Hacía 7 años que Unión no debutaba perdiendo en el 15 de Abril
Como si fuera otro templo del "Pare de Sufrir" El ciclo Quiroz arrancó con una derrota que tranquilamente pudo ser empate con Belgrano. La gente, que se quedó con las ganas en el torneo anterior, silbó al equipo en el mismo arranque. Dos de los refuerzos ÄAlesandria y De la FuenteÄ salvaron la ropa.
Darío Pignata - dpignata@ellitoral.com
Esos miles de hinchas que hace apenas un puñado de días armaron el éxodo tatengue a Jujuy se volvieron los mil y pico de kilómetros desde "La Tacita de Plata" bebiendo un mate de coca amargo, cuando el equipo de Gugnali quedó a las puertas de volver a jugar en Primera División. Y, como suele pasar con el corazón del hincha, seguramente varios de ellos se juraron en la marcha de la bronca no ir más a la cancha. Les duró un ratito, claro está. Como pasa siempre en el fútbol. Duró poco, por no decir casi nada. Lo que dura una lastimadura en cicatrizar. Con el correr de los días se fueron entusiasmando con la llegada de Quiroz, los refuerzos y la del campeonato. Y anoche volvieron al 15 de Abril, a pesar del frío polar en jornada laborable, con sus camisetas, gorros, banderas, bufandas y lo que fuera.
Muchos habrán pensado que la última vez allí fue esa noche de Promoción contra los jujeños, con la cancha reventando de gente y con la esperanza abierta. La desgracia del "Turco", el empate de Serrizuela y el viaje de la ilusión al tren de las nubes. Es que en el fútbol también lo bueno y lindo dura poco. Si es por el aguante, la bronca y el dolor, ya pasó. Pero, si es por cómo la gente despidió anoche con silbidos y reprobación a este equipo en una primera fecha, se nota que no hay sangre pero todavía queda la "cascarita" de la lastimadura. Y aunque se diga que el corazón nunca duele, al hincha el golpe de Jujuy le pegó duro. No porque ese equipo de Gugnali fuera una gran expresión futbolística ni porque se hubiera armado para "ascender o ascender". Duele por lo cerca que se estuvo del gran objetivo y por lo duro que es volver a la realidad de un torneo de la "B" donde no habrá tantas facilidades como hace un año. Este Belgrano, quizás, no sea gran cosa. Pero también quedó con la sangre en el ojo por la Promoción.
Entonces, si bien Unión mostró previsibles falencias de acople en el arranque, daría la sensación de que el coro de silbidos, los reproches y hasta gritos puntuales contra determinados jugadores tienen mucho más que ver con lo que pasó que con lo de anoche. Es cierto que no se jugó bien en líneas generales y, por momentos, se jugó mal. Pero convengamos que se vieron, en los últimos tiempos, cosas peores que lo de anoche. Porque, además, a los "ponchazos", en el primer tiempo el que más escapó del frío fue el arquero "celeste" Olave: 1) remate cruzado de Pereyra besando el caño; 2) apilada cruzada de Rosales, remate del "10" y volada del arquero al córner; 3) cabezazo del "Picante" que se fue cerca; 4) gran jugada entre Rosales y Pereyra por izquierda, centro y Fontana que la empuja al gol, pero Olave la saca desde la misma línea.
No fueron cien llegadas, pero las cuatro terminaron siendo claras, con otro condicionante: ninguna de Belgrano enfrente. Obvio que mereció irse ganando a la zona de estufas (las duchas pueden esperar) este Unión de Quiroz. Pero no la metió y, en la primera de cambio que se equivocó, Assef la fue a buscar adentro.
Tolerancia bajo cero
Cuando el infalible Claudio Bustos aprovechó lo destartalado que quedó Unión atrás al equivocarse Pereyra en el tres dedos, para que Becerra se la pusiera en la cabeza como con la mano, además de empezar a ganar Belgrano en Santa Fe, comenzó a gobernar la impaciencia. Allí sí, definitivamente, Unión se mostró desfigurado por completo en sus tres líneas: mal parado en el fondo, quebrado en el medio y desconectado arriba para atacar. Todo éso, más la resaca de Jujuy en el cuerpo de los hinchas, hicieron que del frío polar por la térmica se pasara al incendio.
Ninguno de los cambios logró el efecto buscado por "Teté" desde el banco y Olave con sus centrales no falló en ninguno de los centros desesperados que tiró Unión a la olla.
