"Tenemos una percepción de la realidad que nos muestra que hay una mayor demanda de la asistencia directa en alimentos", admitió el ministro de Desarrollo Social de la provincia Pablo Farías. Y en el diagnóstico coincide con otras instituciones, como Cáritas, que días atrás -en la voz de autoridades y referentes parroquiales- señaló que los pedidos de productos básicos habían crecido.
Esa demanda, señaló Farías, proviene en forma directa de personas y también de instituciones que trasladan los pedidos de la gente al Estado. Para el funcionario esta situación es más evidente desde hace unos 60 días, en coincidencia con la suba de precios en los productos más básicos. En los conglomerados de Santa Fe y Rosario este aumento de demanda es algo superior al 20 por ciento y, en general, en la provincia es de entre 15 y 20 %, "sobre todo en el rubro alimentario", insistió.
"Hay rubros como el aceite que han aumentado en forma realmente importante. Seguramente hay familias que tienen ingresos muy modestos, que están llegando muy con lo justo a la compra de la canasta básica y que ahora no pueden hacerlo", señaló. El desfase se produce a partir del aumento de precios de rubros imprescindibles sin su correlato en la modificación de los ingresos.
No sólo los consumidores finales perciben el aumento de los precios. "También tenemos un fuerte encarecimiento en las compras del Estado, con un doble agravante: uno es -como se dijo- el incremento de todos los precios y otro el problema de stock debido a que, en general, las cadenas no cotizan porque no quieren dejar de tener stock para la red comercial. Entonces, aparecen muy pocos proveedores con precios muy altos".
Como consecuencia, "en este período hemos tenido algunas semanas en las que no pudimos entregar algunos alimentos porque no teníamos stock, por ejemplo, de aceite, azúcar, harinas, que fueron los que más se sintieron en las góndolas. Ahora eso se está normalizando, pero nos sigue quedando el aumento de demanda".
Otro pedido importante "que viene de un tiempo atrás y ahora se agudizó" es de comedores comunitarios y copas de leche. Para el segundo semestre y luego de reorganizar el presupuesto, está previsto aumentar en un 30 % las partidas destinadas a esos fines.
Farías admitió que al momento de asumir la perspectiva era "más optimista". "Cuando iniciamos esta gestión teníamos una evaluación normal del desarrollo de la economía, sobre todo provincial, que veíamos muy bien en algunos sectores y regiones de la provincia. Y esto nos permitía pensar que, haciendo bien las cosas, íbamos a tener cuatro años de crecimiento, de generar cambios importantes, obras y todo aquello que depende de mayor presupuesto".
Sin llegar a una visión "totalmente negativa o pesimista", el funcionario admitió que "la situación hoy no es la misma. En el transcurso de este año estamos siendo mucho más austeros con respecto a los gastos y en cuestiones que pensábamos cambiar rápidamente". En ese punto confió en que, en la medida en que se recompongan las redes productivas vinculadas al sector agropecuario y a las maquinarias agrícolas, se recomponga la recaudación y volvamos a estar cerca de las expectativas que teníamos para este año. Por ahora estamos haciendo algunos esfuerzos para reacomodarnos".
Si bien los números del aumento de la demanda en asistencia preocupan en Rosario y en Santa Fe, la situación del norte provincial no queda afuera de la agenda de lo urgente: "Allá tenemos el agravante de la sequía porque entramos en la estación seca sin lluvias. Más allá de la ayuda que se provee de los distintos ministerios, la situación es compleja y preocupante porque todo lo que implica el agua es irreemplazable con la ayuda".
Otra medida que se propuso la repartición es la progresiva equiparación en los valores de los ticket Santa Fe Vale y el Plan Alimentario. Entre ambos conceptos "existía, al comienzo de la gestión un gran desfase porque mientras el primero tiene un valor de 80 pesos, los módulos alimentarios eran por 25".
El objetivo es equiparar ambos montos en 80 pesos para noviembre de este año. Unos meses antes, en setiembre, estará en marcha el sistema de tarjetas para Santa Fe Vale, que permitiría agilizar el sistema y hacerlo más seguro y eficiente.
- ¿Va a pedir más presupuesto para el año que viene?
- Por supuesto. Este es un gobierno que tiene un fuerte compromiso con lo social, así que como Ministerio estamos absolutamente tranquilos de que las disposiciones presupuestarias que se requieran van a estar, dentro de lo posible, en el marco global de recaudación de la provincia.
El proyecto de restituir las condiciones pero también el hábito de comer en casa no es masivo, pero sigue en marcha y con experiencias en algunos barrios. Para el ministro de Desarrollo Social de la provincia Pablo Farías, es "el resultado de un proceso", que es el que pusieron en marcha desde el gabinete social. "El año que viene, con otra situación presupuestaria, se va a multiplicar", confió.
Ese trabajo implica el seguimiento de un servicio de orientación social personalizado a los grupos familiares, con visitas periódicas, detección de debilidades y asistencia permanente a fin de que el grupo encuentre los mecanismos para salir de la situación de vulnerabilidad. "Como resultado de ese proceso, uno de los objetivos es que los miembros de la familia -que en algunos casos vienen alimentándose desde hace tres generaciones en comedores, vuelvan a comer en su casa".
"Algunas instituciones han desarrollado esta etapa, como Cáritas, y nos reunimos con ellos para continuarlo -sostuvo. Pero estos períodos en que hay mayores necesidades y demandas específicas, son los momentos donde es más difícil retrotraer ese proceso, aunque está dentro de los objetivos planteados".