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Política
Edición del Jueves 14 de agosto de 2008
Política: POLI-02
Ahora todos critican a Moreno
Se vienen los cambios en el Indec
Tras el desplazamiento de la directora nombrada por el secretario de Comercio, hay voluntad de reformar el organismo estadístico. Quieren poner al frente a un economista de prestigio, que aplique un nuevo mecanismo, más creíble. En tanto, Economía busca ampliar el presupuesto y ensanchar las fuentes de crédito para afrontar la suba de precios y el deterioro fiscal.

Sergio Serrichio (CMI)/Redacción de El Litoral

Aunque todavía no tiene masa crítica para un recambio de personal y un conjunto de medidas que despejen las dudas sobre la marcha de la economía, el gobierno avanza en diferentes frentes de respuesta.

Guillermo Moreno, el cuestionado secretario de Comercio (sobre todo por sus manejos en el Instituto Nacional de Estadística y Censos) se beneficia todavía de la negativa oficial a entregarlo mientras arrecian las críticas, pero se transformó en un peso muerto.

Ayer, Moreno fue duramente criticado por la titular de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el referente económico del lavagnismo, Javier González Fraga, en tanto que el ex presidente del Banco Central, Mario Blejer, dijo que rehacer el Indec es un requisito para encarar un ataque a la inflación. Hasta el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel reconoció el problema de "credibilidad" de los datos oficiales, como antes lo había hecho el jefe de bloque, Agustín Rossi y la vicepresidenta de la Cámara, Patricia Vaca Narvaja.

La resistencia K a entregar uno de los suyos bajo presión no es, con todo, lo único que demora los cambios. Más pesa que el gobierno no tiene en claro qué hacer con Moreno ni cómo resolver el entuerto del Indec. Las opciones probables pasar la agencia de la órbita de Economía a la de la Jefatura de Gabinete, y poner a su frente a un economista de prestigio- ni sumadas alcanzan, si no se atacan los problemas de fondo: suba de precios y deterioro fiscal.

Buscando soluciones

En ambos casos, la respuesta se limitó hasta ahora a pisar el gasto en obra pública y la transferencia de dinero a las provincias. Además, el gobierno buscará ser muy austero en compromisos ya asumidos, como la suba de las asignaciones familiares y los cambios a la "tablita" de Machinea, todavía en estudio.

Para aliviar la escasez de fondos, en tanto, prepara un pedido de ampliación presupuestaria de más de 30.000 millones de pesos, a presentar al Congreso, y busca ensanchar las fuentes de crédito.

El martes, el ministro de Economía, Carlos Fernández, le pidió a un grupo de senadores agilizar la incorporación "plena" del país a la Corporación Andina de Fomento (CAF), lo que permitirá aumentar en casi 1.000 millones de dólares el crédito a la Argentina (cuyo cupo en la CAF pasaría de los actuales 570 a 1.500 millones de dólares). Fernández entusiasmó a los senadores diciéndoles que con ese extra se podrán financiar planes de interés provincial: acelerar obras en Yacyretá, terminar las de la laguna La Picasa e invertir en redes eléctricas y corredores viales. Ayer las comisiones de Economía y Relaciones Exteriores del Senado empezaron a tratar el asunto.

Nombres en danza

En tanto, el inminente reemplazo de la directora del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que responde directamente a Guillermo Moreno, y la creciente presión para que el gobierno impulse modificaciones más profundas, ilusionan a los trabajadores del organismo.

Raúl Llaneza (ATE) consideró que el reemplazo de Edwin "sería una pequeña señal, pero como cualquier cambio de nombre, por ahora es sólo eso". En diálogo con La Nación, añadió que "hay que echar a los terratenientes de Moreno, esa patota de 50 tipos que hace más de un año y medio que se encargan de presionar a los trabajadores para que fragüen los índices".

Además de Héctor Valle, titular de la consultora Fide y director del Fondo Nacional de las Artes, otros de los candidatos para reemplazar a Edwin mencionados en las últimas horas fueron la actual presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó Del Pont y el economista Mario Blejer. En cualquier caso, el nuevo funcionario vendría con la consigna de "resetear" el Indec, sumando al aporte de su propio prestigio una reestructuración del sistema de medición.

