CULTURA
El hacedor de mitos
La obra de Tolkien.

Su imaginación creó todo un mundo, con sus razas y lenguajes, su historia y mística, guerras y triunfos. Con el génesis de esta tierra, la Tierra Media, nació también la literatura fantástica como género diferente. Su obra maestra, "El Señor de los Anillos", se convirtió en referente obligado de numerosas generaciones que caen bajo el influjo de la heroica historia de elfos, hobbits y hombres, y de una batalla interminable contra el mal.

textos de Romina Santopietro. fotos de El Litoral

John Ronald Reuen Tolkien es el creador de toda una mitología que dio vida a la fantasía literaria como género independiente. Nació el 3 de enero de 1892 en la ciudad de Bloemfontein (en afrikaans, "fuente de flores") una de las tres capitales de Sudáfrica, junto con Pretoria y Ciudad del Cabo.

La Tierra Media y sus personajes han poblado la imaginación de numerosas generaciones desde la publicación en 1937 de "El hobbit".

El comienzo de una Mitología

Mientras se recuperaba de sus heridas de guerra en Great Haywood, Tolkien comenzó a plasmar "El libro de los cuentos perdidos", donde escribió toda la mitología que desde hacía años había concebido, inspirada en viejas leyendas finlandesas y nórdicas, como el "Kalevala" y la historia de "Kullervo", libro que más tarde se convertiría en "El Silmarillion".

En 1922, Tolkien y E.V. Gordon comenzaron a trabajar en su edición de "Sir Gawain and the Green Knight".

Aparecen los hobbits

En el año 1930 Tolkien comenzó a escribir "El hobbit", el cual fue aceptado para su publicación seis años más tarde, y por fin en el otoño de 1937 fue publicado por Allen & Unwin.

Como recomendación por el gran éxito de "El hobbit", Tolkien empezó a escribir su continuación, que luego se convertiría en "El Señor de los Anillos".

Llega el maravilloso "Señor de los Anillos"

En 1949 se publicó uno de sus cuentos, "Egidio, el granjero de Ham". En 1954, son publicados los dos primeros volúmenes de "El Señor de los Anillos", y un año más tarde el tercero, edición que no complacía mucho a Tolkien, quien deseaba ver en un único tomo su obra.

Este deseo no fue cumplido por los editores debido al alto costo de la misma, por lo que se decidió separar en tres volúmenes "El Señor de los Anillos", lo que dejó la trilogía tal como la conocemos hoy: "La Comunidad del Anillo", "Las Dos Torres" y "El Retorno del Rey".

"El hobbit" fue considerado, en principio, como un libro para público juvenil, limitando el imperio de la fantasía a los estados relacionados con la niñez.

Pero la legión de fanáticos de todas las edades que conforman las innumerables sociedades Tolkien repartidas por todo el globo desmienten este acierto. Los seguidores más fieles de las andanzas de Bilbo y Frodo Bolsón guiados por el mago Gandalf, son en su gran mayoría adultos, hombres y mujeres hechos y derechos que dejaron que la fantasía se cuele por una ventana e invada sus vidas, a través de la imaginación. Son personas que aman esta historia y a sus protagonistas, y que pueden enzarzarse en agitados debates, discusiones y hasta peleas en foros internacionales, analizando pormenorizadamente cada matiz de la vasta saga tolkeniana.

El fenómeno es tal que cada uno de los miembros de las sociedades Tolkien toma un nombre élfico, un seudónimo, para identificarse frente a los demás miembros de la cofradía. De esta forma, la mitología creada por J.R.R. Tolkien trasciende el marco literario -o del cine- para tomar vuelo propio en la cotidianeidad de cada uno de los fans tolkenianos. O, como ellos se definen, tolkienistas -expertos en todo lo referente a Tolkien-, admiradores absolutos de la saga del anillo.

