Opinión: OPIN-04 Los malentendidos mandan

Cuando el consenso -entre dos o más personas- es cada vez más una ilusión que una realidad; cuando las conversaciones se convierten en monólogos y los acuerdos no se pueden lograr, queda muy poco por lo que se puede luchar.

Algunos se pasan la vida haciendo esfuerzos, caminando con paso firme y sin presionar, cediendo y esperando ser escuchados hasta que un buen día se cansan, se agotan y dicen `basta'.

Un agotamiento que viene de la mano de `dimes' y `diretes' que se reiteran y de una competencia desmedida por ver quién tiene la razón en este mundo tan loco donde los malentendidos ganan terreno. Es que la abundancia de `palabras sin sentido' prevalece y los habladores -que no escuchan y ni siquiera se dan tiempo para pensar lo que ellos mismos dicen- son los protagonistas de este escenario tan individualista y poco solidario.

Cada uno tira para su lado sin pensar en lo que le pasa, siente o piensa ese `otro' que comparte su mismo lugar y espacio. La sensibilidad humana da paso al egoísmo y todo comienza a perder valor, la angustia se acumula y lo mucho o poco que se ha logrado construir se desvanece.

Es que duele darse cuenta que el tiempo perdido cuesta y pesa mucho; y molesta -y mucho- saber que no se puede volver atrás y que el desgaste, la falta de entendimiento y las trabas diarias no permiten avanzar. Hay momentos en los que es necesario frenar la pelota, dejar de mirar por el espejo retrovisor y apostar a algo nuevo y distinto que esté más cerca de los intereses propios que de los ajenos.

Hay que eliminar las ataduras con el pasado que no dejan construir hacia el mañana; hacer a un lado la discusión para evitar que la soga se corte; e impedir que el tiempo pase y `sea demasiado tarde' para empezar de nuevo.