EFE
El 14 de julio de 1988, al filo de sus 75 años y lleno de dudas "sobre si sería posible", el filósofo español Julián Marías (1914-2005) empezó a redactar sus memorias y en un año acabó "Una vida presente", mil páginas para una narración ahora recuperada que él pronosticó "cada vez más esencial y necesaria".
La edición es de la casa Páginas de Espuma, que junto con la Asociación Española de Personalismo (AEP) convoca el Congreso Internacional Julián Marías: Una visión responsable, desde hoy y hasta el sábado próximo, para saldar la deuda de la Universidad española con Marías y reivindicar su originalidad, explicó el revisor de los textos, Francisco Javier Jiménez.
"Al volver los ojos sobre mi vida la encuentro `presente'. Pero, a la vez, está ante mi vista ordenada, con sus conexiones, en una compleja e intrincada concatenación... Dicho con otras palabras, tiene `argumento', es `una realidad dramática"', dice Marías al explicar las razones que lo llevaron a escribir esas Memorias que recorren tres cuartas partes del siglo XX, con una presencia constante en el mundo intelectual español.
"Marías decía que ésta era su gran obra, la que daría sentido al hilo argumental dramático que fue su vida con sus momentos trágicos -como la Guerra Civil, la pérdida de su primer hijo o, tiempos después, de su mujer, Lolita-, y al final reconoció que aquí intentó dar un aporte al sentido del ser humano", explicó Jiménez.
Para este revisor, "es una gozada asistir a cómo un pensador se cuenta a sí mismo la gestación de su pensamiento".
"Estas memorias me van a acompañar siempre, van a dar otra configuración a lo que sea el porvenir, si existe", escribió el filósofo sobre su intento de "hacer explícita una vida, hasta donde sea posible".
"Una vida presente" narra los encuentros del filósofo con sus profesores y maestros o los que llegarían a ser sus amigos, pero también de su vida familiar, vertebrada por su mujer y sus cinco hijos: Julián, Miguel, Fernando, Javier y Álvaro.
Julián Marías no enseñó, por discrepancias ideológicas, en la Universidad española en tiempos del régimen dictatorial (1939-1975) del general Francisco Franco, pero fue conferenciante en Europa y América y profesor en universidades de Estados Unidos.
"Fue un escritor en otro tono, pero de la misma talla de Ortega", asegura Harold Raley, el catedrático norteamericano que leyó "La rebelión de las masas" y decidió volcarse a estudiar lo español.