Edición del Domingo 11 de mayo de 2008 Edición impresa | Internacionales
Internacionales: INTE-01
Los enfrentamientos entre Hezbolá y el gobierno libanés disminuyeron en Beirut, pero hubo choques en otras zonas del país.
Israel teme que Irán controle al Líbano y Gaza
Nuevos episodios de violencia se produjeron pese a un regreso a la calma general en Beirut, escenario en los últimos días de duros enfrentamientos entre los partidarios de la mayoría parlamentaria antisiria, sunitas en su mayoría, y los simpatizantes de la oposición liderada por el movimiento chiíta Hezbolá, que cuenta con el apoyo de Damasco y Teherán.
Israel teme que Irán se haga con el control de Líbano y de la Franja de Gaza, a través de los movimientos radicales de ambos territorios, Hezbolá y Hamas, respectivamente, declaró hoy el viceministro de Defensa, Matan Vilnai.
"La posibilidad más peligrosa para nosotros sería ver a Irán tomar el control de la Franja de Gaza y del Líbano (...) por medio de movimientos manipulados por Teherán", dijo Vilnai a la radio pública.
"El presidente egipcio, Hosni Mubarak, afirmó recientemente que Egipto tiene una frontera con Irán a través de la Franja de Gaza (controlada por los islamistas palestinos de Hamas). Para Israel es aún peor, ya que no sólo se trata de ese territorio sino también del norte, con el Líbano", explicó este general de reserva, en alusión al potente movimiento chiíta libanés Hezbolá.
Sin embargo, Vilnai consideró que Israel ""no debe intervenir, sino tener los ojos abiertos" en Líbano.
""Tengo la impresión de que los libaneses quieren evitar caer en la guerra civil, porque ya tienen una "experiencia' en ese terreno", agregó.
El ministro de Interior israelí, Meer Sheetrit, miembro del gabinete de seguridad, calificó la situación en el Líbano de ""muy peligrosa" para Israel.
""El Hezbolá ha infligido un revés al gobierno del Líbano. Se trata de una situación muy peligrosa a largo plazo, ya que Hezbolá es una ramificación de Irán", afirmó a los periodistas antes de la reunión del gobierno.
Por su parte, el presidente israelí, Shimon Peres, había acusado el viernes a Irán de fomentar los problemas en Líbano, donde el jueves se desencadenaron sangrientos enfrentamientos entre partidarios de la mayoría y de la oposición, en el marco de sus aspiraciones de ""reinar sobre todo el Medio Oriente".
Un jefe de un partido de ultraderecha de oposición, Avigdor Lieberman, afirmó por su parte a la radio pública que Irán dispone ""desde ya de dos puestos de avanzada en Líbano y en la Franja de Gaza, y se dispone a crear un tercero de aquí a dos años dentro del propio Israel, gracias al movimiento islamista".
Lieberman se refería al ""Movimiento islamista" que recluta hombres entre los 1,2 millones de árabes israelíes.
Según Lieberman, ex ministro encargado de las cuestiones estratégicas, las violencias que se produjeron en el Líbano ""no constituyen un asunto interno libanés, ya que el objetivo de Hezbolá es destruir a Israel".
Beirut en calma
Los partidarios del gobierno libanés y de la oposición pusieron fin a nuevos combates desencadenados hoy en Trípoli (norte), donde el ejército se desplegó en una de las entradas de la ciudad, y mientras en Beirut se mantenía la calma de la víspera.
Una mujer murió y varias personas resultaron heridas en los combates que estallaron esta mañana en la gran ciudad costera del norte de Líbano, anunció un responsable de los servicios de seguridad.
Los enfrentamientos se iniciaron en los barrios del norte de la ciudad. Varias casas y comercios fueron incendiados y se rompieron los escaparates de muchos almacenes.
Unas 7.000 personas huyeron, cuando empezó la violencia con ametralladoras y lanzacohetes.
Pero horas después, las patrullas del ejército comenzaron a desplegarse en la zona y la calma volvió a la ciudad. Las tropas se situaron además en una de las entradas del norte de Trípoli.
Hezbolá y varios grupos opositores habían lanzado a sus hombres armados a las calles de la capital, después de que el Ejecutivo decidiera deponer al jefe de las fuerzas de seguridad del aeropuerto, Wafic Chucair, y desmantelar la red de comunicaciones del grupo chiíta.
El líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, consideró que la decisión del gobierno era una declaración de guerra.
Fuentes policiales precisaron que hasta el momento, estos choques que comenzaron el pasado jueves, los más violentos desde el fin de la guerra civil libanesa en 1990, han causado 36 muertos y 128 heridos.
Más combates
Partidarios del gobierno libanés y de la oposición libraban hoy violentos combates en varias zonas de mayoría drusa en el sudeste de Beirut, informaron varios testigos.
En el distrito de Aley se oyeron disparos de armas automáticas y fuertes explosiones, mientras Chueifat, en el sudeste de la capital, era escenario de intensos combates.