Con el resultado puesto de la carrera del TC 2000 ayer mismo empezaron los análisis sobre las ventajas y desventajas del circuito callejero santafesino. Este año, a diferencia de las dos competencias anteriores, el dibujo fue realizado unas cuantas manzanas más hacia el noreste y se dejó de lado el camino que bordea al lago General Belgrano.
Los amantes del vértigo votarán por el nuevo trazado que permitirá a los pilotos pasarse en las rectas o a la salida de las curvas, así como desarrollar mayor velocidad. Otro sector votará por volver a intrincado circuito del lago donde -salvo algún yerro del piloto- era prácticamente imposible el sobrepaso y eran constantes los ingresos del auto de seguridad para parar la competencia a la espera de la limpieza del recorrido.
En principio, la imagen televisiva del circuito anterior parece correr con ventajas. La mezcla del verde del parque, de las aguas del lago, los edificios históricos y la bajada de avenida Illia mostraban un paisaje paradisíaco que no se observa en el nuevo dibujo pero que podría cambiar la escenografía cuando el año próximo ya funcione el complejo de hotel-casino-sala de convenciones e incluso por las calles mismas del puerto se interne la competencia.
Pero donde no aparecen dudas a la hora de la elección del actual circuito es a la hora de evaluar el tránsito. El circuito del Parque Sur obligaba a cortar durante casi una semana el tránsito en la avenida de Circunvalación y hacía que el tránsito pesado se desviara por el histórico bulevar Gálvez-Pellegrini con todo lo que ello significaba en demora y rotura de la carpeta asfáltica no preparada para esos tonelajes. Ahora, el tránsito pesado se interna por caminos portuarios para evitar un tramo de Alem y reaparece en 27 de febrero para buscar la salida de la ciudad por la Mar Argentino.
Los tuercas están de fiesta en Santa Fe y el centro respira aliviado por el no paso de camiones. En cambio, en barrio Candioti Sur ensordece el ruido de motores.