción en marcha, más allá de que sea grande, pequeña, acertada o no... Y no puede uno de un plumazo borrar la historia. Debe hacerse cargo de eso y empezar por plantear sus programas, realidades y convicciones sobre la base de lo existente. Parece cuasi filosófico pero tiene una componente práctica fuerte", sostuvo Ciancio.

Agregó que "nuestra experiencia es que nos ha ido muy bien al tomar lo bueno que había y al mejorar lo que había que mejorar. Pensamos que en la provincia estamos en ese camino, que también nos ha servido para encontrar la gente. Tratamos desde el primer día de acercar a las personas que están en los organismos y en las empresas, a la planta de personal de cada área, brindándoles la confianza de trabajar a todos los que quieran sumarse a los programas, sin abandonar sus convicciones. Preferimos la diversidad, ofrecer nuestra opinión y pedirles ayuda y el concurso de los técnicos del Estado, que los hay. Estamos en una etapa de gestión plena y nos sentimos muy comprometidos en el día a día y en cuestiones estratégicas", definió Ciancio.

Luis Rodrigo