Un 3 de Agosto de 1903 se fundó el Club de Pescadores de Buenos Aires y es por ello que a partir de esa fecha se festeja el Día del Pescador Deportivo.
Este deporte del silencio, la paciencia y la concentración atrae cada vez más adictos. De hecho esto se demuestra en la cantidad de concursos que se realizan a lo largo y ancho de nuestro país y su masiva concurrencia. Conjuntamente con este crecimiento llegó también la conciencia del recurso que el pescador deportivo más que nadie respeta.
Esta raza tiene, además de su objetivo que es capturar a ese pez soñado, una cantidad de cualidades que dignifican al ser humano.
Respeto: respetamos más que nadie las leyes de pesca, respetamos al compañero de pesca sea o no conocido o amigo, respetamos al pez, haciendo de esta lucha un placer. Respetamos la naturaleza sin modificarla.
Pasión: esto se lleva en la sangre; a veces se pasa de generación en generación, no sólo de padres a hijos, sino de persona a persona. Sólo basta pasar por un espejo de agua para que corra dentro la necesidad de tirar una caña.
Amistad: una palabra tan grande como el orgullo de tener un compañero o compinche de pesca. Podemos afirmar que la pesca unifica clases sociales, religiones, provincias; en pocas palabras: nada distingue a un pescador de otro. Sólo el pescador deportivo sabe lo que es hacer amistad, de esa charla de muelle con otro pescador, de esa pesca en la lancha de un amigo en común, y de infinidades de situaciones.
Sacrificio: en esta palabra habrá quienes dirán: "qué sacrificio, si te vas de pesca..." Para los que no saben, a quienes nos gusta la pesca vamos cuando hace frío o calor, cuando hay tormenta o está calmo, o cuando llueve, o te agarra el río encrespado, o pasaste toda la noche bajo ese sereno que te hacía temblar esperando un pique o ese dolor que sentiste al perder esa pieza que iba ser tu orgullo.
Por todo esto que compartimos juntos es que "Aires de Aventura" te desea un muy "feliz día".