Salud: SALUD-01
El caso Actimel y sus fundamentos, un ejemplo
Cadenas de e-mails: ¿verdades o mentiras?
Está circulando por la web un e-mail que nos alerta sobre el peligro del consumo de un alimento que ayuda al organismo a reforzar sus defensas. En este caso, el mensaje no tiene fundamentos científicos.
Mariana Rivera
Resulta imposible de contar la cantidad de cadenas de e-mails que a diario llegan a nuestras casillas con advertencias respecto de cuestiones de la vida cotidiana: la forma para que nos pueden usar el teléfono sin saberlo; el pedido de búsqueda de una persona desaparecida; o hasta los riesgos de tomar leche envasada en tetra brik. Estos mensajes siempre nos asombran y preocupan y la mayoría de la gente los reenvía para alertar a sus conocidos. Sin embargo, muchas de estas cadenas no tienen un fundamento y sólo sirven para acumular los e-mails de otras personas. En los últimos días, muchos recibimos un e-mail que hacía referencia a Actimel, un producto de La Serenísima que se utiliza para reforzar las defensas del organismo. Su texto ofrecía algunos argumentos para cuestionar las propiedades de este alimento que actualmente se consigue en el mercado. Para clarificar sobre el tema, El Litoral pidió la opinión del Colegio de Nutricionistas de la provincia, primera circunscripción, el Anmat y la empresa que ofrece este producto al mercado. Para quienes no recibieron este e-mail, debemos recordar que el texto alertaba lo siguiente: "Esto es interesante, hay que leerlo. Nos dan cualquier cosa sin ningún tipo de escrúpulos. Increíble el tema Actimel. El Actimel provee al organismo una bacteria llamada L. Casei. Esta sustancia es generada normalmente por el 98 % de los organismos, pero cuando se le suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente `olvida' que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores a 14 años". Y continuaba: "En realidad, surgió como un medicamento para esas pocas personas que no lo elaboraban. Pero ese universo era tan pequeño que el medicamento resultó no rentable. Para hacerlo rentable fue vendida su patente a empresas alimenticias. La Secretaría de Salud obligó a Actimel (La Serenísima) a indicar en su publicidad que el producto no debe consumirse por un tiempo prolongado. Cumplieron pero en una forma tan sutil que ningún consumidor lo percibe (por ejemplo: `desafío Actimel: consúmalo durante 14 días' o `haga de agosto su Actimel'). Si una madre decide completar la dieta con Actimel no percibe ningún aviso sobre su inconveniencia y no ve que puede estar haciendo un daño importante a futuro a causa de las manipulaciones publicitarias para impulsar los negocios". Por último, agregaba: "Esto es cierto. Si no lo creen, busquen el siguiente proyecto de ley del diputado nacional Raúl Patricio Solanas (PJ-Entre Ríos) en la página de la Cámara de Diputados de la Nación".
Buscar asesoramiento profesional
El Colegio de Dietistas, Nutricionistas dietistas y Licenciados en Nutrición de la provincia, 1ra. Circunscripción, ofreció la siguiente aclaración: "Como la ética lo indica, no es de nuestro interés realzar o disminuir el valor nutritivo de un determinado alimento sino emitir una información clara, simple y precisa hacia la población para realizar educación nutricional en pos de la salud y su bienestar". La institución planteó que "de acuerdo con nuestras averiguaciones, este alimento está registrado en el Instituto Nacional de Alimentos del Ministerio de Salud desde el 24 de julio de 2001 (RNPA 0270005). Según trabajos científicos consultados podemos definir a este producto como un alimento funcional, ya que contiene un componente -en este caso, el fermento Lactobacillus Casei Defensis (L. Casei)- que promueve en el organismo un efecto fisiológico que va más allá de su valor nutritivo tradicional (refuerza las defensas naturales)". Asimismo, aclara que "en el e-mail se nombra a esta bacteria como una sustancia generada por el organismo. En realidad, ningún organismo elabora bacterias, simplemente éstas se hospedan en el intestino, es decir, que su incorporación es siempre externa. Por lo tanto, el consumo prolongado no podría provocar que el cuerpo deje de elaborarla". Por último, advirtió que "no desconocemos las diversas estrategias de marketing que utilizan algunas industrias alimenticias para promover sus productos, pero desde el punto de vista netamente nutricional, no consideramos nocivo para el organismo el consumo de este alimento en particular. Aconsejamos al consumidor que -en caso de dudas- se asesore con profesionales idóneos en el tema".