La obra de toda una vida

Si bien Tolkien no escribió solamente "El Señor de los Anillos", sí puede decirse que le dedicó su vida. "Los Cuentos Perdidos" terminaron siendo "El Silmarillion", "Las Aventuras de Tom Bombadil" profundizan en el personaje que protagoniza la primera parte del SdlA, "La Comunidad del Anillo"... Incluso sus "Cartas de Papá Noel" tienen algunos elfos infiltrados correteando por ahí.

Desarrolló varios lenguajes para dar vida a las razas que poblaron la Tierra Media: el élfico Quenya, el élfico Sindarín, las runas de los enanos y hasta creó un idioma común a todas las razas para que estos pueblos puedan entenderse entre sí.

Los orcos y trasgos también tienen su propio idioma. "El Silmarillion" cuenta con un apéndice de pronunciación y de reglas gramaticales de las lenguas Eldarin, el idioma élfico, en sus formas Quenya y Sildarin.

Como profesor de literatura en Oxford fue un destacado lingüista, don del que hizo uso para divertirse creando desde la grafía hasta las variaciones idiomáticas para todos sus personajes.

Tanto "El Señor de los Anillos" como "El hobbit" y "El Silmarillion" cuentan con los planos detallados de todas las regiones de la Tierra Media, La Comarca y Númenor, amén de los árboles genealógicos de elfos, medio elfos y hombres. Y antes de que Alan Lee y John Howe ilustraran magistralmente toda la saga, el propio Tolkien dibujó a los personajes, pueblos y ciudades protagonistas de las guerras por el Anillo énico.

Toda su prodigiosa imaginación fue puesta al servicio de la literatura fantástica.

Los últimos años

En 1959, Tolkien se retiró de su cátedra de Oxford. En los siguientes años se publicaron otras de sus obras, cuentos cortos y algo aislados de su obra primordial: "Las aventuras de Tom Bombadil", en 1962; "Árbol y Hoja", volumen que contiene el poema "Mitopoeia", en 1964; y el "Herrero de Woton Major", en 1967.

El 2 de septiembre de 1973, Ronald murió en una clínica, a la edad de ochenta y un años, dos después que su esposa, Edith.

Y si alguien visita el cementerio de Wolvecote en Oxford y atraviesa varias hectáreas de sepulcros, hasta la zona donde sueñan eternamente los feligreses católicos, encontrará una losa de granito de Cornualles gris, donde puede leerse la inscripción: Edith Mary Tolkien, Lúthien, 1889-1971. John Ronald Reuel Tolkien, Beren, 1892-1973. Beren y Lúthien son los nombres de los personajes del "Silmarillion" que protagonizan la historia de amor más dulce de toda la saga tolkeniana. Un amor sin fronteras que trasciende incluso la muerte.

J.R.R. Tolkien nos dio a conocer su inconmensurable mundo para que, una vez él desaparecido, pueda ese mundo realimentarse con los millones de imagineros que lo seguimos.

�Es cosa de niños?

Cuentos de hadas.

"La definición de un cuento de hadas -qué es o qué debiera ser- no depende de ninguna definición o relato histórico de elfos o hadas, sino de la naturaleza misma de la Fantasía. No describiré tal cosa por vía directa. Fantasía no puede quedar atrapada en una red de palabras, porque una de sus cualidades es ser precisamente indescriptible, aunque no imperceptible". La cita pertenece al propio Tolkien, quien en su ensayo "A propósito de los cuentos de hadas" defiende de sus colegas de Oxford el dedicarse a la literatura fantástica, género que gozaba de bastante desprestigio en la Europa de la primera mitad del S XX.

El mote de "cosas de niños" conllevaba un tinte despectivo. Es por esto que Tolkien recuerda que los cuentos son una parte indisoluble de la raza humana, son el hilo conductor por el que las generaciones se conectan y comparten un bagaje que le es común.

Los sicólogos lo llaman el inconsciente colectivo. Así pues, ni todos los cuentos de hadas han de gustar sólo a los niños, ni el quied de la cuestión reside en la edad. Si el cuento está bien plasmado y uno decide dejarse seducir por la historia, toda lógica interna del relato es mera anécdota. Es en ese preciso momento en que el lector ingresa en el universo de la Fantasía.