Hoy se celebra la Fiesta de Pentecostés
Hoy, la comunidad cristiana celebra la Fiesta de Pentecostés, que conmemora la Fiesta del Espíritu Santo. Al respecto, Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe, expresó ayer en su micro radial (sábados a las 13 por LT9 AM 1150); que "nos resulta fácil hablar de Dios como Padre, de Jesucristo y el Evangelio, pero del Espíritu Santo parecería que es más difícil; sin embargo su presencia es lo más actual. Podríamos decir que su misión es hacer realidad, hacer vida en nosotros la obra de Jesucristo, que se completa con la misión del Espíritu Santo. Por ello a partir de Pentecostés, la Iglesia, y en ella cada cristiano, recibe la obra de Jesucristo convertida en gracia que eleva y transforma nuestra vida. íVen Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!, es la oración que le dirigimos".
"Comprender la misión del Espíritu Santo es comprender el secreto de la vida cristiana, es decir, aquello que es propio y nos permite conocer y vivir la fuerza renovadora del evangelio de Jesucristo. La misma letra del Evangelio sin la presencia del Espíritu Santo, decía Santo Tomás, se convierte en letra muerta. Jesucristo no nos dejó sólo una doctrina para enseñarnos o darnos un ejemplo, sino su propia vida para vivir en nosotros y transformarnos en personas nuevas. Ésta es la misión del Espíritu Santo, hacer de cada uno de nosotros un hombre nuevo", agregó.
Arancedo sostuvo que "el Espíritu Santo nos comunica como gracia la obra de Jesucristo. Él no actúa desde afuera indicándonos un camino, sino desde dentro de nosotros mismos moviendo nuestro espíritu para seguir a Jesucristo. Lo que aconteció en Pentecostés permanece como ofrecimiento junto a nosotros a lo largo de la historia. Ese día nació la Iglesia que se construyó con hombres y mujeres libres invadidos por el Espíritu Santo. Volver a esta experiencia primera es un llamado permanente de la Iglesia".
Para concluir, el arzobispo de Santa Fe recordó que "al finalizar Aparecida los obispos dijimos de un modo espontáneo: íNecesitamos un nuevo Pentecostés! Es decir, necesitamos como Iglesia renovar esa experiencia fundante que nos transforme, para vivir y anunciar la verdad del Evangelio de Jesucristo. El Espíritu Santo es la fuerza de Dios que nos ilumina y conduce, suave pero firmemente, por el camino del amor, de la alegría y de la paz, que son los frutos y el signo de su presencia. Envía tu Espíritu, Señor, y todo será creado, concluye la oración al Espíritu Santo".