Sin respaldo científico
Por su parte, desde la empresa Danone (La Serenísima) aclararon que "habitualmente nos encontramos con informaciones erróneas que circulan a través de Internet y que pueden generar confusión. En este caso, la información que nos remite no tiene ningún respaldo científico ni se conoce su origen". Respecto del producto, informaron que "Actimel es una leche fermentada que contiene, además de los fermentos propios del yogur, un fermento específico: el Lactobacillus Casei Defensis (L. Casei), que ayuda a reforzar las defensas naturales. Este fermento no es producido por el cuerpo humano, de hecho el cuerpo humano no puede producir ningún tipo de bacteria, sino que éstas están sólo hospedadas en él". Asimismo, explicaron que "la acción de Actimel está basada en tres mecanismos: ayuda a generar un ambiente hostil en el intestino para las bacterias nocivas; ayuda a reforzar el efecto barrera para que los gérmenes no puedan ingresar al interior del organismo; ayuda a modular el sistema inmunológico". En tanto, recordaron que "Actimel es un alimento funcional, es decir, que posee un efecto beneficioso para la salud, más allá de su aporte nutricional. Como todo alimento puede ser consumido regularmente en el marco de una dieta equilibrada, en la que se recomienda incluir de dos a tres porciones de lácteos por día para conseguir los requerimientos de calcio. Como Actimel es un alimento, no existen restricciones a su consumo, siempre y cuando no dejemos de ingerir otros alimentos".
Otras aclaraciones
Por otra parte, la empresa mencionó que "según se ha observado en distintos estudios, para lograr y mantener estos efectos es necesario un consumo regular de Actimel, por eso se recomienda hacerlo como mínimo durante 14 días. Como toda industria alimentaria, nuestra comunicación está basada en estudios científicos y además es monitoreada por organismos regulatorios nacionales, no habiendo recibido objeciones a ella. El consumo regular de este alimento brinda ciertos beneficios a nuestro organismo, especialmente en el sistema de defensas, en distintas situaciones de la vida y que han sido comprobados a través de diversos estudios científicos que pueden ser consultados en www.actimel.com.ar". Por último, la firma elaboradora de este producto agregó que "tenemos conocimiento del proyecto de ley presentado por Raúl Solanas, en el que -principalmente- propone la inclusión en los prospectos de una leyenda advirtiendo las contraindicaciones en productos alimenticios que contengan la bacteria L Casei Defensis. Sin embargo, el proyecto carece de sustento científico y además contradice la Reglamentación Alimentaria Argentina. De hecho, desde abril de 2007, momento en el cual se presentó este anteproyecto, no ha sido tratado por las comisiones parlamentarias".
Alimentos funcionales probióticos
La Anmat (Administración nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) ofrece la siguiente información -en www.anmat.gov.ar- sobre los denominados alimentos funcionales probióticos, como el que se analiza: "El colon es uno de los órganos metabólicamente más activos del cuerpo humano, y juega un papel muy importante en la nutrición y en la salud. Entre los distintos componentes de la microflora colónica se encuentran algunas bacterias (bifidobacterias y lactobacilos) que impiden el crecimiento de las nocivas para la salud humana y, por ello, en la actualidad hay un gran interés en mejorar el desarrollo de las que son benéficas, disminuyendo así el crecimiento de las potencialmente patógenas. Ningún organismo elabora bacterias, es decir, no las genera, simplemente éstas se hospedan en nuestro intestino. Su incorporación es siempre externa. Durante la vida intrauterina, la luz intestinal permanece estéril pero la colonización comienza inmediatamente luego del nacimiento y alcanza una estabilidad duradera hacia el primer año de vida. Dicha estabilidad puede ser alterada durante episodios de infecciones intestinales, tratamientos antibióticos, inmunodeficiencias transitorias o crónicas, y en la vejez. La flora intestinal está siempre activa y se renueva aproximadamente cada 48 horas. Un factor externo que incide en la composición de la flora es la dieta y esto es particularmente evidente durante la lactancia. Existen tres estrategias alimentarias que promueven el mantenimiento de un equilibrio más saludable de la microflora intestinal, las cuales consisten en la alteración beneficiosa de su composición, mediante el incremento de las cantidades de bifidobacterias, de lactobacilos o de ambos basadas en la utilización de prebióticos, probióticos y simbióticos. Los probióticos son microorganismos vivos reconocidos como habitantes normales del intestino humano que, al ser ingeridos, potencian las propiedades de la flora intestinal. Los prebióticos son ingredientes alimentarios (hidratos de carbono no digeribles) que poseen un efecto favorable sobre la flora intestinal ya que estimulan selectivamente el crecimiento de bacterias benéficas. Los simbióticos son la combinación de pre y probióticos. Tanto los prebióticos como los probióticos son considerados alimentos funcionales, y se definen, como aquellos que contienen un componente, sea o no un nutriente, que afecta una o varias funciones del organismo en forma específica y positiva, promoviendo un efecto fisiológico que va más allá de su valor nutritivo tradicional'.
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