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Enrique Cruz (h) - (Enviado Especial a Buenos Aires)
Cuando esta edición gane la calle, ya el Turco Mohamed y el Zurdo Verdirame habrán arrancado su ciclo en Colón. Ayer, ambos estuvieron en la cancha. Y si se fueron preocupados, tienen razones de sobra. No tanto por el resultado, porque convengamos que perder con Boca, aún con este Boca sin seis o siete jugadores naturalmente titulares (Riquelme, Palacio, Ibarra, Ledesma, Paletta, Cáceres y Battaglia) es una posibilidad cierta para cualquier equipo, mucho más jugando en la Bombonera, y mucho más tratándose de un equipo derrumbado como el de Colón. La preocupación es por la enorme incertidumbre que hoy genera Colón. No por una cuestión de potencial, sino por la realidad de este plantel que no despierta y se sumerge sólo y sin reacción en un mar de dudas.
¿Quién genera esas dudas?, el propio plantel. Porque cuesta creer que se pueda caer en semejante pozo; y también cuesta creer que jugadores de nivel, que alguna vez mostraron su jerarquía jugando en equipos de punta o en grandes, hoy estén, todos a la vez, en un nivel decepcionante.
Uno lo ve a Colón y no sabe si el problema es futbolístico, físico o solamente anímico. Posiblemente, esto último sea el desencadenante de lo otro. Cuando un equipo no está fuerte de la cabeza, se nota en los pies. Parece que no corren o que lo hacen mal; se llega sin fuerzas a una pelota dividida y como se la pierde fácilmente, hay que empezar otra vez a trabajar en la recuperación, lo cual obliga a una exigencia física mayor.
El año pasado, Colón navegaba en la incertidumbre, había caído en un pozo futbolístico, se había ido el técnico (Falcioni) y sólo variaba, en comparación con la actual situación, en que no estaba tan asediado por el promedio, a pesar de que necesitaba sacar puntos para evitar el riesgo de la promoción.
El día antes de la llegada de Astrada, Colón jugaba con el Quilmes ya descendido y que se preparaba para afrontar la temporada en la Primera B Nacional, probando jugadores en sus últimos partidos en Primera. Perdió, jugó muy mal, Tombolini se insultó con los hinchas y creció la angustia. Vino Astrada con la famosa varita mágica que traen los técnicos "nuevos" y ganó 5 de los 6 partidos que dirigió.
Por ahí, el Turco Mohamed consigue el mismo e inentendible "milagro". Ojalá, porque es lo que Colón necesita para mantener la categoría. Y es posible que lo logre, porque no me caben dudas de que este plantel es mucho más de lo que está dando. ¿O acaso un equipo que tiene jugadores como Falcón, Rodrigo Díaz, el mismo Gandín, promesas como Aguilar o jugadores de experiencia como Goux, Rivarola, Cardetti o Garcé, puede caer tan bajo? Alguna reacción habrá y se espera que sea pronto.
Colón tenía dos problemas: 1) la tremenda endeblez defensiva; 2) que los momentos de buen fútbol no le alcanzaban (no jugó mal con Vélez y tuvo un arranque estupendo contra Lanús). Hoy, Colón perdió hasta esto último, que al menos significaba un estímulo para esperar que alguna vez la pelota entre más seguido en el arco de enfrente que en el propio.
En esto deberá trabajar Mohamed. Y para eso, vale la pregunta: ¿le alcanzará con el inflador anímico o deberá apelar a un resucitador para levantar el "muerto"?