| |
Corresponsalía Rosario
Raúl Flores, detenido anteayer en Tostado y trasladado a Rosario, confesó ante el juez Osvaldo Barbero haber matado por encargo a Abel Beroiz, titular del Sindicato de Camioneros de Santa Fe y tesorero de la Federación nacional que conduce Hugo Moyano.
Además admitió que cobró sólo 20 mil de los 80 mil pesos que le habían prometido por asesinar al gremialista, en un estacionamiento en el subsuelo del Automóvil Club Argentino (ACA) en pleno centro rosarino.
Beroiz, de 70 años, murió el 27 de noviembre pasado, tras recibir tres disparos y varias puñaladas a unos metros de donde se encontraba su flamante Volkswaggen Passat azul. El principal acusado estaba junto a otro cómplice que se encuentra prófugo.
Tras arribar a Rosario, proveniente de Tostado, donde fue detenido el jueves pasado por efectivos de la Guardia Rural Los Pumas, Flores ingresó al juzgado de Osvaldo Barbero poco después de las 9.30. El magistrado y sus colaboradores creían que el detenido se iba a negar a declarar, pero después de una serie de preguntas que le hizo Barbero, Flores contó su versión de los hechos, tras confesar que había matado por encargo a Beroiz a cambio de 80 mil pesos, aunque -según dijo- sólo cobró 20 mil.
Quizá el no haber cobrado el resto de esa plata fue lo que lo movió al joven de 23 años a dar pistas muy firmes sobre quién tramó el homicidio del sindicalista, que era considerado uno de los colaboradores más cercanos de Moyano.
Gonzalo Basualdo, abogado del detenido, aseguró que su defendido "reconoció el hecho y brindó una amplia declaración indagatoria de casi dos horas, muy pormenorizada. Reconoció que fue un homicidio por encargo y habló de un monto de veinte mil pesos. También se refirió a la interna del sindicato", afirmó el letrado.
Flores dijo que un hombre que decía ser abogado -a quien conocía cuando trabajó en el puerto de Rosario- le ofreció 80 mil pesos a cambio de asesinar a Beroiz. Este supuesto letrado le había gestionado hace un par de años al joven de 23 años el cobro de un seguro, luego de que Flores sufriera un accidente laboral en el puerto y se lesionara un brazo.
Según fuentes judiciales, este abogado trucho, a quien Flores acusó con nombre y apellido, está conectado con un sector de la conducción del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, quienes estarían cada vez más comprometidos en el marco de la investigación.
El relato de Flores confirma las sospechas que tenía el juez, que tiempo atrás ordenó realizar una serie de entrecruzamientos de llamadas telefónicas. Todo ello no hizo más que consolidar la hipótesis de que el asesinato del sindicalista, oriundo de Venado Tuerto, tiene vinculación con la interna del gremio.
Desde el primer día, Moyano se mantuvo en la postura de que la muerte de Beroiz fue como consecuencia de la creciente inseguridad que reina en el país.
Frente a Barbero, Flores aportó el nombre de un dirigente del sindicato santafesino y el apodo de otro, quienes -según lo que informaron las fuentes tras la indagatoria- habrían estado involucrados en la organización del homicidio.
Flores llegó a decir que uno de estos dirigentes estaba junto al féretro de Beroiz durante el sepelio en Venado Tuerto, del que había participado también el líder de la CGT.
Tras declarar ante el magistrado, Flores quedó detenido y será custodiado por efectivos policiales ya que, según indicó su abogado, "ha sufrido amenazas desde la madrugada del jueves tanto él como sus familiares".
El juez Osvaldo Barbero reimplantó el secreto de sumario que se extenderá por 10 días, y dispuso que Flores quede alojado en la Jefatura de la Unidad Regional II, aislado del resto de los presos y bajo custodia de un grupo de especial de la policía provincial.
Mirta Saen, quien estaba ayer en la puerta de los tribunales rosarinos mientras su hijo declaraba ante Barbero, dijo que está "desesperada" y pidió "por favor que lo cuiden, que no lo maten. No quiero que mi hijo muera por más que haya hecho algo malo. Ya me dijeron que lo van a matar y amenazaron por teléfono a mi familia", afirmó la mujer.