El teatro fue el sueño de una talentosa madrileña, María Ana de Jesús Guerrero Torrija, que llegó a ser una de las más grandes actrices de su tiempo. Abandonado, envuelto en conflictos gremiales, hace años que permanece cerrado, frente a la indiferencia de los funcionarios de turno y los dimes y diretes de los diferentes directores que se han sucedido.