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Gustavo Nepote, un santafesino que entrena arqueros en Ecuador
"Con la altura de Cuenca, las pelotas parecen de vóley"
Desde hace casi un mes que está en Cuenca y entrena los arqueros del equipo que hasta hace poco militó en la Copa Libertadores. Está afianzado y espera tener la posibilidad de volver a trabajar en la Argentina, "y si es en Santa Fe, mejor". Enrique Cruz (h) Su vida en los últimos tiempos se dividió entre la pasión por el fútbol y su éxito empresarial. Este último rasgo le permitía sentirse un triunfador, pero lo otro, su pasión, era el "bicho que le picaba más fuerte" a Gustavo Nepote, ex entrenador de arqueros en varios clubes santafesinos (entre ellos, Colón y Unión) y en River, donde estuvo trabajando casi cuatro años convocado por su amigo Rubén Rossi, cuando éste fue coordinador de las inferiores "millonarias". Sorpresivamente, Gustavo Nepote recibió el llamado para entrenar arqueros en el Deportivo Cuenca de Ecuador. Y no dudó en aceptarlo. Era, para él, volver a vivir en lo que es su profesión y su verdadera pasión: el fútbol. -¿Cómo te recibieron en Cuenca, Gustavo? -El grupo me recibió de maravillas; obvio que con el que más contacto tuve fue con "Pomelo" Castillo, con quien nos conocemos de Unión, y el cuerpo técnico, con Gabriel Perrone y el profe Pauliu, mucho mejor. -¿Cómo surgió la vinculación con el Cuenca, estando vos en Santa Fe y alejado del fútbol? -La vinculación vino a través de Perrone, que necesitaba un entrenador de arqueros desde hacía un tiempo. Pidió referencias en River con gente que está trabajando actualmente, más precisamente Fernando Kuyunchoglu, quien me mencionó; a partir de entonces, estuve reunido con el presidente, Marcelo Herrera, y con Gabriel Perrone, en Buenos Aires, cuando jugaron contra Lanús. Allí nos pusimos de acuerdo en cuanto a las condiciones; luego, se demoró un poco la confirmación, pero, cuando vinieron a jugar con Estudiantes, me uní al grupo y viajé ya para incorporame. -¿Cómo te las arreglaste con la altura?-Cuenca está a 2.500 metros sobre el nivel del mar, así que, cuando llegué, tuve muchos malestares, sobre todo dolor de cabeza, fui medicado... Después, con el cuerpo técnico, que me hizo sentir como si hubiera trabajado hace tiempo con ellos, me fui adaptando de la mejor manera hasta no tener inconvenientes. La ciudad es tranquila y muy antigua -más de 450 años-, pintoresca. El clima es agradable, aunque lluvioso, y la comida es en base a arroz y sopa. Lo más difícil de esto es dejar los afectos que uno quiere tanto. -¿Incide la altura en el puesto específico de arquero? -Por supuesto. Después de varios entrenamientos, comprobé lo fuertes que salen los remates y lo difícil que se les hace a los arqueros, sobre todo teniendo en cuenta que las pelotas de hoy parecen de vóley. Como mi metodología siempre ha sido de retener y no dar rebote, lo que se necesita en determinadas jugadas es despejar, lo mismo con centros laterales cortos, donde es muy difícil salir por la tremenda velocidad que adquiere la pelota, y ni hablar de retener o de salir lejos... En cambio, si tenemos un arquero con buena pegada, podemos sacar ventaja para armar un buen contragolpe. -¿Es mucha responsabilidad, teniendo en cuenta que el arquero, Klimowicz, es argentino?-Para mí es doble responsabilidad, ya que el "Flaco" es como Maradona en la Argentina; aquí se nacionalizó y tiene algunos partidos en la selección, así que yo sólo tengo que aplicar lo que vengo haciendo en toda mi carrera como entrenador y tratar de corregir para que, de esa manera, él pueda seguir creciendo como profesional, además de no descuidar a los otros tres arqueros que tengo en el plantel. -¿Cómo es el fútbol ecuatoriano? ¿Cómo se juega? -El fútbol aquí es muy duro. Se ven poco juego, mucha fricción, demoras, los árbitros dejan hacer y la gente no presiona para nada, salvo los equipos grandes como Barcelona o Liga. A los argentinos los respetan mucho, ya que los tienen como referentes. -¿Y los argentinos? -Aquí el que mejor campaña ha hecho fue el Cuenca, por ser un equipo chico, donde se destacaron Perrone como técnico y Ferradas, un delantero, además de "Pomelito" Castillo y el "Flaco" Klimowicz. Después, obviamente, la Liga, con el "Patón" Bauza, Manso y Bieler, son de los más importantes. También está Gonzalo Ludueña, que es de River, en el Emelec; Salvador Ragusa dirige el Espoli, un equipo chico que viene bien; Mandra está en el Deportivo Quito, que pelea con nosotros el segundo lugar, y no quiero olvidarme del Barcelona, en donde juegan el "Chelo" Delgado, el "Roly" Zárate y Sessa. -¿Pensás quedarte o la idea es volver al país y continuar entrenando en la Argentina?-Tengo contrato hasta diciembre y lo pienso cumplir. Estar en fútbol profesional es para lo que me preparé durante tanto tiempo, y la verdad es que me gustaría estar en mi país o en mi ciudad, pero así se dieron las cosas y para nada es una reinserción en el fútbol, ya que, cuando vine de River, la gente de Santa Fe Fútbol fue la que me apoyó para estar en actividad, así que para ellos va todo mi agradecimiento y valoración por lo que hicieron por mí en ese momento. -¿Qué extrañás? -Como buen santafesino, mi familia, el asado y los amigos... |


