El electricista de 39 años, detenido el último viernes por adulterar un medidor de energía, quedó en libertad el sábado tras declarar ante el juez. Durante la indagatoria, el hombre reconoció que trabajaba fuera de la ley.
Eleuterio R. atendió su celular como de costumbre la semana pasada. Desde el otro lado de la línea alguien lo convenció de instalar el "nuevo producto" que ofrecía en los clasificados de El Litoral, en un inmueble donde funcionaría una mutual.
El viernes, en horas de la noche, el electricista que ofrecía sus servicios en los clasificados llegó hasta la casa de San Jerónimo 3355, donde lo esperaba el cliente. Explicó en qué consistía el servicio e incluso habló de los beneficios que le reportaría en términos económicos.
El trato era bajar el consumo eléctrico a la mitad. "Baje su consumo eléctrico: nuevo producto', decía el aviso que publicaba desde hace más de un año con distintos números de celulares.
Pero lo que nunca se imaginó era que en las inmediaciones lo estaban filmando y grabando su conversación. Que el supuesto cliente era un policía de incógnito y, tras concluir la escena montada por las fuerzas de seguridad, hubo un importante despliegue policial que terminó con el electricista preso.
Pronto los técnicos de la Empresa Provincial de la Energía constataron la adulteración del medidor en presencia del juez de Instrucción Segunda, José Manuel García Porta, y los policías despojaron al acusado de los $450 marcados que cobró por la instalación irregular.
El jefe del Área de Control de Pérdidas de la EPE, Dante Adalia, le dijo al día siguiente a El Litoral que se trató de "un operativo inédito", ya que la empresa había denunciado el hecho a fines de 2007.
No sólo hubo despliegue en el inmueble céntrico, sino que el juez ordenó allanar su casa, en inmediaciones de barrio Mayoraz, donde se secuestraron tres chips de teléfonos celulares con los que contactaba a sus clientes. Una de las cosas que le preguntó García Porta fue la identidad de las personas que lo contactaron con anterioridad, pero nada respondió.
Por eso, esta semana el magistrado pidió la lista de llamadas entrantes de cada línea, que seguramente conducirá a las casas de quienes ya adulteraron sus medidores. Por ese hecho el electricista tiene una causa bajo la figura de "estafa calificada" contra el Estado provincial.
En cuanto a quienes hayan contratado el servicio, la EPE se comprometió en no realizar las denuncias penales correspondientes, sino considerarlos como víctimas del ardid utilizado por el estafador. En cambio, los beneficiados con el "nuevo producto" tendrán que pagar la diferencia adeudada.