Los números resultan incuestionables, pero las producciones futbolísticas también. Faltan cinco fechas para el final del certamen y Colón no tiene un fixture fácil, aunque tres de esos partidos los jugará en el Centenario. Pero esos números que marcan que Mohamed, desde que se hizo cargo de Colón, colocó al equipo como el de mejor rendimiento entre los que pelean por mantener la categoría, son el indicio elocuente del acierto en ir a buscarlo y convencerlo, a pesar de otras ofertas que el Turco tenía.
Paralelamente a esto, decrecieron las acciones de Quiroz (San Martín) y Caruso Lombardi (Newell's), que cotizaban muy alto; Olimpo no encuentra respuestas en Florit ni Racing parece hallar soluciones con Llop, mientras que Labruna no consigue sacar a flote a Gimnasia de Jujuy ni tampoco Madelón es consistente a la hora de aportarle resultados a Central.
Colón no ha sacado puntos de casualidad sino que todo fue fruto de la causalidad. El equipo ha mejorado, muestra una clara vocación ofensiva, sale a ganar y existe, indudablemente, una consustanciación con la idea futbolística de su técnico.
Hechos como el ocurrido en el entretiempo del viernes en Jujuy, cuando Mohamed corrigió a tiempo y le cambió la cara al equipo, hacen que los jugadores crean más en él. Y eso es bueno.