Es consecuencia directa de la reciente protesta del agro. Los productores piden prórrogas para cancelar deudas por insumos, mientras la demorada cosecha sojera puede impactar en toda la cadena de comercialización. Los bancos admiten cierre de cuentas corrientes y freno a los descubiertos. En tanto, el agro siempre expectante, aguardando que el gobierno convoque a los dirigentes para evaluar las acciones conjuntas a seguir. El precio de la carne no baja y consumidores porteños llaman a no comprar el producto.
(ECONOMIA)