Deportes: DEPO-05
El 0-1 con Godoy Cruz fue un golpe duro al corazón tatengue...
Unión llega hasta la puerta de cada fiesta y nunca entra

Estaba todo preparado para un gran festejo, pero el "Tomba" silenció la nochecita santafesina con un cabezazo de David Ramírez. Godoy Cruz lo dejó nocaut a Unión. Foto: Luis Cetraro. 

Perdió el segundo partido de la temporada a domicilio, después de medio año, ocho partidos y una rueda invicto. Los mendocinos prácticamente sellaron el pasaporte del segundo ascenso directo en Santa Fe. La gente reconoció con aplausos la entrega del equipo de Gugnali.

Darío Pignata - [email protected]

Como si fueran algunas de las sucesivas ediciones de la película de Rocky Balboa, boxeador ítalo-americano al que le dio vida Sylvester Stallone, Unión volvió anoche a recorrer lugares comunes en el ascenso: cancha llena, semana con mucha adrenalina futbolera por la expectativa creada en torno al equipo después de la hazaña en Córdoba y la derrota de Quilmes que abría otra puerta más para la ilusión. No sólo crecía el sueño de pelear por uno de los dos lugares de Promoción para cruzarse con los de Primera, sino que el destino lo ponía ante un desafío casi impensado en el arranque del año: si le ganaba a Godoy Cruz, se ponía a un solo punto del segundo ascenso directo. Más cerca que nunca para soñar con recuperar ese lugar perdido hace cinco años, cuando el fantasma del descenso dejó de dar vueltas por López y Planes para instalarse definitivamente.

El impuestazo al socio -la CD obligó a pagar un bono de 13 pesos por las urgencias económicas- y la Semana Santa más larga de los últimos años, con récord de turismo interno, no atentó contra el habitual poder de convocatoria de Unión en sus tribunas. La enorme bandera que cubre la mitad de las tribunas del 15 de Abril; las bombas de humor con los colores rojo y blanco; el alambrado perimetral, cubierto por cientos de trapos chicos; un aliento ensordecedor desde que Abal pitó el inicio. El escenario estaba perfectamente preparado para un gran jubileo popular. Pero está científicamente comprobado que Unión llega hasta la puerta de cada fiesta en Santa Fe y nunca entra. Se queda afuera, con la ñata contra el vidrio, viendo cómo los otros festejan a lo loco. En el caso de los mendocinos de Godoy Cruz, el griterío de dirigentes, jugadores y cuerpo técnico quedó plenamente justificado en el medio de la cancha: el "Tomba" ganó una final en todo el sentido de la palabra, se distanció varios puntos de sus seguidores (está a 5 de Belgrano, 6 de Quilmes y 7 de Unión) y, prácticamente, aseguró el segundo ascenso directo a Primera División junto a los tucumanos. De paso, achicó a cuatro puntos la distancia con el líder San Martín.

Mientras "El Expreso" era un solo festejo, los jugadores de Unión se iban con la mirada perdida, el corazón herido de muerte, pero la frente bien alta: de sus tribunas bajó un aplauso generalizado como reconocimiento a tantas ganas. Claro que, lamentablemente para este grupo de perfil bajo que se ganó sin regalías una chance impensada -si hubiera ganado, habría quedado a un solo punto del segundo ascenso directo-, el fútbol no siempre es sólo ganas. Le sobraron huevos en Semana Santa: de los de Pascuas y de los otros. Pero le faltó juego porque, cuando insinuó abrir el trámite cerrado por las puntas, Oldrá le ganó el duelo de los bancos a Gugnali con dos decisiones impecables: lo cruzó de vereda a Vallés, para que anulara a Fontana, y rearmó línea de cuatro atrás, para que el "Pelado" Aguirre lo frenara al "Coqui" Torres. Ahí se terminó Unión. Porque las ideas del equipo, sin Flores (se fue antes por lesión), con Zapata confundido, Zárate bien marcado y Pereyra extraviado, eran propiedad súper exclusiva de los dos carrileros.

Error fatal y... ¿golpe mortal?

Si una frase se salió de casetera fue la de Claudio Gugnali cuando dijo: "No esperábamos recibir un gol nosotros", como si el "Turco" Assef fuera una copia de aquel Carlos Barisio que tuvo 1.075 minutos el arco invicto en el Metropolitano del 81 en Ferro con Griguol y como si Pérez, Carabajal, Mosset y Vera fueran la reencarnación de Gómez, Cúper, Rocchia y Garré. Es cierto que Unión, hasta acá, había recibido apenas dos tantos en seis partidos y ninguno de ellos en Santa Fe. Pero un equipo no puede depositar todas sus ambiciones de protagonismo exclusivamente en el bloque defensivo. Porque, alguna vez, los de atrás se pueden equivocar y buscarla adentro, como pasó anoche.

