Opinión: OPIN-06
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"Honor y duelo en la Argentina moderna"

Ya no hablamos de honor. Sin embargo, el recurso al que se apeló durante mucho tiempo para defender a ese honor sigue vigente: el duelo. Porque seguimos expresando que hubo duelos oficiales en tal sesión legislativa, o de tales duelos deportivos, o duelos entre compañías comerciales. En el período de "formación de la Argentina moderna" (1880-1920), en cambio, la exaltación del honor y el duelo eran cosa diaria. "Se trataba de componentes tan esenciales de la cultura burguesa como el viaje a Europa, una velada de ópera en el Colón, el gusto por la música, la literatura y las artes o los aguerridos enfrentamientos políticos. El honor y especialmente el duelo hacían al aire de familia de las elites y formaban parte de su horizonte indispensable de referencias", escribe Sandra Gayol en "Honor y duelo en la Argentina moderna", en el que reconstruye precisamente la historia del duelo y del honor, descubrir "los motivos de su impresionante visibilidad y de su evidente ocaso", buceando en las razones por las cuales en ese momento particular un agudo sentido del honor personal y la rápida predisposición a defenderlo por medio de un duelo eran un gesto público necesario para ingresar o permanecer en las elites.

Gayol repasa así las solicitadas y noticias de duelos en los diarios de la época, historias de insultadores e insultados, pequeños desprecios y grandes agresiones, el honor y la política, la dinámica de la injuria, el impulso caballeresco, los requisitos para ingresar a la comunidad de los duelistas, el ritual del duelo, de las riñas y de los pugilatos al duelo entre caballeros, el código de honor, el duelo entre caballeros versus el duelo popular, del caudillejo al político honorable, el florecimiento de los desafíos, para finalmente ocuparse del derrumbe de un comportamiento contrario e incompatible con una sociedad democrática. Publicó Siglo XXI.