Escenarios & Sociedad: SOCI-07
Terror en un cuarto de hotel

Laura Osti

Mike Enslin (John Cusack) es un escritor de novelas de terror, quien para inspirarse recorre lugares en donde supuestamente ocurren fenómenos paranormales y realiza sus propias investigaciones. Casi todos esos sitios son viejas casonas u hoteles que para promocionarlos turísticamente, sus dueños inventan historias de fantasmas y cosas raras. Por eso reciben siempre con agrado al escritor, porque a través de su pluma, muchos lectores curiosos se enterarán y se convertirán en potenciales clientes.

Mike, pese a vivir de eso, es un escéptico y parece más un buscavidas que encontró la manera fácil de ganarse el sustento que un auténtico interesado en las experiencias paranormales. Sin embargo, al arribar al Hotel Dolphin, de Nueva York, y solicitar alojarse en la habitación 1408, todo cambiará para él.

Basado en un relato de Stephen King, el guión, que lleva las firmas de Matt Greenberg, Scott Alexander y Larry Karaszewski, concentra su atención en el personaje principal, el escritor (detalle recurrente de las narraciones de King), quien de pronto se verá absorbido por una realidad más poderosa que sus ficciones que lo sumirá en la desesperación.

La habitación 1408 no está disponible, en el Hotel Dolphin, porque se trata de una habitación maldita donde todos los pasajeros que allí se alojaron murieron de manera violenta y misteriosa. "Ninguno ha durado más de una hora allí", asegura el gerente del hotel, Gerald Olin (Samuel L. Jackson), quien trata de convencer a Mike de ni siquiera asomarse a ella. No obstante, Mike, que viene de derrotar con su escepticismo a cuanta habitación embrujada se le cruzó en su camino, insiste tan obcecadamente que le dan la llave para que haga su experiencia.

A partir de allí, del ingreso del escritor al cuarto fatídico, éste parecerá cobrar vida y se entablará una especie de lucha entre el protagonista y los incesantes cambios y transformaciones que la habitación es capaz de asumir con tal de volverlo loco y quizás inducirlo a la autodestrucción.

En otro plano, se puede considerar que Mike encontró el lugar y la oportunidad justos para encerrarse con sus propios demonios, con su propia psiquis trastornada, y lidiar con sus obsesiones hasta encontrarles una salida. Aunque eso no lo logrará sin ayuda, para lo cual acude a su ex esposa, con quien comparte una historia triste a partir de la pérdida de una hija.

Todo mezclado, sí señor, como suele hacer King, con mayor o menor fortuna. En este caso, se trata de una adaptación de uno de sus relatos que no se puede considerar de las más brillantes, sólo sostenida por las condiciones actorales de Cusack, explotadas al máximo, y esto considerando que sus reservas en ese sentido no parecen ser muy generosas.

Sin grandes trucos de esos que ponen la piel de gallina, el director sueco Mikael Hafstrom se solaza más con la imagen y los juegos de cámaras, intentando generar un clima de pesadilla, pero con criterio estético, buscando no ofender ni provocar rechazo en el espectador, sino más bien apelando a una perversa seducción.

Y en el final, una vueltita de tuerca como para que Mike no se sienta tan loco y dejar al espectador con la sensación de que se trató de una de terror de verdad y no una fantasía de un escritor trastornado. Nada original, es cierto.

1408

Idem. USA 2007. Dirección: Mikael Hafstršm. Interpretación: John Cusack, Samuel L. Jackson, Mary McCormack, Tony Shalhoub, Jasmine Jessica Anthony. Guión: Matt Greenberg, Scott Alexander y Larry Karaszewski; basado en el relato de Stephen King. Producción: Lorenzo Di Bonaventura. Música: Gabriel Yared. Fotografía: Beno”t Delhomme. Montaje: Peter Boyle. Duración 104'.