El foco del análisis sobre la situación política de Cuba, se concentra en estos días en el recambio de la nomenklatura que rige desde el domingo 24 de febrero los destinos de la isla. La esperanza de un cambio hacia una mayor apertura política y económica -asentada sobre el supuesto pragmatismo de Raúl Castro (76 años), ahora líder administrativo- entró en cono de sombras cuando se supo que el Partido Comunista impuso en las segundas líneas de mando a lo más rancio y reaccionario de entre sus filas.
Baste un ejemplo: el número 2 del nuevo funcionariado, José Ramón Machado Ventura (77 años), es el mismo personaje que hace unos 10 años, en ejercicio de fe revolucionaria y antiimperialista, firmó un decreto prohibiendo los arbolitos de Navidad en los sitios públicos.
Este dato tiene la sonoridad de un visceral repudio al comunismo cubano, pero no es así. Está contado casi al pasar, como resignada queja, en el blog de Yoani Sánchez (www.desdecuba.com/generaciony) una cubana de 40 años que trata de respirar aferrándose a Internet, "la balsa virtual", según una �broma? de los jóvenes cubanos. El detalle es que, a los cubanos nativos, les está prohibido conectarse a Internet desde lugares públicos, un servicio reservado para los extranjeros.
Otro párrafo imperdible de Sánchez, refiriéndose a Fidel Castro (81 años): "Hay ciertos ancianos a los que el desenfado de los más jóvenes les produce quemazón y pesadumbre. Son aquellos que intuyen que los que vienen detrás barrerán con todo lo que para ellos resultara `sagrado'. Tienen razón. Nada hay más temible que un adolescente que no economiza sus horas y que amenaza con `cambiarlo todo'. Son esos viejos los que, en la primera oportunidad, les echan en cara a los nietos los pañales lavados, la educación ofrecida, los desayunos servidos y hasta las medicinas compradas."
Yoani Sánchez no es una disidente política, como tampoco lo son los estudiantes que se trenzaron hace tres semanas en una fuerte discusión con Ricardo Alarcón (70 años) presidente del Parlamento cubano. Los jóvenes -curiosamente estudiantes de informática- criticaron la brecha abismal entre salarios en pesos cubanos y los precios de los productos cotidianos en moneda dura, las restricciones para viajar al exterior y el hospedaje libre, ya que por ley un cubano sólo puede alojarse en hoteles de segunda categoría. Los de primera categoría están reservados para extranjeros.
Alvin Toffler escribió que la dramática muerte del socialismo de Estado en Europa oriental no sucedió de forma accidental, sino por colisión con el futuro. Toffler se refería a la cultura de la información versus la cultura de las chimeneas. Pero se le pasó por alto que para ingresar como actor en el futuro -ahora lo sabemos- es requisito ser joven y preparado.
Sánchez, licenciada en filología, recuerda algo leído en la revista Novedades de Moscú -literatura permitida en Cuba- en una edición de la época de la apertura de Gorbachov. Un imberbe joven -cuenta Sánchez- advertía a los sesentones que frenaban los cambios: "Ustedes tienen todo el poder, nosotros tenemos todo el tiempo."