Nadine Labaki es guionista, directora y protagonista de "Caramel". Nadine es joven y talentosa, además de muy bella. Y en ésta, su primera película, aborda con sencillez y sin pretensiones grandilocuentes el universo femenino de su patria, convulsionada por un conflicto bélico interreligioso interminable desde hace años.
"Diría que es la historia de cinco mujeres libanesas, cinco amigas de distintas edades que, o bien porque trabajan allí o bien porque acuden a él, se reúnen en un salón de belleza en Beirut", dice Labaki acerca de su primer largometraje, que fue presentado con buena acogida del público y la crítica en Cannes y San Sebastián.
El título, "Caramel", hace alusión al producto casero que utilizan en ese país para depilar: una mezcla de azúcar, agua y limón, que se pone al fuego y se convierte en una pasta que se puede manipular y aplicar sobre la piel. Y está jugado también como una metáfora que combina sensaciones agradables y desagradables a la vez, agridulce al sabor y dolorosa cuando se retira de la piel.
Con humor y frescura, la cámara registra los conflictos de cada una de las protagonistas: Layale (Nadine Labaki) mantiene un romance oculto con un hombre casado que la llena de ansiedad y frustración; Nisrine (Yasmine Al Masri) está de novia y se está por casar, pero tiene que ocultar un terrible secreto; Rima (Joanna Moukarzel) tiene evidentes inclinaciones lésbicas que sublima como puede; Jamale (GisŽle Aouad), clienta del salón, lleva una insistente y crispada lucha contra la edad; y la vecina Rose (Siham Haddad), una mujer mayor que sacrifica su vida cuidando de su hermana loca, Lili (Aziza Semaan).
Los hombres, en este relato, son figuras un tanto desdibujadas: hay un policía que ama a Layale en secreto y aparece el novio de Nisrine en un par de secuencias. Rose tiene un pretendiente, un anciano que no parece estar muy bien de la cabeza. Pero al amante casado de Layale no se lo ve nunca.
La perspectiva es siempre femenina y refleja las mismas problemáticas eternas del género, que en mayor o menor medida afectan a las mujeres en todos lados, con toques costumbristas que permiten percibir la fuerte influencia de las religiones musulmana y católica en sus condicionamientos. Todas desean querer y ser queridas y su tema preferido de conversación son los hombres y la posibilidad del amor.
Enfoque intimista
Es un enfoque intimista, más que social, apenas matizado por las circunstancias históricas que se pueden percibir insinuadas por un clima de rígidos controles y por esa casi ausencia masculina, que obliga a las mujeres a valerse por sí mismas, a pesar de los prejuicios. Circunstancias contradictorias que cada una sobrelleva como puede, pero lo que se evidencia es la necesidad de apoyarse mutuamente, surgiendo así quizás una nueva estrategia de supervivencia.
Se trata de gente de barrio, trabajadora, que debe hacer frente a los desafíos de la vida y lo hace con las armas que tiene a mano, lidiando con sus deseos y necesidades, por un lado, y con las convenciones y las tradiciones, por el otro.
Labaki apela al humor, aun para tratar aquellos aspectos más dolorosos, mientras todo sucede en un ambiente de colorida sensualidad, logrando transmitir al espectador una verdadera atmósfera femenina, hasta en los más pequeños detalles.
La película expresa en síntesis la realidad de la mujer libanesa, que, en palabras de Labaki, "vive en una contradicción entre lo que es, entre lo que desea ser y lo que se le permite ser". Y otro aspecto interesante de la propuesta es que todas las protagonistas son actrices no profesionales que se ajustan muy adecuadamente a sus personajes.
Caramel
Idem. Francia y Líbano, 2007. Dirección: Nadine Labaki. Género: Comedia dramática. Interpretación: Nadine Labaki, Yasmine Al Masri, Joanna Moukarzel, GisŽle Aouad, Adel Karam, Siham Haddad, Aziza Semaan, Fatme Safa, Dimitri Stancofski, Fadia Stella, Ismail Antar. Guión: Nadine Labaki, Jihad Hojeily y Rodney Al Haddad. Producción: Anne-Dominique Toussaint. Música: Khaled Mouzanar. Fotografía: Yves Sehnaoui. Montaje: Laure Gardette. Diseño de producción: Cynthia Zahar. Vestuario: Caroline Labaki. Duración: 96 min.