Escenarios & Sociedad: SOCI-01
Señal de ajuste
Noche de fierro: nuestra fiesta
Ilustración: Lucas Cejas.. 

La farándula vernácula vivió su gran fiesta. Todos hicieron un lugar para estar y no pudo evitarse el escándalo previo. "Las cuestiones privadas de Aptra se resuelva en Aptra", dijo el presidente de la institución. El consabido desfile de modelos despertó el interés de los espectadores, que siguieron las alternativas del show con una transmisión en directo. Por Roberto Maurer

"Es nuestra fiesta" es la frase que se oye regularmente en las entregas del Martín Fierro, y es cierto: uno puede comprobar que no falta nadie, allí están los peces chicos y los peces grandes, salvo, a veces, cuando se registra la ausencia de algún tiburón. Se trata, por lo tanto, de una reunión corporativa, que inclusive abarca reclamos sindicales, desde el "aguante la ficción" al vaciamiento del 9. Sin embargo, el sano espíritu faccioso -también emocionante, cuando uno mira cómo ese día se besan personas que tal vez se odian durante todo el año-, sería contradictorio con una transmisión en vivo donde la privacidad de la reunión en familia de nuestros artistas es expuesta en un ventanal gigante. En realidad, semejante vidriera es la razón de su existir, la mirada de los otros: sin ella, desaparecerían, o la gala se convertiría en una burda despedida de soltero.

Es una suerte que los premios Martín Fierro no se encuentren a cargo de una institución seria como la Fundación Konex o la Academia Sueca, sino de Aptra, una logia que garantiza escándalos, o sea el alimento mismo de la tele. Sus propios dirigentes, en sus discursos, declaran que en los últimos tiempos se esforzaron para que el proceso fuera más transparente, a fin de desalentar las sospechas, o sea que aceptan que, hasta hace poco, la premiación era el resultado de una metodología que envidiaría la mafia china.

Este año, el escándalo brotó cuando se denunció el mailing de Jorge Lafauci pidiendo votos para entregar el oro a Tinelli, su actual empleador. Aptra castigó a su socio anulando sus votos, en una medida ejemplar o acción calculada para dar más brillo a la fiesta, aunque su presidente, en sus palabras inaugurales, advirtió acerca de la inconveniencia de ventilar "hechos indeseados", que provocan "polémicas estériles", ya que "las cuestiones privadas de Aptra se resuelven en Aptra", es decir, entre ellos y cuatro paredes, mientras lustran sus revólveres.

APTRA TAMBIÉN EXISTE

Pero vale la pena. Es excitante ver a Matías Martin encaminándose al escenario, ágil, con traje oscuro, corbata y zapatillas blancas, o a Natalia Oreiro en la red carpet vistiendo un escotado diseño de Oscar de la Renta, que no es un boxeador latino como creen los ignorantes. También es una oportunidad para disfrutar de la verborragia de Mirtha Legrand, que tuvo el micrófono durante más de tres horas, enmudeciendo a su compañero Guillermo Andino, mientras intercalaba frases que los premiados agradecían, pero siempre sin pelos en la lengua, como suele decirse. "Le digo a Adrián que además de los Clarín, Aptra también existe. Hace años que no viene". Como se sabe, Suar mantiene una fría distancia con el Martín Fierro, aunque este año no pudo faltar porque tenía que entregar una plaqueta recordatoria a la viuda de Guinzburg.

Cuando se premió a Jorge Lanata, la conductora afirmó con su energía de fiscal, casi gritando, con el mismo énfasis con que había anunciado la entrada de Susana Giménez: "Yo quisiera saber por qué no está en televisión el señor Lanata". En sintonía, estatuita en mano, el periodista respondió agradeciendo a Guillermo Moreno, Rudy Ulloa, Antonini Wilson, Luis D'Elía, la Side, De Vido, la empresa Skanska y Felisa Miceli, por citar algunos nombres de su larga lista. Pudo haber ahorrado tiempo simplemente usando la palabra runfla (*).

Fue visible que la pregunta estaba preparada para que Lanata pudiera expresarse, tanto como se programó a Mariano Closs, que estaba en el Maracaná relatando la final de la Copa Libertadores. Apareció agradeciendo el premio desde la cancha, y era notorio que su mensaje estaba grabado antes de que comenzara el partido, ya que bastaba con sintonizar Fox Sports para comprobarlo. Es decir, el periodista deportivo ya sabía que había ganado.

TODOS LOS GRANDES

Cuando Legrand comunicó la llegada tardía de Susana Giménez, aseguró que "estaban todos los grandes", y de inmediato se mencionó a sí misma entre ellos.

Más tarde aún arribó Moria, aproximándose a la cámara para tirar besos, y fue como si se nos acercara una lampalagua gigante con la boca abierta. Es necesario creer que Greenpeace, en nombre del ecosistema artístico, garantiza la supervivencia de Moria: a la entrada de la fiesta hubo una manifestación en contra de las matanzas de animales.

En ese ambiente de confraternidad, más que la estima por el otro, se presiente un intercambio narcisista. Susana Giménez subió al escenario para anunciar a Mirtha Legrand, que acababa de abandonarlo unos minutos antes, para hacer una nueva entrada triunfal, cambiada, con una suerte de antenas en la cabeza que le daban un

ligero aire extraterrestre, a fin de ser homenajeada con un galardón a su trayectoria, con la gente de pie, ovacionando. Luego del previsible video, ella contó una vez más la vida de "aquella Chiquita Martínez que vino de Villa Cañás", ella misma, y amenazó: "Yo debería escribir un libro sobre mi vida, yo, que he pasado por todos los gobiernos".

Estaban las dos en escena, iluminadas por los spots. Mirtha cuenta su vida, como ya se dijo, y Susana, con una túnica apropiada para un rito Umbanda, la mira, con las manos unidas y la cabeza graciosamente ladeada, en un estado de encantamiento. Son dos hadas.

(*) Serie de varias cosas de una misma especie, según los diccionarios.