Siempre un gol despierta el debate entre méritos del que ataca y defectos del que defiende. Ayer, la balanza se inclinó mucho más para el lado de los errores. Porque el gol de Godoy Cruz nació de un córner a favor de Unión, desnudando una serie de falencias: falta de relevos, mal escalonamiento para la cobertura y un marcaje final defectuoso. Era obvio que alguna vez iba a pasar. Y ocurrió anoche, cuando Unión más necesitaba cerrar el candado de la defensa y tirar la llave al río.

Si bien después del 0-1 de David Ramírez, lejos, la figura de la cancha, Unión tuvo la virtud de no desordenarse, siempre estuvo el "Tomba" más cerca del 2-0 de contra que el equipo de Gugnali del 1 a 1. A esa altura, con Aguirre borrando a Torres y Vallés frenando a Zapata, Unión era una fábrica de tirar bombas para Pereyra-Zárate.

El golpe de anoche, por todo lo que Unión podía llegar a pelear en caso de ganar los tres puntos, es duro por naturaleza. Sólo el tiempo dirá si pasa de ser un golpe duro a ser uno mortal. Dentro de seis días, en Rafaela, estará la respuesta contra el siempre duro Atlético. Es que Unión pasó de codearse con el segundo puesto por el ascenso directo a quedar afuera incluso de la zona de Promoción. Ahora, el desafío para este grupo, que parece tener buen clima interno y cuya imagen futbolística externa está "al mango", es el más importante de la temporada.

Porque, si Unión vuelve a perder, quizás su caída ingrese en un peligroso tobogán sin frenos. Pero, si logra ponerle el pecho a la adversidad, como lo hizo otras veces, cuando pocos le daban crédito a este equipo, podrá salir más vivo que nunca para encarar la parte decisiva de la temporada.

Quedó lejos, a siete puntos, de una ficha impensada para meter un pleno por un segundo ascenso directo que parece viajar a la tierra del sol y del buen vino. Pero sigue prendido a un punto de Quilmes y a dos de Belgrano, los equipos que por ahora estarían jugando la Promoción con los de Primera División.

Parece mentira, Unión

Siempre que Unión quedó, en estos cinco años, en la "B", a tiro de posicionarse para algo importante, jugó su partido clave o decisivo en Santa Fe. Increíblemente, con todo el efecto escénico a favor, falló siempre. Como tituló alguna vez El Litoral no hace mucho: "Unión siempre pierde el partido que nunca gana". Parece mentira, pero es así. Da lo mismo que sean Trullet o Gugnali, por citar a los entrenadores de los últimos tiempos.

Como si el miedo escénico de un estadio repleto achicara a los propios y agrandara a los rivales. Unión arrancó jugando ayer con ocho titulares moldeados en sus inferiores. Algunos, desde hace varios años -Mosset, Sartor y Zapata-; otros, un poco menos -Carabajal, Renzo Vera, Assef y Marcos Flores-, y hasta con un debutante en la titularidad, como pasó ayer con"Tarrito" Pérez.

Por obvia deducción, estos ocho jugadores son hinchas de Unión. Esto no quiere decir que Torres, Fontana y Zárate no sientan lo mismo por la camiseta. Pero al jugador del club este tipo de circunstancias "extremas" le llega más. "La necesidad provoca errores", se quejó Gugnali.

El rodaje -así como Balboa con Stallone llegó hasta Rocky V- es el mismo de antes para Unión. El final es el mismo, sólo que acá al muchachito de la película lo matan en su propia casa. Aunque anoche, a diferencia de otras decepciones en Santa Fe, no hubo margen para reproches, insultos o silbidos. A pesar de llegar hasta la puerta de la fiesta y quedarse afuera, esta vez a Unión lo despidieron con aplausos.

Rafaela y dos acá

El domingo próximo, desde las 16, Unión visitará a Atlético Rafaela -juega esta noche con Instituto- en La Perla del Oeste. Después, el fixture le dará la posibilidad de descansar 15 días en lo que hace a viajes al plantel de Gugnali, ya que jugará dos veces seguidas de local, ante Instituto de Córdoba y la CAI de Comodoro Rivadavia.