El regreso de los técnicos desplazados por la intervención de Moreno, encabezados por Clyde Trabucchi, y hasta una auditoría internacional en manos del premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz son, según el diario Clarín, otras de las medidas que se estudian para propiciar el recupero de la credibilidad del organismo.

El desafío es combatir la inflación

%sHugo Grimaldi (DyN)

Hasta el último instante en que permanezca en el gobierno, Guillermo Moreno estará cumpliendo el papel de chivo expiatorio perfecto, derivado de su condición de ser el fiel ejecutor de las instrucciones políticas que parten del matrimonio Kirchner.

Durante las últimas horas, su figura ha sido lapidada por igual por oficialistas y opositores con la excusa del Indec, aunque no queda muy en claro si se le achaca también, con la misma enjundia, no haber sabido cómo hacer para detener la presión inflacionaria.

Como ocurrió en la crisis del agro, los opositores se han nucleado ahora de modo interesado alrededor de Moreno, porque saben que pegarle al secretario de Comercio es lo mismo que pegarle a Néstor Kirchner, su mentor. En tanto, las voces del oficialismo, que no se animan aún a cometer tal sacrilegio, mezclan las cosas y omiten prolijamente hablar de la suba de precios.

En ese sentido, aún no se separa adecuadamente la necesidad institucional de reconstituir el organismo, algo lógico para darle un sedante a los mercados y para saber qué número es el que hay que revertir, de la imperiosa necesidad que tiene el gobierno todo de encarar de una vez y de modo coordinado, una lucha profunda contra el fenómeno inflacionario, que se aleje de los fetiches a los que apeló Moreno.

Al funcionario se lo acusa de falsificar los índices de precios y de distorsionar todas las estadísticas afines, incluida la medición de la pobreza y el ajuste de los bonos por el CER, temas por los que seguramente deberá rendir cuentas ante la Justicia, pero son pocas las voces que han reparado en que su manejo técnico al frente de Comercio fue una mezcla de ideología y temeridad, que le impidió cumplir acabadamente con su misión central de controlar la inflación.

Naftalina

Más allá de las folclóricas apretadas a empresarios que se le atribuyen y de su idoneidad para rebatir argumentos, Moreno fracasó porque usó recetas con olor a naftalina, a contramano de la realidad del mundo y de la memoria de los argentinos.

Así, el secretario armó listas de precios máximos que se cumplieron poco y mal, hizo seguimientos de las cadenas que sirvieron más para estimular la delación que para frenar los aumentos y, sobre todo, hizo de la prohibición la razón de ser de su gestión, con lo cual empastó los mercados, cerró el comercio exterior y bajó el ánimo inversor.

En conclusión, Moreno falló calamitosamente en su misión de evitar la trepada de los precios, por más que las oscuras estadísticas oficiales digan lo contrario, lo que contribuyó adicionalmente a bajar la estima que muchos ciudadanos sentían, hasta hace unos pocos meses, por el gobierno.

En el sector privado, todo esto habría bastado para ponerle al funcionario un cero en gestión. Sin embargo, las fidelidades políticas pueden tanto que hasta la propia presidenta se ha hecho cargo pleno de su proceder, incluida la burla a la buena fe de los consumidores.

El rol de Moreno en el gobierno fue clarificado apenas hace unos días por la propia Cristina Fernández, quien señaló que "un secretario de Comercio... no define cambios per se. Lo importante de cada funcionario es ver si se desempeña honestamente, laboriosamente, eficazmente, de acuerdo a las instrucciones que emanan de la presidenta, que, en definitiva, es la última responsable de la conducta de todos y de cada uno de los funcionarios y es la que decide su permanencia o no".

A confesión de parte, la misión de mero ejecutor fue perfectamente descripta por un analista de Standard & Poor's, a la hora de explicar por qué se le bajó la calificación a la Argentina: "nosotros no apuntamos contra las personas, sino que evaluamos políticas", disparó.

Preocupado

Alberto Fernández ratificó su conducción del peronismo metropolitano al encabezar su primera reunión como titular del partido tras renunciar a la Jefatura de Gabinete, ratificó su alineamiento con Néstor Kirchner pero criticó aspectos de la política económica y, en especial, del papel del secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Según fuentes citadas por la agencia DyN, se mostró "preocupado por la situación económica, la inflación" y porque "no ve nuevas inversiones", cuestiones que atribuyó al "modelo económico de Moreno", que atenta contra la libertad de mercado y propicia la concentración.





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