Sucesos: SUCE-02
No decrece la oleada delictiva
Casa asaltada en barrio Sur
Una casa de familia fue asaltada en calle 4 de Enero al 1800 ayer a la tarde, pero esta mañana en el extremo norte de la planta urbana un hombre fue gravemente herido cuando se dirigía a su lugar de trabajo. Le robaron la bicicleta.

La ofensiva delictiva no decrece en intensidad y en horas y escenarios diferentes cualquiera puede ser alcanzado y sacudido por ella de un modo más o menos violento, de día o de noche, en cualquier rincón de nuestra ciudad. Ayer, después de un asalto contra una tienda de barrio Candioti dedicada a la comercialización de artículos de caza y pesca -golpe que reportó a sus autores seis armas de fuego y varias cajas de cartuchos-, siguieron con un robo contra una casa de familia en el barrio Sur.

Esos delitos contra la propiedad tuvieron en común el trato agresivo dispensado a las víctimas. El primer cuadro incluyó la presencia de un bebé que estaba en brazos de su madre y un adicional de violencia innecesaria porque una empleada fue zamarreada por los pelos, mientras para todos eran las amenazas de muerte.

Luego, tres desconocidos que a las 18 irrumpieron en un inmueble de calle 4 de Enero al 1850 para apoderarse de todos los objetos de valor que hallaron a su paso abandonaron a Leandro, el dueño de casa, atado de pies y manos. Pero además, una de las fuentes consultadas agregó que los delincuentes tampoco olvidaron atar al hijo del nombrado, un niño de apenas seis años de edad.

A los hechos registrados en las comisarías 3ra. y 2a. entre la mañana y la tarde de ayer se agregó la cobarde agresión sufrida por un hombre que a las 6.30 de hoy salió de su casa -en el barrio San Agustín II-, para dirigirse a su lugar de trabajo.

Anastacio Eduardo Castillo, un hombre de 53 años de edad, fue interceptado por tres desconocidos que en Neuquén y Camino Viejo a Esperanza lo encañonaron con armas de fuego y lo obligaron a entregar la bicicleta en la que se conducía.

Pero no conforme con el botín conquistado por la fuerza uno de los delincuentes volvió sobre sus pasos, apuntó contra el indefenso Castillo y a corta distancia le disparó en cinco oportunidades. Uno de los proyectiles atravesó el cuerpo de la víctima, provocándole graves heridas en el abdomen.

Castillo era asistido en el hospital provincial José María Cullen de nuestra ciudad siendo su estado de pronóstico reservado, según fuentes consultadas al cierre de esta edición. Las actuaciones sumarias relacionadas con el cobarde ataque se instruyen por jurisdicción en la Seccional 7a. de policía.

José Luis Pagés