Si bien le falta tiempo de trabajo, la idea táctica de Quiroz no es complicada: tres atrás, cuatro volantes, un enganche y dos puntas. Es verdad que los 19 goles que se fueron al Botafogo con la "Chancha" Zárate generan el gran interrogante acerca de cómo reemplazará Unión esos valiosos gritos en una temporada donde varios se rearmaron mucho mejor que hace un año en todo sentido. Donde bajaron dos equipos fuertes del interior ÄSan Juan y Bahía BlancaÄ y subió otro que se está armando para pelear arriba como Atlético Tucumán.
Cuestionar la línea de tres atrás o decir que el equipo es Rosales-dependiente asoma, de base mínima, como algo exagerado cuando recién se jugó una fecha y pasaron 90 minutos. Es ahí donde uno advierte la resaca emocional del golpe en Jujuy.
No para de sufrir
Si algo necesitaba Unión para empezar a "borrar heridas", era arrancar el campeonato ganando y, de paso, si era jugando bien, mucho mejor. No se dieron ninguna de las dos cosas. No se jugó bien Äalgo previsible para una primera fechaÄ y se perdió mal contra Belgrano en Santa Fe.
Entonces, a la herida del hincha se le levantó la cascarita de la lastimadura y saltó pus. Que no es de anoche, es de Jujuy. Que no es bronca, sino el dolor por haber estado tan cerca y volver ahora a la realidad de las duras 38 fechas que lo van a pasear a Unión por la geografía argentina. Desde la norteña Tucumán hasta la lejana Comodoro Rivadavia, pasando por Bahía Blanca, San Juan, Córdoba y Mendoza.
No justifico silbidos, me parecen impropios para una primera fecha de campeonato. Pero los entiendo. No avalo reproches ni gritos individuales. Pero los entiendo. No son justos reclamos de "cambiá la línea de tres" o "sacálo a Rosales" para los primeros 90 minutos de fútbol. Pero los entiendo.
Es que la realidad marca que el hincha de Unión no para de sufrir. Hacía 7 años, desde agosto del 2001, que el "Tate" no arranca de local perdiendo en un campeonato. Anoche pasó, en Santa Fe y ante su gente. Se había dado con el Unión de Madelón (1-2 con Gimnasia de La Plata) y, después, nunca más.
Así, a la resaca de Jujuy se sumó el ataque de hígado de anoche. El hincha, una vez más, se fue en silencio. Algunos, directamente, ya sin ganas ni siquiera de putear al aire. Es que el dolor no tiene fin. Y el 15 de Abril parece un templo más del "Pare de Sufrir", aunque siguen juntándose todos en busca del milagro.
UNIÓN 0 - BELGRANO 1
Unión: Luis Assef; Renzo Vera, Lucas Alessandria y Gastón Carabajal; Fernando Fontana, Martín Zapata, Fernando De la Fuente y Raúl Gorostegui; Paulo Rosales; César Pereyra y Fernando Márquez.
DT: Fernando Quiroz.
Belgrano de Córdoba: Juan Carlos Olave; Jorge Peirone, Gastón Turus, Diego Novaretti y José Cárdenas; César Mansanelli, Guillermo Farré, Javier Lux y Leandro Becerra; Claudio Bustos y Héctor Cuevas.
DT: Dalcio Giovagnoli.
Gol en el segundo tiempo: a los 11 min Bustos (B).
Cambios: en el segundo tiempo, 12 min Jorge Torres por Gorostegui (U); 19m. Córdoba por Márquez (U); 32 min Hechalar por Becerra (B); 38 min Weiner por Zapata (U); 39 min Farías por Hechalar (B) y 45 min Aldecoa por Bustos (B).
Árbitro: Jorge Baliño.
Estadio: 15 de Abril.
Lo que pesa la "9"
Elogiado por todos aquéllos que lo conocen del fútbol amateur de Unión, el delantero Fernando Márquez arrancó el campeonato con la "9" rojiblanca en su espalda. Pidiendo minutos para tener rodaje, el "Cuqui" recibió el gesto de confianza de Fernando Quiroz para ser el socio de César Pereyra en el ataque rojiblanco. Su noche fue para el olvido: mal alimentado, bien marcado y con poca inteligencia para fabricar los espacios que el equipo necesitaba. Con la sombra de esos 19 goles de Leandriño Zárate, hoy en el Botafogo de Brasil, seguramente Márquez sentirá el peso de la "9" en la espalda y el nombre de un Claudio Guerra Ädelantero de Unión que vino de HuracánÄ que espera su oportunidad. Pero deberá estar tranquilo el "Cuqui" e intentar hacer lo que mejor sabe: jugar a la pelota en ataque.