"Sobre la espalda del cielo", de Mónica Tracey. Ediciones éltimo Reino, Buenos Aires, 2008.
"Hablo en lenguas" comenzaba persiguiendo las letras aspiradas o expiradas que desaparecen o transforman un supuesto orden para buscar la creación de otro orden que quizás consiga ser más real y ajustado, y como en "El Caos", de Rodolfo Wilcock, un disfraz puede descubrirse más acertado, justo, feliz, atinente que el ropaje que la férrea realidad había impuesto. Aquel anterior libro de Mónica Tracey se lanzaba hacia los ritmos (las repeticiones, los motivos, las destrucciones) de la respiración que se pronuncia o se devora a sí misma. La lengua, la lengua del habla y la lengua amante, recorrían el libro en una reincidente marea de "desesperada armonía".En su reciente "Sobre la espalda del cielo", cuatro ejes vertebran aquella asumida respiración del habla. La primera flecha de esta rosa de los vientos apunta a los límites, contigüidades y pariciones de la existencia: el comienzo y el fin, lo propio y lo ajeno, una y sus hijas, el deseo y la muerte. Así: "Decidida a tomar la punta/ del hilo/ retroceder hasta el principio/ y comprender de qué están hechas/ las ligaduras".El segundo eje señala o sostiene el cuerpo y su expresión, la voluntad de persistencia y la muerte: "Seguir tallando/ la misma madera/ con el mismo cincel/ hasta que la madera/ no pueda más/ o el cincel/ o uno mismo".La tercera parte se abre al paisaje, bajo la égida de una sentencia de Gaston Bachelard: "La atracción del paisaje es un amor que está fundado en otra parte". La poeta se obliga a mirar afuera, "cada hoja cada huella/ cada rugosidad de la tierra/ de los troncos del mundo...".La última parte vuelve a retomar la idea de desesperada armonía que instala el deseo y el amor, el que clama: "Es un momento/ no lo hagas eterno". No es casual que el epígrafe que da título al libro, de Platón, rece: "Parada sobre la espalda del cielo... sostenida por un torbellino".Con el sombrío y entrecortado lirismo que dicta e impone nuestro tiempo, los poemas de "Sobre la espalda del cielo"trazan una talla de inolvidables resonancias. Mónica Tracey nació en Junín, provincia de Buenos Aires. Fue una de las fundadoras del grupo de poesía El Sonido y La Furia y de la revista y editorial éltimo Reino. Publicó los libros "A pesar de los dioses" (1981), "Celebración errante" (1987), "Hablar de lo que se ama" (1990) y "Hablo en lenguas" (1999).