Deportes: DEPO-21
La historia de un ganador nato
Cuando el talento necesita apoyo para desarrollarse
Rubén Rézola tiene 16 años y hace canotaje desde los 12. Casi desde el mismo momento en que empezó a competir, logró muy buenos resultados, al punto que clasificó en diversas oportunidades para integrar diferentes seleccionados nacionales. Hoy fue nuevamente convocado para representar al país en el mundial, pero cuestiones económicas ponen en peligro su participación.

Alejandro Galetto

La historia de Rubén Rézola es como muchas otras de pibes jóvenes con muchas ganas de trabajar y triunfar que necesitan apoyo económico. La diferencia a su favor es que este chico de casi 17 años (nació el 21 de abril de 1991) se impone con autoridad en casi todas las competencia de las que forma parte en el canotaje nacional.

Rubén comenzó cuando apenas tenía 12 años porque quería hacer algún deporte, y tan rápidamente como se enamoró de su nueva actividad, comenzó a lograr resultados positivos. Se desempeña con total facilidad en categoría K1 (kayaks para una sola persona), pero además es convocado asiduamente para participar de K2 (dos participantes) y K4 (para cuatro deportistas). Siempre que participó de clasificatorios para integrar seleccionados nacionales, los ganó con holgura y hasta fue citado sin participar de estos ineludibles pasos previos. Hoy, Rubén logró el ingreso al mundial que se disputará en Alemania a principios de junio, pero le dijeron que debe bancarse él mismo. Y su situación no se lo permite.

Corta y prolífica historia

"Comencé a practicar en el Club Náutico El Quillá -relata Rézola- con Gabriel Cipolatti hasta comienzos de 2007, cuando pasé a entrenar con Damián Docena, quien fuera campeón sudamericano. Ahí me fui a Granadero Baigorria y empecé a correr para un club que se llama Asociación Náutica Reserva Natural".

Cuando los interrogantes se inmiscuyen en sus logros en el canotaje, el diálogo se vuelve monólogo. "Empecé a practicar en 2003 y ya en 2005 gané dos regatas internacionales, una en Tandil y otra en Uruguay, en K1 y en 430. Salí campeón argentino en menores y campeón santafesino. En marzo de 2006, clasifiqué en el Tigre para ir a la preselección argentina. Gané el campeonato nacional de velocidad en 500 metros y después clasifiqué para disputar el sudamericano. Ahí me consagré a nivel continental en San Pablo con tres medallas de oro (en K2 500 metros, K4 500 y K4 1.000). A fin de año salí campeón argentino", relata sin pausas Rubén.

Como si fuera poco el currículum que describió, recordó que el año pasado se consagró campeón argentino en las tres fechas del certamen. "Una fue en San Pedro, otra aquí en El Quillá y la última en Granadero Baigorria". Precisamente, Rubén entrena en esa localidad cercana a Rosario junto a Docena.

Datos recientes

"Este año pasé de categoría, de Cadetes a Juniors primera", explica Rézola. "Corrí una regata en Río Negro, de Neuquén a Viedma en seis etapas. Ahí tuvimos mala suerte porque rompimos el bote, pero igual quedamos cuartos. Después entrené en Santa Fe para el selectivo y luego fui de vuelta a Viedma dos semanas y media, a la concentración del seleccionado. "Tiré' el selectivo y gané", señala con orgullo.

Pero sus destacados números no concluyen ahí. "El último fin de semana de marzo fui al Tigre a hacer el control de K1 y también gané. Ahí fue que clasifiqué para el Mundial". Con un entusiasmo propio de un chico de su edad con hambre de gloria, recalcó que "un par de días antes del Mundial se correrá en Polonia una exhibición con todos los campeones del mundo". No se necesita agregar que el palista santafesino desea integrar la nómina de las dos competencias. Para ello necesita reunir 13.000 pesos (1.000 euros y 8.000 de nuestra moneda, más precisamente) para cubrir pasajes, estadía, comida e inscripción. "La Nación no cubre absolutamente anda y por ello quedamos a merced de nuestras posibilidades. Esos números están totalmente fuera de mi alcance", comentó Rubén, que el año pasado recibió una beca de 4.000 pesos que estiró hasta estos días.

Apoyo al deporte

La historia es común, pero no por ello deja de ser preocupante. Rubén Rézola es un deportista con mucho talento, que lo ha demostrado con todos los resultados obtenidos. Sin embargo, si no aparecen aquellos aportes (ya sean privados o públicos) que lo apuntalen en su preparación, todas esas virtudes quedarán perdidas en el camino. Sería una verdadera pena para el deporte santafesino, que necesita exponentes que se mezclen con los mejores del planeta.