Por Domingo Sahda
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En fecha reciente, la Galería de Arte AG/Arte, de Bv. Gálvez 1616, Santa Fe, inauguró una exposición de dibujos especialmente seleccionados por el Prof. Julio César Botta y la arquitecta María Clara Supisiche, en carácter de curadores de la muestra que se exhibe hasta fines del corriente mes. En esta exhibición señalada como Homenaje a Supisiche, se reúne un importante número de trabajos del maestro, bien enmarcados y muy bien dispuestos en su recorrido visual que se despliega como muestra modélica de un modo de interpretar el dibujo desde una mirada intensamente personalizada, de alta calidad plástica en todos los tramos. Y esta apreciación vale tanto por el lenguaje formal distintivo de Supisiche y su densidad expresiva, como por el tratamiento técnico de cada uno de los trabajos a la vista.
En todos los casos, se trata de piezas en las que la austeridad compositiva y las definiciones conceptuales precisas se resuelven como estampas en las cuales el contraste blanco-negro, luz y sombra, con ocasionales y bien calibrados pasajes de grises construidos ora como tramas, ora como arrastre, condensan el sentimiento del infinito, de la soledad opresiva e irreal, cuasi fantasmagórica del paisaje en torno, con la luz cegadora del litoral transubstanciada en blancos netos del soporte del papel.
Los pocos, muy pocos recursos del artista dan rienda suelta a una interpretación subjetiva del lugar, del tiempo y de sus habitantes, creando registros que devienen símbolos visuales de inconfundible pertenencia.
Muy por encima de cualquier trivialidad estética, de cualquier alarde pomposo, el dibujo de Supisiche Älos trabajos en esta ocasión expuestosÄ se recortan por sí mismos como arte mayor, esquivando con presteza y elegancia, y a pura imaginación creadora, cualquier concesión a la cursilería que el tema plástico caratulado como "Paisaje" convencionalmente propone y que habitualmente se resuelve en lugares comunes, sobados, sostenidos por el forzado argumento de "transcripción fiel del entorno".
Estamos, en esta exposición de dibujos, frente a la interpretación, a la creación de espacios plásticos antes inexistentes que poetizan los datos del común hasta convertirse en proyección inconfundible del lugar, y precisamente por ello, universales en su certeza plástica y su calidad evocadora.
Tintas, brumosos pasajes, grisados por arrastre de pincel seco o del "palillo", esa inmemorial, primitiva herramienta para graficar que se hunde en la noche de los tiempos manteniéndose hoy Äpruebas al canto son los trabajos expuestosÄ, como sutil herramienta cuya calidad material Äla maderaÄ es puente que enlaza la convicción creadora del autor con los resultados a la vista, sin traspiés, sin emborronamientos.
La intensa irrealidad convocada en el plano determina la aparición de recortadas imágenes que van marcando territorios de pertenencia expresiva de clara comprensión.
Decir "lo más con lo menos" es la constante reafirmación de esta muestra.
La composición plástica de cada escena creada, de cada acotado escenario circunscripto por ligeros toques, por definitivos trazos señalando distancias y recorridos espaciales nos ratifica, desde la imagen, que "aquello que se ve es inevitablemente así", sin fisura ni titubeos. El horizonte, siempre alto en estos trabajos, marca el límite de lo inasible. Entre aquel y el primer plano transcurren las acciones dibujadas, que nunca son meros ejercicios o práctica del dibujo. Líneas, trazos, tramas, acentos se suceden cada vez sin repetirse a sí mismos, vibrando en cada caso como insólitas, nuevas proposiciones... "Tenaz forjador de imágenes, la soltura del gesto, seguro, trasciende lo anecdótico, vehiculizando un discurso plástico impecable. Maestro incansable de sí mismo, maestro de numerosos discípulos, Supisiche alentó el trabajo de unos y otros en la tarea del hilar sueños que es propiamente el Arte, fijando en la retina de propios y extraños "qué cosa es' el paisaje litoral sentido como espectáculo de sí mismo. Desde la vibración del pincel capturó su luz intransferible enriqueciendo el venero del arte. Pintó su aldea y pintó el mundo". (Sahda, D., "Creadores Santafesinos", R.A. Supisiche, Sta. Fe, junio 2001).
La poesía azas melancólica, azas dramática, la incandescencia de la luz, la irrealidad de las personas y los lugares, en suma, el litoral fluvial santafesino transubstanciado, definen esta colección a la vista ligada íntimamente a toda la producción pictórica del artista homenajeado, figura de perfil propio en el arte argentino contemporáneo.
Muestra para recorrer lentamente a fin de apreciar cada trabajo a la vista. Ella permite darnos cuenta de que estamos en presencia de la excelencia visual hecha dibujo.
Enhorabuena por el emprendimiento. Vale la pena aprovecharlo.